Maestros universitarios solicitan a AMLO mejoras salariales

Por José Valdemar

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Foto: Saúl López/Cuartoscuro
Foto: Saúl López/Cuartoscuro

Mediante una carta al presidente electo Andrés Manuel López Obrador, docentes de distintos planteles de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), denunciaron que actualmente existe una desigualdad salarial en la que algunos profesores ganan más que otros, y de que existe un estancamiento en su salario, y que esto se da a una “forzada importación de lógica industrial- empresarial al sector educativo”, mencionaron que el equipo auxiliar y el didáctico están prácticamente ausentes durante el proceso educativo, mientras que, los contenidos, los planes y los programas educativos no han tenido una evolución al igual que los métodos de enseñanza, mientras que el numero de alumnos es «absurdamente elevado».

Explicaron que el sistema educativo en México se encuentra diseñado para que se proporcione una capacitación básica para conseguir algún trabajo y se obtenga una elemental formación ciudadana mientras que las capacidades y una buena educación para desarrollarse en una vida en sociedad se encuentran fuera del este sistema educativo y a esto se atribuye que el trabajo del docente carezca de importancia para un presupuesto educativo y por ende la calidad de la educación y las condiciones de estudio son carentes.

Los docentes le hicieron saber al presidente electo que las condiciones en las que los alumnos se encuentran son de hacinamiento ya que los grupos rebasan un cierto limite y esto afecta tanto su aprendizaje, paro los docentes dar clase a los alumnos en una condición de sobrecupo en los salones de clase es una tarea difícil ya que no pueden mantener una comunicación, retener su atención y conseguir que trabajen y dar un seguimiento personalizado.

Mientras que la inestabilidad laboral en la que se encuentran los profesores el bajo salario y la pocas horas de nombramiento obligan que busquen otra fuente de ingresos lo cual hace que el docente no le dedique el cien por ciento a la enseñanza, “Así, la docencia puede convertirse en el trabajo complementario al que se le pone poca atención. O bien, el docente atiende grupos de estudiantes en dos o más escuelas. Algunos profesores trabajan entre 50 y 60 horas a la semana frente a grupo en jornadas que inician a las 7:00 am y concluyen a las 10:00 pm, soportadas gracias a las estrategias de sobrevivencia con las que el docente finge ante sí, ante sus alumnos y ante la institución en la que hace su trabajo”.

Denunciaron que a esto también se le suma los salarios bajos y la inutilidad de los sindicatos académicos los cuales no luchan por mejorar las condiciones tanto de vida como de trabajo y esto hace que algunos docentes caigan en la corrupción al vender materiales académicos al alumnado, obligarlos a que asistan a obras de teatro y otro tipo de espectáculos en los cuales el profesor se lleva cierto porcentaje de estos espectáculos al que asisten los alumnos.

«Para ser docente en la UNAM es necesario tener un familiar o un amigo que a su vez sea amigo del director de algún plantel y/o hacer un examen filtro con el que supuestamente se demuestra la posesión de los conocimientos disciplinarios y educativos para enfrentar la labor docente.» Detallaron que tres años después del ingreso el profesor puede solicitarse un concurso (examen) para la definitividad (obtener base), pero para ello la dirección del plantel debe hacerle el favor de asignarle un grupo como definitivo en forma provisional, para que el maestro pueda ponerlo en concurso abierto.

Los académicos de la UNAM perciben un salario de $359.62 por hora contratada (hora/semana/mes). Por tanto, cada hora de trabajo frente a grupo se paga $89.90.

Los docentes argumentaron en su carta que no pueden sobrevivir atendiendo pocos grupos porque los salarios son muy bajos por lo que deben atender el mayor número posible de grupos, pues no se les paga por su formación técnica o científica, ni por sus conocimientos especializados y su experiencia profesional, se les paga por el número de alumnos atendidos. «En México y en la UNAM los docentes trabajan a destajo. Puesto que los maestros se ven en la necesidad de atender el mayor número posible de grupos, para la institución el valor de cada académico reside en cuántos alumnos atenderá no en su experiencia docente ni en su preparación profesional.»

Si un grupo está integrado por 50 estudiantes al académico se le paga $1.79 por cada alumno que atiende durante una hora. Pero si el grupo tiene 90 jóvenes (como suele ocurrir en las preparatorias y facultades) su pago por alumno será de $0.99. En contraste, si el grupo está formado por 24 alumnos, como sucede en las áreas de Ciencias Experimentales, Idiomas y Matemáticas en el CCH, el pago por estudiante es de $3.74. En consecuencia, los profesores de asignatura de las Facultades, de la ENP y de las áreas de Talleres e Historia y de las materias de Psicología y Educación Física del CCH ganan 47.86% menos que los profesores de asignatura de las áreas de Ciencias Experimentales, Matemáticas e Idiomas del CCH.

Por un grupo de tres horas un académico recibe $1,078.86 al mes. Con un grupo de cinco horas el ingreso sube a $1,798.10 y quienes logran trabajar 30 horas a la semana reciben $10,788.60. Pero estos últimos son una minoría representan alrededor de 5% del total. Los docentes con menos de 11 horas contratadas son el 37% del personal académico y representan el 24% quienes tienen contratadas entre 11 y 22 horas. En otras palabras, el 37% de los académicos tiene un salario de $3,596.20 o menos. El 24% recibe entre $3,955.82 y $7,911.64

Los profesores expresaron que se encuentran atrapados en una situación absurda, aunque de tan generalizada ha tomado aspecto de normalidad: buscan afanosamente tener el mayor número posible de horas contratadas para alcanzar un ingreso que les permita sobrevivir. Pero al hacerlo su trabajo es tan arduo y ficticio que pierde en gran medida su esencia. Para mantenerse con dignidad el académico debe renunciar en los hechos a su papel de educador y deja de disfrutar su trabajo.

Por lo anterior demandoron a la UNAM:

Aumento salarial de 50%.

Estabilidad en el empleo; definitividad directa e inmediata a todos los profesores. con tres años de antigüedad.

Establecer 24 como número máximo de alumnos por grupo en toda la UNAM.

Para la satisfacción de nuestras demandas no es indispensable la participación de algún sindicato porque su representación o su titularidad sobre el Contrato Colectivo de Trabajo no anula el derecho de los trabajadores a presentar ante la autoridad sus demandas y en consecuencia que estas sean atendidas y resueltas.

El Rector es la máxima autoridad en la UNAM y el Consejo Universitario revisa y aprueba el presupuesto universitario. Ambas instancias pueden decidir de manera unilateral (sin participación de sindicato alguno) incrementar el salario a los profesores de la UNAM. El Consejo Universitario puede acordar que el número máximo de alumnos por grupo sea 24.

La división de grupos grandes en dos de 24 alumnos permitirá dar estabilidad en el empleo con un buen número de horas a todos los académicos de la UNAM e incluso contratar a más profesores.

El efecto sinérgico de incrementar en 50% el salario (en realidad los ingresos totales) de los académicos, hacerlos definitivos (darles estabilidad en su trabajo) y limitar a 24 el número de alumnos por grupo académico es un buen comienzo para que la labor docente en la UNAM deje de ser trabajo precario a destajo y para mejorar sustancialmente la educación que imparte nuestra institución.

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