¿Para qué la Constitución de la CDMX?

Juan Carlos Hernández Rosete

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El próximo 5 de junio se llevará a cabo la elección de 60 miembros de una Asamblea Constituyente que se encargará de redactar la primera Constitución para la Ciudad de México. Este acontecimiento es un avance importante dentro de lo que se conoce desde hace años como la Reforma política de la Ciudad de México, y que se promulgó el 29 de enero de este año cuando la capital de la República adquirió el carácter de entidad federativa como las otras 31.

Expertos en la materia -como Alejandro Encinas, Alberto Aguilar Iñarritu y Hugo Concha entre otros- apuntan que finalmente se ha podido avanzar en esta iniciativa que se había presentado en varias ocasiones en los últimos 20 años, pero que se posponía una y otra vez debido al enorme tianguis de trueques, intercambios cortoplacistas y, el márquetin electorero en que se ha convertido la política mexicana.

Algunos temas que detenían las anteriores propuestas de Reforma y autonomía para la ciudad fueron: que a los jefes de gobierno de la CDMX no se les quería dar dicha facultad; los desacuerdos sobre las competencias y atribuciones de las delegaciones que se convertirán en alcaldías, y la negativa a que la nueva Constitución fuera aprobada por la población mediante referéndum.

Otro aspecto central y problemático de la Reforma ha sido la conformación de una Asamblea Constituyente que, en congruencia con la iniciativa de autonomía para la ciudad, se proponía su elección de manera directa por parte de los capitalinos. Sin embargo, para que la Reforma fuera aprobada, se tuvo que aceptar una fórmula que limitó la participación directa de la sociedad; como se sabe, el Constituyente estará integrado por 100 miembros, de los cuales 40 han sido designados por representación proporcional, por ejemplo, el PRI ya tiene 18 miembros, 6 que asignará EPN, y 6 de cada una de las cámaras.

Con dicha fórmula, el PRIAND asegura la representación que no consigue con el voto ciudadano en la capital, lo que en opinión de los analistas, no tendría que proceder ya que el poder legislativo es un poder constituido y doctrinariamente, un poder constituido, no puede ser constituyente como lo plantea la fórmula que se aprobó, lo que equivale a volver a la tutela que impide a los ciudadanos elegir a sus representantes.

Frente a dicho escenario, se dice que es mejor ser crítico que pesimista porque aún así, la Constitución para la CDMX ofrece posibilidades en varios sentidos. Respecto a las alcaldías, se terminaría con los cacicazgos en que se han convertido las delegaciones con todos los partidos. Hay un avance al definirse órganos colegiados con consejos dentro de las alcaldías, donde el consejo tiene atribuciones concretas para aprobar el presupuesto, para hacer seguimiento de fiscalización del ejercicio del gasto público, y tendrían mayores recursos económicos ya que no sólo recibirán la parte del presupuesto local que asigna la ALDF, sino las participaciones federales directas, y todos los recursos por prestación de servicios que las alcaldías realicen.

Una ventaja también sería para los partidos de oposición, porque cuando no ganan la jefatura delegacional, una diputación federal o local, desaparecen aunque hayan ganado un buen número de los votos, con lo que hay una subrepresentación de la oposición en la CDMX. Con los consejos, estarían representados en el esquema de la representatividad que ofrece muchos contrapesos.

La Constitución también sería importante para el Estado de México, por la interrelación que tiene con la ciudad, lo que proporcionaría el marco de coordinación metropolitana que tanto se ha solicitado en materia de planeación urbana. A este respecto, se dice que se presentarán dos propuestas, una que seguiría en la línea que ha tenido el actual gobierno de la ciudad en la que se priorizan los usos de suelo para grandes proyectos inmobiliarios, es decir, la continuación de la urbanización neoliberal, y otro en el que se considera en alguna medida el principio del derecho a la ciudad, que prevé el derecho a la seguridad, a vivienda digna, a mayor cercanía entre los centro de trabajo y el lugar de residencia y a mejores medios de transporte.

Hugo Concha -constitucionalista del IIJ de la UNAM- plantea que la Reforma se aprobó ahora y no antes porque los partidos PRI, PAN y PRD consideran la posibilidad de que Morena siga avanzando en la ciudad para las próximas elecciones, y en tal caso llegara a proponer un proyecto distinto a sus intereses.

El punto es que todos los actores coinciden en que es muy importante la participación de la mayor cantidad posible de sectores a nivel no sólo institucional y de partidos, sino de organizaciones ciudadanas de todo tipo y población en general, por lo que es importante que el ciudadano conozca ya que hoy muchos se estarán preguntando ¿para qué una Constitución para la CDMX?

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