El comienzo de la movilización social ante la ausencia gubernamental

 El 19 de octubre de 2017, los habitantes del Multifamiliar Tlalpan recordaron a las nueve personas que perdieron la vida en el edificio 1C. Flores, fotografías y veladoras cubrían lo que quedó del inmueble. Un minuto de silencio, puños en alto – el gesto clave durante los rescates- y lágrimas en los ojos de los asistentes sellaron el emotivo momento.

“Desde el primer día recibimos la ayuda de miles de voluntarios de la sociedad civil, que dedicaron sus días a ayudarnos a rescatar a nuestros vecinos y que después nos otorgaron la posibilidad de comer, vestir y cubrirnos durante la noche gracias a sus donaciones. Nunca podremos terminar de agradecer toda su solidaridad […]

Foto: Isabel Sanginés

Nuestra lucha ahora es principalmente contra el olvido. Si no mantenemos en los oídos de todo el país que nuestras familias siguen sin un techo y sin una solución real y transparente, el gobierno simplemente volteará hacia otro lado y se olvidará de nosotros […]”Estás palabras fueron plasmadas en el primer comunicado de la Asamblea de Vecinos del multifamiliar y leídas ese día por Marisol Arriaga, vecina del edificio 3C. Con esto quedó claro que al mes de la catástrofe, los vecinos de Tlalpan ya estaban organizados, tenían claro que la lucha por sus hogares apenas comenzaba. Se declararon apartidistas y no permitieron que su situación se usara con fines políticos, porque sabían también, que en 2018 comenzaría el periodo electoral en México. Nunca se imaginaron que llegarían a ser un ejemplo de unidad y organización para otros predios afectados, pero después de un mes de no tener respuestas de ningún tipo, tomaron el problema en sus manos.Fue una especie de reacción natural el organizarse… porque es muy diferente ver un edificio de pie a uno colapsado.  Poco a poco la asamblea nos fue recibiendo y nuestra participación [como vecinos] fue creciendo en ese espaciocomentó Francia Gutiérrez, damnificada del edificio 1C.

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Ante este proceso lento y sin ninguna lógica aparente para la atención de damnificados, surgió la necesidad de organizarse entre los predios afectados, porque los vecinos del Multifamiliar Tlalpan notaron que no eran los únicos a los que no les daba una respuesta concreta sobre la situación de sus casas.

Fue así como el 7 de noviembre, en el Deportivo Villacoapa del Sindiciato Mexicano de Electricistas surgió el colectivo de Damnificados Unidos de la CDMX, que en un inicio agrupó a 17 predios de las delegaciones Xochimilco, Tláhuac, Iztapalapa, Iztacalco, Coyoacán, Tlalpan, Cuauhtémoc y Benito Juárez. Hoy son cerca de 36 predios que conforman la organización.

“Ahí empezamos a tejer acciones de presión y desesperación como cierres de avenidas…” comentó Francia Gutiérrez, debido a que estaba en marcha la aprobación de la Ley de Reconstrucción de la Ciudad de México y del Presupuesto de Egresos de la CDMX para 2018,  dos mecanismos en los que nunca se tomó en cuenta a las familias damnificadas. Por su parte en Xochimilco la organización de damnificados ha sido de manera más segmentada y de menor incidencia durante el tiempo de la emergencia, aquí la realidad es otra, distinta a la de los predios organizados de Tlalpan y el centro de la ciudad.

El poblado de San Gregorio Atlapulco que fue el más devastado de toda la demarcación. La gente local y pobladores vecinos emprendieron las labores de rescate, debido a la poca respuesta que el gobierno local dio a la emergencia, el  cual nunca pudo controlar al cien por ciento, sin embargo la gente no podía esperar.

Ciudadanos apoyan en San Gregorio Atlapulco. Foto: Isabel Sanginés

La desorganización de los pocos trabajadores del gobierno que había en el poblado, el caos y la rapiña que se empezaba a dar los días subsecuentes, obligó a la población a unirse pues, como menciona una de las vecinas de la localidad: “es importante organizarnos, porque algo que le pasa a nuestro pueblo es que no tenemos memoria, después se nos olvida lo que pasó, y si ahorita no nos organizamos para pedir toda la ayuda que se necesita después vamos a ser un pueblo olvidado y destrozado por el sismo”, señaló  María del Carmen Saldaña para Izquierda Diario México.

