¿Cómo sonreír entre tanta guerra?

Por Juan Yves Palomar

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El pasado 29 de Septiembre justo unos días después de  que se cumpliesen 4 años de la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Estudio Teorema en colaboración con Ambulante presentó la película de Ludovic Bonleux “Guerrero” que habla sobre la historias de tres personas (Coni, Juan y Mario) de contextos diferenciados pero entrecruzados en la  violenta realidad del costeño estado del Sur de México.

Al estudio ubicado en la colonia del fresno llegó casi al mismo tiempo que yo otro chavo de más o menos mi edad (del cual no recuerdo el nombre) a ver el documental. Al saludarlo y empezar a platicar comento que había visto la película anunciada con el promocional en el internet pero que nunca había logrado verla. Desde ese momento llamó mi atención. ¿Cuál habrá sido el acontecimiento o accidente que habrá motivado su presencia en aquel lugar? No lo enuncie, me guarde la duda. Una interrogación con anhelo de encontrar algo en lo cual identificarme o reflejarme. No era necesaria quiza la respuesta. ¿En este país quien no ha vivido la violencia?

El documental inicia con un acercamiento a la historia de Coni. Ella explica que su padre compró su casa en una región que desde los 70´s ha estado en el territorio que ha sido motivo de disputa de diferentes grupos y organizaciones, desde guerrillas hasta organizaciones del crimen organizado pasando por autodefensas (en las cuales participa) o escuadrones paramilitares. Ella realiza un mapeo de actores políticos de la región y explica como la situación se juega a varios bandos ya que de momento por lo menos en el territorio colisionan los intereses del crimen organizado, la policía federal y el movimiento popular guerrerense, al menos. A través de los diálogos queda claro como la lectura que Coní realiza de la realidad social es bastante completa, incluso por momentos asume un tono reflexivo y cuestiona la capacidad de generar proyectos de largo plazo por parte de las organizaciones que impulsan las movilizaciones.

En las escenas sobre la vida de Mario cuenta la historia de cómo su hermano desapareció, fue secuestrado desde hace años y desde entonces su familia no lo ha vuelto a ver. Durante las primeras semanas tras de estar ilocalizable Mario logró establecer un par de veces comunicación con los supuestos captores, en la primera ocasión pidió hablar con su hermano y este le pidió: “junta dinero con la banda”. La familia de Mario no tenía dinero y no comprometió al pago. Semanas después volvió a entablar comunicación con los secuestradores  y volvió a pedir hablar con su hermano, volvió a escuchar la misma frase en la voz de su hermano “junta dinero con la banda”. Entendió que era una grabación, no había y no hay garantía de que aun este vivo. Hoy Mario busca entre los cerros cercanos a Iguala cualquier cosa que le pueda decir que ha sido de su hermano.

Por su parte la historia de Juan perfila a un maestro rural idealista que da clases en una de la localidad de Tlapa de Comonfort y al mismo tiempo se organiza con los pobladores de la zona dentro del Movimiento Popular Guerrerense.  En las escenas sucitadas en 2015 se da cuenta de cómo participó en marchas y manifestaciones en solidaridad con la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa durante las cuales se llegar a enfrentar  a la policía en varias ocasiones. Al pasar algún tiempo de realizar su activísimo la información empezó a fluir entre los grupos cercanos al gobierno en donde relacionaron a Juan como uno de los liderazgos barriales que impulsan las marchas y plantones situación que motiva a este a adoptar medidas adicionales de seguridad como cambiar su lugar para pernoctar por las noches. Luego, en uno de esos enfrentamientos, el 7 de Junio de 2015 durante el operativo realizado por antimotines de la Policía Federal  en su municipio, es asesinado uno de sus más cercanos amigos y compañero de lucha, Antonio Vivar Díaz.

Así entre disturbios, secuestros, fosas clandestinas, violencia e indignación termina el documental. Acto seguido en la sala del lugar formamos un círculo para discutir nuestras impresiones. Inmediatamente el muchacho que llegó con premura minutos antes para ver el documental no perdió tiempo y cuestiono al auditorio  “¿Cómo puedo yo hacer algo ante circunstancias así?” un mini silencio se hizo fuerte en el salón. Acto seguido, el también recordó el escándalo reciente generado por los tráilers llenos de cadáveres que circularon por diferentes municipios de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Acá morgues sobre ruedas, allá cerros  completos llenos de fosas. ¿Cómo sonreír en medio de tanta guerra? De momento preguntar, dialogar y encontrarnos es ya un pequeño pero necesario paso para tomar la decisión de entrar en acción. Saber que no estás solo en la búsqueda de un mejor país no es suficiente, pero imprescindible para pensar que si se puede.

@JuanYvesPalomar 

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