Tiempo al nuevo gobierno

Por Max González Reyes

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La política es pública por definición. Las opiniones que se vierten a favor o en contra del quehacer político siempre generan polémica, muchas de las cuales tienen que ver con la posición político-ideológica de cada quien.

Por el hecho mismo de ser pública, las decisiones de cualquier gobierno llevan a posiciones encontradas. Esto se ve claramente reflejado en la decisión que ha tomado el próximo gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador respecto a la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. Como se recordará desde antes de ser candidato y con mayor fuerza durante su campaña por la presidencia, López Obrador señaló que no estaba de acuerdo en que el aeropuerto se construyera en Texcoco, en un especie de extensión del actual. Para ello siempre propuso que la Base Área de Santa Lucia en el Estado de México era la mejor opción.

Frente a esa postura, los empresarios y el gobierno actual descalificaron la alternativa plantada por el en ese momento líder de Morena. Sin embargo, una vez que el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia salió triunfador en el proceso electoral del pasado primero de julio, las señales de alerta se encendieron. López Obrador, ya como Presidente electo, convocó a una consulta la cual se llevó a cabo del 25 al 28 de octubre pasado para que la población decidiera sobre la continuidad de la construcción del aeropuerto en Texcoco o iniciar uno nuevo en Santa Lucía.

A partir de ello las voces a favor y en contra de la consulta no se hicieron esperar. Muchos señalaron que el ejercicio no tenía carácter vinculatorio, como el mismo equipo del gobierno de transición ha señalado, porque no cumple los requisitos que señala la ley. Aunado a ello, señalan, el Presidente electo no puede hacer una consulta que obligue a cumplir un mandato puesto que aun no es Presidente constitucional, pues ese rango lo adquirirá una vez que tome protesta el próximo primero de diciembre.

Por otro lado, los que apoyan la consulta señalaron que el hecho de preguntarle a la sociedad refleja el cambio de actitud del gobierno pues en la historia reciente de este país, por no decir nunca, se había consultado a la sociedad mexicana para tomar decisiones de esta trascendencia. Argumentan, también, que la consulta es una forma de hacerse presente y que aun sin tomar el cargo formalmente, López Obrador no se olvida de sus promesas y desde ahora ya está cumpliendo.

Es interesante ver las posiciones encontradas respecto del tema. Una vez realizada la encuesta los resultados salieron favorables a la propuesta que apoya el Presidente electo: el 69.9% de las personas que votaron lo hizo en contra de Texcoco. De un millón 69 mil 870 que participaron, 311 mil 132 se inclinaron por la opción de continuar con Texcoco, lo que representó un 29.1%, y 748 mil 335 estuvieron a favor de Santa Lucía, lo que significó un 69.9%.

A raíz de estos resultados el sector empresarial alertó que la decisión afectaba sus intereses. Para calmar los ánimos, el Presidente electo se reunió con ello para garantizarles que su inversión está a salvo.

No obstante ello, en los medios de información sigue el debate de la construcción de dicho aeropuerto. Para el equipo del próximo gobierno la decisión está tomada pues “el pueblo manda”. Los detractores dicen que los resultados de la elección eran más que obvios pues los que votaron eran seguidores de Morena y del candidato triunfador; que la instalación de las casillas fue estratégica para que ganara esa opción y que el porcentaje de la votación total no es significativa para tomarlo como mandato.

Es un hecho que el nuevo gobierno, de entrada, ya está gobernando; aunado a que el cambio de partido generó altas expectativas, por lo que se espera mucho de la próxima administración. Las acciones que desde ahora está realizando el equipo de transición están siendo analizadas a detalle por quienes lo apoyan (entiéndase quienes votaron por Morena y sus aliados) pero también por sus detractores. El hecho de que sea un gobierno que no ha estado en la administración federal representa un gran signo de interrogación que sólo con el paso del tiempo nos daremos cuenta si sus acciones fueron las correctas.

Seamos observadores y críticos en los próximos meses. Desde la postura de quien esto escribe, procuremos analizar con objetividad al próximo gobierno, sin filias ni fobias: la consulta del nuevo aeropuerto, así como las que se anuncian como la del tren maya; así como las acciones de la administración que inicia funciones el próximo primero de diciembre. Démosle tiempo y el beneficio de la duda. Por el bien del país y de la sociedad mexicana.

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