La organización de los pobladores llevó a formar el grupo AC 19 de septiembre San Gregorio Atlapulco, el cual estuvo liderado por la maestra María del Carmen Saldaña, y  sería reconocido dentro de la localidad durante los primeros meses de la emergencia ya que sus acciones, buscaban atender de manera rápida la reconstrucción de las casas colapsadas y afectadas por el 19S, prescindiendo de acciones más activas como las marchas o manifestaciones:  “estamos en la orilla [de la Ciudad de México] y si además nos ponemos a reclamar y a hacer o utilizar mecanismos que hemos utilizado en otras ocasiones, yo creo que vamos a ser relegados como siempre nos ha tocado” declaró la presidenta de la AC 19 de septiembre San Gregorio Atlapulco.

En comparación con lo sucedido en Tlalpan, sí existió la evidente politización dentro de este grupo y su organización, ya que la relación con las autoridades a cargo del proceso de reconstrucción, como lo fue el diputado Leonel Luna, dieron pie a que el funcionamiento y recuperación de viviendas en el pueblo fuera posible, pues San Gregorio fue de las primeras zonas de la ciudad en tener trabajos de reparación visibles por parte del gobierno de la ciudad.

Ante la inconformidad de algunos pobladores por la falta de apoyo verdadero hacia un sector damnificado, surgió una nueva organización vecinal, conformada por varias ONGs, el taller de arquitectura Domingo Ramos García de la UNAM y habitantes afectados, llamada Proyecto Comunitario quienes criticaron las formas de proceder de las autoridades y la AC 19 de septiembre en las labores de reconstrucción en la localidad.

“La idea es que el grupo con sus capacidades encuentren una forma de organizarse, pero para eso nosotros queremos dar un espacio de capacitación […] para que ellos aprendan lo que es: la participación comunitaria, la identidad comunitaria, la gestión y la parte de […] ¿qué aprendizaje hubo? la parte preventiva es algo que nosotros queremos empezar a meter.”

Aunque ambas organizaciones buscaron el mismo fin, en un momento se separaron y fue cuando dejaron ver su verdadera cara. Una empezó a tomar tinte político y la otra tomó en cuenta a los damnificados para generar un plan conjunto en pro de la reconstrucción de sus casas, pero sólo la AC 19 de septiembre San Gregorio Atlapulco  logró generar censos que culminaron en una cuestionada reconstrucción de inmuebles debido a la falta de claridad en los estudios de suelo y por la desinformación hacia los beneficiarios. Situación que dividió al poblado y fue sólo cuando el diputado Ricardo Becerra renunció  a la Comisión de Reconstrucción, que la organización de vecinos de la AC 19 de septiembre participó activamente en la marcha por los 6 meses del 19S junto con Damnificados Unidos de la CDMX, pues su organización se había quedado sin apoyo político.

 

Asignación de recursos para damnificados

La renuncia del comisionado Becerra, el día 16 de febrero de 2018, coincidió con un sismo de de 7.2 grados Richter que cimbró la tierra y los recuerdos en los damnificados. El miedo y el enojo se hicieron presentes después de cinco meses sin respuesta: “Ha  sido un proceso lento y todo el esfuerzo que hemos hecho se ha visto truncado con la renuncia de funcionarios. Además de que los recursos para la reconstrucción no han llegado a los damnificados. Todo se ha manejado en total opacidad” denunció Olivia Domínguez, Damnificada de Pestalozzi 27, en la colonia Narvarte.  La inquietud por saber quién controlaría los recursos era evidente, pues el Decreto del Presupuesto de Egresos CDMX para 2018 asignó facultades al orden legislativo para “autorizar, supervisar y vigilar” cerca de 8,500 millones de pesos, que según declaraciones del diputado Leonel Luna-  quién junto con Mauricio Toledo y Jorge Romero estuvieron a cargo de la distribución de los recursos de la reconstrucción en un primer momento-  fueron distribuidos en la Secretaría de Finanzas, pero conforme el movimiento de Damnificados Unidos avanzaba, la caída de funcionarios también parecía ir en aumento y las sospechas del desvío de fondos por parte de estos  asambleístas – Becerra, Luna, Toledo y Romero-  se empezaban a confirmar.

