Luego de casi dos semanas sin saber nada de su tío, Filiberto recibió una llamada cuando se encontraba en medio de una conferencia de prensa, donde daría su testimonio junto a un grupo de familiares de jóvenes que han desaparecido en la Ciudad y el Estado de México, por lo que tuvo que retirarse de inmediato.

Plácido Maximiliano Cipriano de 37 años desapareció el pasado 16 de noviembre en la Colonia Roma, en la Ciudad de México donde radica con su familia (primos y sobrinos) desde hace más de dos décadas. Todos ellos pertenecientes a la comunidad Otomí que radica en la capital.

Aunque es una persona con discapacidad para hablar y oír, siempre ha encontrado la manera de trabajar y solventar sus gastos por sí mismo. No habla español, y aunque conoce su lengua, suele comunicarse con sus familiares más cercanos con señas y a su modo.

Su sobrino Filiberto Margarito cuenta que Plácido dejó de hacer sus artesanías (muñecas y pulseras tejidas) por la escasa venta que tenía en el Centro de Coyoacán y porque le retiraron del espacio donde vendía. Así que comenzó a limpiar parabrisas de los autos que atraviesan las avenidas de la delegación Coyoacán. Desde hace varios años esa ha sido su fuente de trabajo.

Sin embargo, el 16 de noviembre Plácido no regreso a casa. “Él suele regresar del trabajo en la noche y algunas veces a la una de la mañana. Todos los que somos de la comunidad a veces regresamos a la una o dos de la mañana porque ya no alcanzamos transporte y tenemos que regresar a pie. Así es para algunos de nosotros que toreamos las calles vendiendo nuestros dulces o nuestras artesanías”, explica Filiberto. Sin embargo, Plácido no regresó ni siquiera al día siguiente.

Durante los siguientes días se buscó a Cipriano en las calles e incluso se acudió al Ministerio Público, incluyendo el especializado en Atención a Personas Indígenas. También se emitió un boletín oficial  generado por Capea, mismo que fue pegado en las calles aledañas donde habita Plácido. En este boletín se señalaban las características físicas y la ropa que vestía la última vez que se le vio: suéter verde, pantalón de mezclilla y tenis negros.

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Ese mismo día de la conferencia, una persona que se identificó como el licenciado Gabriel González acudió al domicilio de Filiberto, llegó para informarles que Cipriano estaba detenido en el Reclusorio Sur, señalado por cometer el delito de robo en un Oxxo.

La información proporcionada en ese momento a familiares de Plácido fue confusa. El licenciado, -que dijo ser el encargado de notificar a las personas que no saben que tienen a algún familiar detenido-, dijo que Plácido “la estaba pasando mal, con hambre y frío”.

Según la versión de González, Plácido se dirigió a hacer una compra al Oxxo donde cometió el robo contra otra persona que se encontraba en el mismo negocio. En ese momento pasó una patrulla y enseguida “la persona” o “una señora” aprovechó para acusarle. “No sabemos si asaltó a una señora o al Oxxo”, cuenta Filiberto con clara confusión respecto a la información que le proporcionó el trabajador social.

“Yo no lo creo, mi tío se dedica a limpiar parabrisas desde hace años; él sale a buscar para comer, nunca se quedaba en la calle, y lo acusan de haber estado drogado. Como no sabe hablar ni defenderse le imputan robo. Él se dedica a trabajar, nunca ha robado”, relata Filiberto durante una entrevista a las afueras de su domicilio, uno de los que es ocupado por la comunidad otomí en la Ciudad de México.

“Por la forma como nos vestimos y andamos en la calle nos acusan de muchas cosas. Ahorita no es el único caso que tenemos”. Filiberto explica que a raíz de las reuniones y juntas que tienen, se han registrado 10 casos más de personas pertenecientes a la comunidad otomí que actualmente están en prisión. “Los policías los agarran por el hecho de que no pueden trabajar en la calle. En otras ocasiones ha ocurrido que los detienen por limpiar parabrisas, cumplen sus 32 horas o pagan su multa y los sueltan”.

