Entrega de permisos temporales y operativos de detenciones a migrantes en Tapachula; el doble discurso del INM

Por Andrés Domínguez

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El Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos en el Sureste Mexicano alertó de la falta de claridad sobre la política migratoria por parte de las autoridades mexicana, lo que genera desconfianza e incertidumbre entre las partes que integran los grupos migratorios.

Las organizaciones sociales que realizan labores de monitoreo y acompañamiento a las personas migrantes, cuestionaron la estrategia del gobierno mexicano, ya que el Instituto Nacional de Migración (INM) inició labores para otorgar visas humanitarias, pero al mismo tiempo, ejecuta operativos de detención a los grupos que caminan sobre la carretera, en domicilios particulares y lugares de empleo.

American Friends Service Committee (AFSC) – Oficina Latinoamérica y el Caribe, Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa, Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, Centro de Derechos Humanos Tepeyac, Centro de Derechos de las Víctimas de la Violencia Minerva Bello, Formación y Capacitación (FOCA), Iniciativas para el Desarrollo Humano, Junax, Kaltsilaltik, Médicos del Mundo – España y Francia (MdM), Red Jesuita con Migrantes – Centroamérica y Norteamérica, Servicio Jesuita a Refugiados (SJR), Una Mano Amiga en la Lucha contra el SIDA, Voces Mesoamericanas Acción con Pueblos Migrantes, integrantes del Colectivo, hicieron un llamado a las autoridades migratorias para que brinden condiciones para que las personas con necesidades de protección continúen con sus trámites.

Además, denunciaron la existencia de operativos y redadas de detención migratorias que vulneran los derechos de las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de protección, por lo que, las organizaciones instaron a que no se detenga y deporte a migrantes que ya hayan iniciado sus trámites y que por las condiciones en Tapachula decidieron continuar su camino hacia el norte del país.

El Colectivo detalló que durante el fin de semana y la mañana del lunes, grupos de personas caminaron desde Huixtla y Tapachula para llegar al campo de refugiados de Mapastepec, instalado en el auditorio municipal.

Por lo que, la capacidad del inmueble está rebasada, grupos de personas se han instalado en las afueras, esperando el ingreso para solicitar las Tarjetas de Visitante por Razones Humanitarias; no han recibido asistencia humanitaria durante su espera.

El ingreso al auditorio prioriza a instituciones gubernamentales encargadas de operativizar los trámites y restringe a organizaciones de la sociedad civil.

Los grupos de personas rezagadas sufren hostigamiento y son detenidos en operativos ejecutados por personal del INM y Policía Federal.

En el camino

El flujo de personas que integran el éxodo se ha desagregado, pero se mantiene de forma continua hacia Mapastepec, Chiapas. Durante el fin de semana, familias y personas centroamericanas y del caribe se organizaron en grupos que iban desde 40 hasta 600 integrantes, para acompañarse en el recorrido hacia el norte del país. Familias enteras y personas a título individual han generado estrategias de seguridad y cuidado, procurando realizar registros y conteos rápidos mediante listas.

Colectivos vulnerabilizados como el LGBTTTI, han integrado contingentes para resguardar su seguridad y hacer frente a la hostilidad y violencia tanto de las autoridades como de la población en general. Celebramos la capacidad de respuesta y organización, evidente en su exigencia de acompañamiento y atención especial ante el INM y la CNDH.

En Huehuetán, Chiapas, cerca de 400 personas durmieron el día de hoy en el parque, entre estas se observaron aproximadamente 80 NNA, en su mayoría menores de 10 años, así como bebés y mujeres embarazadas. Si bien hay muchas personas que han iniciado su proceso ante la COMAR en Tapachula, han decidido emprender el camino hacia Mapastepec por el deterioro de las condiciones humanitarias, la falta de empleo, el clima de inseguridad, la discriminación, la incertidumbre del tiempo de espera y el nulo acceso a la regularización migratoria por el cierre de las oficinas del INM el pasado 15 de marzo y la saturación de trámites en la COMAR.

Detención migratoria

Durante la mañana, cerca de Alberca Castrejón, en Tuxtla Chico, Chiapas, se desplegó un operativo de detención realizado por el INM, Policía Federal y Policía Municipal. De acuerdo a medios de comunicación se detuvieron a 147 personas que recorrían la carretera con la intención de llegar al albergue de Mapastepec, donde las autoridades anunciaron la emisión de Tarjetas de Visitante por Razones Humanitarias. Denunciamos el ambiente de hostilidad con el que fueron perseguidas y detenidas, aún cuando muchas de ellas tenían constancias de trámites iniciados ante COMAR, algunas incluso en la etapa de entrevista.

En la visita a la Estación Migratoria Siglo XXI se detectaron personas que refieren haber sido detenidas en Mapastepec, en redadas domiciliarias y en lugares donde ya se encontraban trabajando, particularmente en las fincas de plátano conocidas como las bananeras. Refirieron que identificaron personal del INM y presencia de CNDH mientras eran subidos en autos para trasladarlos a la estación migratoria.

En la estación se identificó también a personas de nacionalidad cubana que reclaman la emisión de salvoconductos que les permitan llegar a la frontera con Estados Unidos sin riesgo a ser detenidos. La efectividad de esta documentación causa incertidumbre frente a situaciones como la observada en el aeropuerto de Tuxtla, donde se impidió volar a personas cubanas, pese a llevar los oficios de salida del INM.

En Mapastepec

El ingreso al campo es vigilado por el INM y Protección Civil Federal; bajo el argumento de la seguridad, las organizaciones de la sociedad civil que participan en el monitoreo deben gestionar con anticipación el registro e ingreso a sus instalaciones. Al interior, la incertidumbre sobre los procedimientos y la actuación discrecional de las instituciones que operan la emisión de TvRH ha generado tensión y conflictos que alimentan la desconfianza y división entre las personas que permanecen en el auditorio. La noche anterior un grupo de 50 personas abandonó las instalaciones para continuar con su camino, convencidas de que las instituciones mexicanas no cumplirán los compromisos para allegarles los servicios de regularización y, en cambio, les llevarán a la estación migratoria de Tapachula para su deportación.

Pese al clima de incertidumbre, las personas esperan fuera de las instalaciones con la esperanza de obtener la tarjeta, desde ayer por la tarde un grupo de personas se encuentran sin atención y en condiciones de insalubridad. Las autoridades argumentan que el auditorio está rebasado en su capacidad de albergarles y que conforme se avance en el procedimiento de solicitud se irán rotando los grupos que ingresen y salgan del lugar. En el interior de las instalaciones las personas se han integrado a las actividades de limpieza de sanitarios y espacios de aseo; hay comida y agua suficiente, sin embargo, la variedad de alimentos ofrecidos es limitada y desatiende las necesidades de población en vulnerabilidad, como niñas y niños. En las áreas abiertas se han montado palapas y módulos de atención del INM, Secretaría de Salud y servicios consulares de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua.

Observamos la presencia de Policía y Protección Civil de los tres niveles (Federal, Estatal y Municipal), personal de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y módulos de la Secretaría de Salud y brigadas del Centro de Salud que brindan atención médica básica. Destacamos la ausencia de servicios de atención psicológica, procuradurías, SIPINNA y COMAR. Entre los organismos internacionales presentes se observó a ACNUR realizando diagnóstico e identificación de necesidades para elaborar estrategias de atención tanto a quienes han iniciado su trámite de refugio en otros espacios, como a quienes estarían en posibilidad de solicitarlo por primera vez.

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