“Dragcidio”, un asesinato en manos de la intolerancia

Discrimina el museo MyT a artista drag por “código de vestimenta” // Por Paco Dorado

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Ciudad de México, 28 de abril de 2017

El pasado martes 25 de abril, personal del Museo Memoria y Tolerancia en la Ciudad de México negaron el acceso a sus instalaciones a la artista drag queen Mikonika Q, ella denunció por redes sociales que se debió a su apariencia física y la vestimenta que portaba; por ese motivo al siguiente día realizó afuera del museo el performance Dragcidio como protesta ante la discriminación sufrida por quienes puntualizan desde su misión y objetivos la importancia de difundir la tolerancia, la no violencia y los derechos humanos, y asimismo enfatizan el peligro de la indiferencia y la discriminación.

Mikonika Q es parte del colectivo “Dragas en la Calle”, ella busca difundiré exposiciones de museos para que el público en general “se acerque a esa cultura que a veces sentimos que no nos pertenece”, comentó que subió a sus redes sociales para expresar su postura al respecto, y prosigue: “Dragas en la calle parte de esa idea, de que yo con la apariencia que tengo sea de payaso o no, es un atuendo que me permite entrar a una institución para tener el conocimiento de ese lugar, sin fijarme si uso maquillaje, vestido o falta o si soy un payaso.”

Anteriormente ya había ingresado vestida de drag a otros museos para realizar los reportajes para su canal de YouTube sobre diversas exposiciones, como es el caso del Museo del Palacio de Bellas Artes, el Museo Soumaya, el Museo del Estanquillo, o el Centro Cultural España. “He entrado a otros museos maquillada, enseñando pierna, totalmente cubierta del rostro, etcétera, y nunca me habían puesto un pero para poder entrar. Es la primera vez que me pasa; ellos argumentaron que no son igual a los demás museos”, comenta en entrevista para Somoselmedio.org.

En el museo Memoria y Tolerancia pretendía visitar la exposición temporal “Feminicidios en México, ¡Ya Basta!” que se presenta desde el mes enero y hasta mayo del presente año, como un recorrido por la dolorosa realidad del feminicidio en nuestro país; sin embargo personal de seguridad la vigilaba mientras se maquillaba en una de las bancas de la entrada. Cuando se dirigía a ingresar al museo la interceptó uno de los guardias y le dijo “así no puedes pasar”, al solicitar las razones, solo le repitieron que “de esa forma no podía ingresar al museo”.

De acuerdo a sus declaraciones, Mikonika Q respetó la decisión de los guardas de seguridad, y se dirigió a la salida de la Avenida Juárez, ahí se encontró a un representante de Comunicación de la exposición del museo, quien al cuestionarle la decisión de los oficiales de seguridad, le confirmó lo que le habían planteado. Algo que llamó sumamente su atención fue que esta persona la invitó a unos coloquios que, próximamente presentarían en el museo sobre diversidad y nuevas masculinidades donde podría hablar sobre su personaje. “¿O sea, que de esa forma si voy a tener el privilegio de entrar al museo vestida y maquillada?”, se pregunta.

“Yo revisé la página de internet del museo y no decía nada del código de vestimenta, me sorprendió porque hay una parte de la página donde habla sobre el cuerpo, sobre la decisión de cómo portes tu propio cuerpo; pero hasta un día después me enteré que sí existe tal cosa. El museo pide que vengas en con una vestimenta solemne, de luto o respeto, por los temas que abordan. ¡Es la primera vez que veo eso!”, asegura.

Es por eso que realizó el performance “Dragcidio” afuera del museo, como una acción de protesta por la discriminación de la que fue víctima. “Fue una intervención simbólica, quise plasmar el cómo me hizo sentir esa situación”, explica. “Quise referenciarlo con los feminicidios, es como matarme por mi vestimenta, es como decirle a una mujer que no use falda o que no use escotes para que no la maten. ¡Me están negando el derecho a la cultura y eso no se le puede negar a nadie!”, asegura.

“Me parece muy triste, yo no me venía a burlar del museo ni de las exposiciones, venía a difundir la idea de tolerancia y de respeto, y es triste que por mi apariencia no pueda entrar. Yo venía con todo el respeto y mi apariencia creo que es lo de menos. En mi familia hemos tenido casos de feminicidios, y obviamente no lo tomo como una cuestión de burla, ni de escenografía para unas fotos, era una cuestión de información, para difundir el problema que a todo mundo nos está afectando”, comenta.

El personaje de Mikonika Q parte de romper estereotipos, de poder acceder a la cultura sin importar la apariencia. De acuerdo a su página de internet, el museo no discrimina ni por preferencia sexual, ni por idioma, ni por cómo se maneje el cuerpo. Además que puntualizan  que “la discriminación es la raíz de la intolerancia, implica un trato desigual e injusto que niega los derechos humanos de las personas. Consiste en marginar a un individuo o a un grupo por causa de su género, raza, religión, clase social, ideas políticas o preferencias sexuales, entre otras.  Arrasa con los derechos fundamentales, niega oportunidades, trata con desigualdad e injusticia”. Y rematan: “la discriminación deriva de un acto de rechazo.”

Desde un comunicado el museo negó haber incurrido en discriminación a la artista, señalando que no se le permitió la entrada, pues no contaba con un boleto de entrada y que pretendía realizar una sesión de fotos en sus instalaciones. A esto Mikonika aseguró que en efecto, no tenía un boleto de ingreso pues “ni siquiera me permitieron poner un pie en el museo”, además de que su intención sí era tomar video para difusión, pero que en ese momento la cámara la llevaba su acompañante en la mochila y que no se habían hablado de ninguna sesión de fotos. “Respeto  los lineamientos del museo, y sí necesito una explicación, porque la actitud que tuvieron fue hacia mi vestimenta”

Por su parte, activistas y organizaciones civiles en defensa de derechos humanos han convocado en redes a una nueva acción de protesta que nombraron “Ven y tómate la foto”, para el próximo domingo 30 de abril, a las 15:30 Hrs., solicitando un código de vestimenta “con labios pintados o falda o tacones o pestañas postizas; cualquier manifestación lúdica en contra del ‘código de vestimenta’ impuesto por dicho museo.”

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