La visita del trabajador social solo generó mayor confusión en Filiberto quien deseaba acudir de inmediato al Reclusorio Preventivo Varonil Sur para ver a su familiar. El licenciado le advirtió que debía esperar a la hora y día de visita.

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Durante los días de búsqueda, Filiberto y sus familiares visitaron Ministerios Públicos (incluyendo la Agencia Especializada en Atención a Personas Indígenas) donde le negaron haber visto a su tío. “Nos pedían datos completos, aunque les explicamos que él no podía pronunciar sus apellidos, solo hace señas”.

Afortunadamente Filiberto, ya conoce el paradero de su ser querido, pero la incertidumbre de saber que no tiene cobijas y la está pasando mal, como le dijo el trabajador social, no lo deja por completo tranquilo. González también le comentó que lloraba y se veía asustado.

Antes de irse, González tomó algunas fotografías al domicilio de Plácido, “para que vean las condiciones humildes en las que vive y al final no tenga que pagar, le vamos a ayudar”, dijo el trabajador.

Respecto al tema del abogado defensor, Filiberto aún no tiene contacto con este (al momento de la entrevista). Gonzáles aseguró que se comunicaría “más tarde” con la familia. “Lo más seguro es que lo van a soltar, pero en la audiencia lo tendrán que acompañar, como es discapacitado y habla lengua indígena…”, les dijo. Filiberto desconoce si su tío contó o no con intérprete en el momento posterior a su detención.

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Este jueves Filiberto pudo realizar la visita y corroborar que se trata de su tío. La versión que él le contó fue distinta…

Cipriano le hizo entender que, cuando se encontraba en la calle cercana a su domicilio fue detenido por policías, quienes lo subieron a la patrulla. En el camino retiraron un espejo retrovisor a un vehículo y le pidieron que lo sostuviera. Esto, hizo deducir a Filiberto que realmente la acusación es por supuesto robo de autopartes, no a un Oxxo.

Hasta el momento Filiberto no se explica porque Cipriano lleva más de 10 detenidos sin que las autoridades notificaran a sus familiares. Cabe mencionar que el Artículo 19 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su primer párrafo dice que “Ninguna detención ante autoridad judicial podrá exceder del plazo de setenta y dos horas, a partir de que el indiciado sea puesto a su disposición, sin que se justifique con un auto de vinculación a proceso en el que se expresará: el delito que se impute al acusado; el lugar, tiempo y circunstancias de ejecución, así como los datos que establezcan que se ha cometido un hecho que la ley señale como delito y que exista la probabilidad de que el indiciado lo cometió o participó en su comisión”. Pero, aparentemente Filiberto no ha sido presentado ante un juez.

Sobre cómo es que el licenciado dio con el domicilio de Plácido hasta el día de ayer y no desde su detención, González explicó que alcanzó a entender algunas palabras que dijo Plácido, como el nombre de la calle y el número de la vivienda, según dijo el trabajador social.

Hasta este momento, Filiberto no ha hablado con el abogado defensor de Plácido Cipriano, ni ha tenido conocimiento de la fecha de la primera audiencia, la cual sería correspondiente a la de control de detención. El único contacto con alguna autoridad oficial fue la que tuvo con el director del Centro de Reclusión, quien le solicitó a acudir al Tribunal Supremo de Justicia de la Ciudad de México (TSJCDMX) para dar seguimiento al caso con la carpeta 006/1261/2018.

Tras mencionar las constantes detenciones de algunos de sus compañeros por trabajar en la calle, por su forma de vestir o por caminar a altas horas de la noche en la zona, Filiberto recuerda: “Ayer hubo una balacera y nadie dice nada, pero por andar caminando ya eres culpable de lo que pasa en la colonia”.

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