A un año de la desaparición forzada de los tres estudiantes del CAAV instalan memorial vivo

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Por: Por Dalia Souza / @DalhiaSouza

En el aniversario de la desaparición forzada de Marco, Salomón y Daniel, estudiantes de la Universidad de Medios Audiovisuales (CAAV) en Guadalajara; sus familiares, compañeros, amigos e integrantes del Colectivo de Acción Artística (COAA) se manifestaron en la exigencia de búsqueda y justicia en la Glorieta de las y los desaparecidos, ahí instalaron un memorial vivo al que llamaron: “El Jardín de la Memoria”.

“Vida, resistencia y esperanza”, tres elementos clave en la lucha por la dignidad, la memoria y la justicia, tres elementos que han sido sembrados en forma de árboles en la Glorieta de las y los desaparecidos, como parte de las acciones por el primer aniversario de la desaparición forzada de Marco, Salomón y Daniel, estudiantes de la Universidad de Medios Audiovisuales CAAV, quienes  fueron desaparecidos por presuntos elementos de la Fiscalía General de Jalisco, el 19 de marzo de 2018 en el municipio de Tonalá.

Se trata de un memorial vivo al que han nombrado “Jardín de la memoria”, éste consta de tres macetones de madera en los que se han colocado los nombres de los tres estudiantes, así como, los de algunos desaparecidos y desaparecidas del estado.

 

La jornada comenzó a las 9:00 a.m. en el estacionamiento de las instalaciones de la Universidad de Medios Audiovisuales (CAAV) en la calle Lerdo de Tejada; una lona con los rostros de Marco, Salomón y Daniel junto con la leyenda ¿Dónde están?, descansaba en la fachada del edificio reclamando el no olvido de los transeúntes.

Poco a poco un contingente integrado por alumnos, profesores, compañeros de los jóvenes y sus familiares, además, de familias de desaparecidos y desaparecidas en el estado, se congregaron para juntos gritar una vez más: “No son tres, somos todos”.

Se reunieron cerca de 300 personas, quienes avanzaron por el andador Chapultepec, abanderados por las consignas de los jóvenes que demandaban la presentación con vida de sus tres compañeros; fueron ellos mismos quienes custodiaron el paso de los vehículos que llevaban consigo los macetones, la tierra y los árboles que más tarde serían parte del memorial.

Al llegar a la Glorieta de las y los desaparecidos, destino final de la marcha, las y los jóvenes se organizaron para juntos, en cadena humana, descargar los costales de tierra y sembrar con ella, los tres árboles.

Marco, ¡presente!; Daniel, ¡presente!; Salomón, ¡presente! Podía escucharse en la voz de sus amigos y profesores, de sus padres y de algunas personas que sensiblemente se sumaron a esta exigencia conjunta por el regreso de los que nos hacen falta.

 

El Colectivo de Acción Artística (COAA) impulsores de la iniciativa, en conjunto con jóvenes estudiantes del CAAV, precisaron en su pronunciamiento que este memorial vivo pretende ser un espacio no sólo de reunión, sino de organización y movilización a partir de la memoria y la exigencia de justicia y verdad:

“Estos tres arboles mantendrán la lucha y búsqueda de aquellos y aquellas que seguimos buscando. Regamos la memoria para que eche raíces y crezca sus ramas. Este espacio se convierta no sólo en un espacio de congregación sino de organización para lucha por la verdad y la dignidad” porque donde “se siembra muerte, se tiene que sembrar vida”, dijeron mientras hicieron un llamado a resignificar y combatir el olvido.

Por su parte, las madres de Daniel y Marco presentes en la manifestación y acto simbólico exigieron a la autoridad el regreso de sus hijos con vida.

“Porque nuestros hijos están vivos, están presentes y nunca nos vamos a cansar de esperar a nuestros hijos. Queremos pedirles a las autoridades que nos regresen a nuestros hijos y no sólo hablo por los nuestros sino por todos”, expresó la señora Sofía, madre de Marco.

Vicky, madre de Daniel, agregó: “Estamos celebrando la esperanza de vida de que nuestros hijos pronto estarán de regreso” e, insistió en que permanecen firmes en la espera, esto a pesar de que ya ha transcurrido un año sin tener noticias de sus hijos.

Ambas finalizaron diciendo que no se trata sólo de tres, sino de muchos otros jóvenes que están siendo separados de sus papás.

“El Jardín de la Memoria” ahora es un memorial vivo que acompaña a las decenas de mantas de búsqueda que desde hace un año se han colocado ahí tras la desaparición de Marco, Daniel y Salomón. La Glorieta y este memorial vivo forman parte del espacio que la sociedad jalisciense le arrebató al Estado para recordar a las y los desaparecidos que no han logrado volver a casa.

 

 

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