Mujer, indígena y rebelde, Comandanta Ramona a trece años de su muerte

Por Andrés Domínguez

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La Comandanta Insurgente Ramona, indígena tsotsil nacida en San Andrés Larrainzar, fue la primera mujer comandanta del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional que se da a conocer públicamente, según lo señala Márgara Millán en su libro: Des-Ordenando el Género/¿Des-Centrando la Nación? El Zapatismo de las mujeres indígenas y sus consecuencias.

“Entre los jefes indígenas de la rebelión hay una mujer pequeña, de por sí pequeña entre las pequeñas. El rostro amordazado en negro logra dejar libres los ojos y algunos cabellos que guardan la nuca. En la mirada el brillo de quien busca. Una escopeta recortada calibre 12 terciada a la espalda”.

La Comandanta Ramona, impulso el trabajo de la Ley Revolucionaria de las Mujeres y fue un icono de lucha por la igualdad de las mujeres. 

Ramona, bajo acompañada de cientos de mujeres a la ciudad de San Cristóbal de las Casas en la última noche de 1993, junto con Susana y otros hombres indígenas formaban parte del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN.

La Comandanta aparece a lado de Subcomandante Insurgente Marcos (hoy Galeano) cuando junto con 19 delegados zapatistas participó en las Jornadas por la Paz y la Reconciliación en febrero de 1994 en San Cristóbal de las Casas, documentó Millán.

“Su figura pequeñita, resaltada por el pasamontañas que la hace “otra”, contrasta con las decenas de mujeres indígenas que se intercalan con extranjeros y mexicanos para formar los cinturones de paz (…) Esta figura se convierte casi de inmediato en artesanía hecha por las mujeres chamulas inundando el mercado de San Cristóbal”.

La comandanta Ramona llevaría en su morral el día de las Jornadas, la bandera nacional que recuperó en la toma de la ciudad colonia el primero de enero de 1994.

“Nosotras ya estábamos muertas, no contábamos para nada” mencionaba Ramona frente a sus símiles del EZLN, autoridades estatales, nacionales e internacionales.

Millán relata que en octubre de 1996, Ramona traspasó el cerco militar que se mantenía en la zona de conflicto, para viajar a la Ciudad de México como representante del EZLN. Sin embargo, también fue por motivos de salud.

Se sabe que Ramona se encontraba ya muy enferma, por lo que, le fue trasplantado un riñón que le ayudaría a seguir en pie de lucha.

Ramona ríe cuando no sabe que se está muriendo. Cuando lo sabe, sigue riendo. Antes no existía para nadie, ahora existe, es mujer, es indígena y es rebelde. Ahora vive Ramona, una mujer de esa raza que tiene que morirse para vivir” expresó un comunicado de Enlace Zapatista.

Después de su intervención, la Comandanta asistió como la principal oradora en la conmemoración del 8 de marzo de 1997, Día Internacional de la Mujer, en Ciudad Universitaria de la UNAM.

Este 6 de enero de 2019 se cumplieron 13 años de su fallecimiento. Sus restos descansan en su comunidad de origen en San Andrés Larrainzar, Chiapas.

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