Finalmente se llevó a cabo la elección del 1 de julio. Los pronósticos que auguraban las encuestas no se equivocaron. Andrés Manuel López Obrador ganó con más de la mitad de los votos: 53.1% de la votación total, el equivalente a 30 millones 113 mil 483 votos. Con este resultado el virtual Presidente electo se convierte en el candidato más votado de la historia de nuestro país. Atrás quedaron los dimes y diretes de los candidatos, las descalificaciones, los spots, etc.

Visto en retrospectiva, la elección fue un día de campo para López Obrador. Su virtud consistió en mantener la línea que venía desarrollando desde años atrás para con ello ganar la simpatía de los votantes. Aunado a los errores de sus contrincantes que realmente nunca le hicieron sombra. Ricardo Anaya preocupado más por defenderse de las acusaciones de negocios fraudulentos; tratando de mediar las aguas de una coalición que a todas luces se presentaba disfuncional, y matizando los conflictos de su partido (el PAN) que se inconformaron por su candidatura; con un PRD que era la cola de la coalición y que no tenía forma de justificar dicha alianza.

Del lado del PRI, José Antonio Meade nunca logró despertar el interés de los ciudadanos. Su estilo y tono más de burócrata neoliberal formado detrás de un escritorio que de contacto con la gente, lo mantuvo siempre en un lejanísimo tercer lugar. Aunado a ello, el peso histórico de lo que representa el PRI, el actuar de los gobernadores emanados de su partido, y los resultados que está dejando la actual administración del Presidente Enrique Peña Nieto, pusieron al candidato muy lejos de sus glorias de partido gobernante. Quizá Meade como funcionario fue de lo mejor que tuvo el sexenio que empieza a expirar, pero como candidato nunca despertó la atención del electorado.

López Obrador logró canalizar en su persona el descontento de la mayoría de la población. Muchos jóvenes que en esta elección votaron por primera vez lo hicieron por un cambio, aunque ellos no hayan vivido los tiempos del régimen priista. Basta recordar que cuando ellos eran unos niños, en el 2006, el hoy virtual Presidente electo empezaba su primera campaña rumbo a la presidencia. Aquella la perdió con un resultado que dejó muchas dudas; al igual que la de 2012 donde sin tener la fuerza de seis años antes, logró posicionarse en un digno segundo lugar. Desde ahí, comenzó a diseñar su campaña que lo llevará a la Presidencia este 2018. No fue sino hasta este su tercer intento que logró el triunfo con un aplastante dos uno sobre su más cercano contrincante, Ricardo Anaya. Su triunfo es inobjetable. Fue por ello que la noche del primero de julio los candidatos perdedores salieron muy temprano a reconocer su derrota. No había más que decir. Todo estaba dicho.

La legitimidad que el electorado depositó en Andrés Manuel López Obrador es muy alta, incluso mayor de la que en su momento se le dio a Vicente Fox. Montado en el fastidio de la corrupción, el otrora candidato fue abrazado por una amplío sector de la población, de tal manera que la expectativa que se tiene en él es muy grande.

El tsunami lopezobradorista permitió que no sólo él llegara con una prolongada ventaja a las urnas, sino que también los candidatos de Morena lograran una amplia ventaja en casi todo el país. En estados donde la presencia de partidos de izquierda no tenía sino para apenas alcanzar el registro (particularmente en el norte), hoy fueron ganados por Morena y sus aliados. Fruto de ello es que serán la primera fuerza en el Congreso de la Unión. Según datos del Sistema de Inteligencia Institucional de la Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y Partidos Políticos del INE, 307 espacios en la Cámara de Diputados serían ocupados por legisladores de Morena y de los partidos con los que hizo coalición: PT y Encuentro Social; mientras que en el Senado tendría 69 de los 128 legisladores. Así pues, haciendo un comparativo con la actual legislatura, el PRI pasaría de 61 a 21 senadores y de 241 a 62 diputados, lo que lo colocaría como la tercera fuerza política dentro del Congreso de la Unión; en tanto el PAN que hizo alianza con el de la PRD y Movimiento Ciudadano tendrían 131 diputados federales y 38 senadores[i].

Así pues, estamos en trance de la formación  del equipo que acompañará a López Obrador en su sexenio. Muchos de los nombres de quienes formarán su gabinete ya los ha hecho públicos. Esperemos que esa legitimidad que el electorado le dio al próximo Presidente no la desperdicie, como lo hizo en su momento Vicente Fox, pues el desencanto puede ser mayor.

[i] Se perfila Congreso con dominio de Morena y paridad de género. http://www.excelsior.com.mx/nacional/se-perfila-congreso-con-dominio-de-morena-y-paridad-de-genero/1251585

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