Aunado a esto, con la finalidad de que los recursos llegaran las personas damnificadas en CDMX el gobierno lanzó una plataforma electrónica para dar de alta los predios afectados y hacer un censo que ayudara a la repartición de recursos según el daño que tuviera el inmueble, pero:  “Si no estamos en la Plataforma CDMX, no tenemos derecho a los beneficios de la reconstrucción… pero hay muchos edificios que ni siquiera aparecen […] para eso estamos haciendo nuestro propio censo porque sabemos que aún hay viviendas dañadas y las personas que los habitaban aún no tienen la certeza de un dictamen”, mencionó Olivia Domínguez, quién también está a cargo del censo en Damnificados Unidos. Esto es un requisito obligatorio que marcó la Ley de Reconstrucción  junto con un estudio socioeconómico para ser beneficiario de algún tipo de apoyo pero… “el sismo no distinguió, nos pegó a todos por igual” comentó Francia Gutiérrez durante el cierre del Quinto Encuentro de Damnificados de la CDMX.

Por otra parte están recursos que se pudieron repartir a los damnificados de la ciudad por medio del FONDEN se manejaron sin credibilidad aceptable, al menos por el sector afectado, ya que las inconsistencias con respecto a cómo fueron y a quien fueron repartidos esos recursos, en meses donde la emergencia todavía era reciente, causó mucha desconfianza en los damnificados, pues aseguran que la repartición no fue equitativa.  “Resulta ser que muchas tarjetas no tenían los fondos y ese recurso no lo podemos ejercer aunque quisiéramos. Tenemos la experiencia de lo que pasó en Juchitán [Oaxaca] y de lo que pasó en Jojutla [Morelos] donde las tarjetas fueron clonadas desde el origen e incluso se daban de más” comentó Juan Salgado durante el recorrido de daños en Tláhuac, durante el Sexto Encuentro de Damnificados de la Ciudad de México.

El problema de la distribución de las tarjetas del FONDEN también afectó a damnificados en la localidad de San Gregorio, pues las condiciones en las que se encontraba el pueblo con casas antiguas que colapsaron y que se encontraban dañadas antes del sismo, los terrenos fangoso donde había construcciones, fueron factores para complicar y retrasar el apoyo por parte de las autoridades debido a la falta de criterio para dictaminar los daños en los inmuebles.

Hay personas que ni siquiera son dueñas de los terrenos es la mamá, el abuelo o el papá y dicen que son suyos […] yo recibí apoyo del FONDEN, aquí vinieron a ofrecerme yo no salía a la plaza. Ellos pasan a revisar casa por casa […] hay personas que perdieron todo y se les debe de apoyar, sin embargo hay oportunistas que se aprovechan y no se vale. Hay varias personas que fueron a pedir para rentas y ahorita están viviendo en sus casas […] a mí para material me dieron 80 mil [pesos] y para pagar albañil $25 [mil], yo no fui a pedir, dicen que van a volver a venir pero si es eso aquí tengo mis notas”. Comentó para Movilización por 19S el señor Bonifacio Valdés afectado de San Gregorio Atlapulco.

Por su parte Martha Alquicida, también habitante de San Gregorio y quien su proceso de reconstrucción está siendo asesorado por la AC 19 de septiembre San Gregorio Atlapulco, mencionó que las primeras semanas no tuvo la suficiente ayuda del gobierno de la ciudad, ni del FONDEN: “Yo compré mis polines, el gobierno no me ayudó ni me dio nada, lo único que sí es que junto con Grupo Carso demolieron, limpiaron y se llevaron el escombro […] en su momento analizaron todo esto [trabajadores del FONDEN], pero fueron personas que no supieron valorar, mi casa desapareció y nada más me dieron el dictamen parcial, cuándo se supone que éste es sólo para bardas o lo que se halla afectado en menor medida […] y con lo que me dieron en la tarjeta, que tengo entendido fueron 15 mil pesos, [con eso] no voy a levantar mi casa”, mencionó la señora Alquicida.

