Desde febrero hasta julio presenta su periodo de floración y fructificación, además, de ser comestible y tener propiedades medicinales localizadas en su hoja, corteza y tallo.

Bajo el nombre científico de Gliricidia sepium, el árbol de Cuchunuc, perteneciente a la familia Fabaceae, es una especie de flora representativa para la cultura zoque ya que por años se ha hecho presente en la comida, costumbres y trabajo de los tuxtlecos y tuxtlecas.

El cuchunuc, puede llegar a medir hasta 20 metros de altura, con un diámetro aproximado de 60 centímetros, en la que su forma de crecimiento puede ser recta y retorcida.

Sus flores son rosadas y se agrupan en racimos densos de 10 a 20 centímetros de largo, situados en las axilas de las hojas caídas. Las hojas son ocupadas para “ramear” y quitar el espanto, una tradición local en la que refieren golpear con cuchunuc a la persona que fue asustada y que aún no se le ha pasado el susto, para aliviarla de dicha situación. 

Sergio de la Cruz Vásquez, maestro ramilletero de la mayordomía zoque de Tuxtla Gutiérrez, indicó que esta especie se encuentra en gran parte de México, pero que es en la capital donde la población ha tenido a bien tomarle diferentes usos.

Por ejemplo, la hoja y la ramita aplastadas con maíz, pueden utilizarse como un remedio natural para matar roedores, de ahí, el nombre popular de cuchunuc conocido como “mata ratón”.

Además, en los ejidos, se colocan para que funcionaran como divisores naturales debido a sus características de rectitud al crecer. 

Es en la flor, donde la ciudadanía tuxtleca ha explotado más su utilización, ya que desde hace décadas sirve para condimentar los tamales.

Finalmente, de la Cruz, manifestó que el cuchunuc se ha convertido en un símbolo de tradición y cultura para los capitalinos, sin embargo, con el avance de las generaciones se han perdido el poder continuar con el costumbre, que por cientos de años han hecho los antepasados. 

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