Aparte, aseguró que las personas de la institución le dijeron que si quería más ayuda tenía que ir a entregar de nuevo sus papeles para que los tratara un licenciado que debían financiar las personas afectadas. “No tiene caso que yo tenga que pagar por recibir ayuda […] si el señor Carlos Slim nos está haciendo el favor de construirnos nuestras casas no tengo por qué pagar y menos cuando no tengo un ingreso fijo para hacerlo”, comentó.

En el poblado de San Gregorio también se evidenció la falta de asesoría sobre el uso de suelo y la forma de construir en terrenos fangosos, característica principal de varias colonias o barrios de la CDMX, como en la delegación Xochimilco.

El nulo apoyo a damnificados que lo perdieron todo así como llevar a cabo un estudio real de suelo en la zona afectada propicia que las reconstrucciones que se edifican en San Gregorio, desde enero del 2018 sean propensas a un riesgo futuro. Como ejemplo el pasado sismo del 19 de septiembre (2017), donde las construcciones que se vieron seriamente afectadas eran viejas o tenían mucho peso debido a que fueron fincadas con distintos tipos de materiales en otra época.

Sin embargo, a raíz de las primeras construcciones que se llevaron a cabo en la localidad por parte del gobierno de la Ciudad y Grupo Carso, las cuales se dieron gracias a la incidencia de la AC 19 de septiembre, los estudios de suelo sí fueron realizados antes de la construcción de los inmuebles, considerando que están siendo reconstruidos en la zona más afectada denominada la zona cero.

[…] si podemos exigir que nuestras casas estén bien construidas con los planos que en verdad se requieren para la reconstrucción; por el tipo de suelo, se hizo la mecánica de suelos que también era una promesa por parte de la CDMX, cada casa que está construida [por Grupo Carso] tiene un estudio de suelo, pero aún falta mucho…” aseguró Maricela Jiménez, integrante de la AC 19 de septiembre, para Movilización por 19S.

 Los dichosos estudios de suelo han sido una incógnita para gran parte de los damnificados de la ciudad, pues no todos tienen el conocimiento si en verdad existieron, lo que sí es un hecho es que el deterioro y la visible afectación del terreno de toda la ciudad es preocupante. “Estamos en una zona fuertemente afectada por fracturas y fallas geológicas y contra eso es muy difícil luchar. Antes de la reconstrucción de las viviendas, exigimos un estudio integral del suelo…” mencionó Mariano Salazar vecino de la Unidad Habitacional Cananea en Iztapalapa, colindante con la delegación Tláhuac donde también es notorio el problema de grietas “Buscamos una resolución real y científica para poder habitar en nuestras  colonias” comentó el señor Juan Salgado, habitante y miembro de la organización de vecinal de la colonia del Mar, ubicada en esta delegación.

Al igual que el censo de viviendas afectadas, el estudio de suelo en Tláhuac, Iztapalapa y Xochimilco ha tenido que impulsarlo el colectivo de Damnificados Unidos de la CDMX buscando el apoyo solidario de las universidades como la UACM, la UNAM y el IPN para darles certeza y veracidad sobre la situación de sus predios,  porque no solo se trata de perder la vivienda, también implica la pérdida de su terreno. “Estando listo el estudio ya se puede exigir [la reubicación y reconstrucción]  porque eso nos va a dar certeza en quienes nos vamos y quienes nos quedamos. Exigimos metro por metro, tierra por tierra” señaló Guillermo San Juan, vecino de la Unidad Habitacional Cananea en Iztapalapa.

“Muy alto riesgo” calle Pingüino entre Aleta y Sirena. Colonia del Mar, Tláhuac. Foto. Carolina Huerta

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