Ecatepec, Estado de México, a 20 de mayo de 2019

Este 18 de mayo se llevó acabo la Sexta Marcha del orgullo Lésbico, Gay, Bisexual, Travesti, Transgenero, Transexual e Intersexual (LGBTTTI+) en Ecatepec. Sobre la vía Morelos entre cornetas de tráileres, camiones, chiflidos y bajo el sol en medio los colores de la bandera LGBTTTI ondearon el orgullo.

Fotografía: Noé Villa/Somoelmedio.com

La consigna de la marcha fue “En memoria de las y los que ya no están”; fue una exigencia de justicia por los asesinados por homofobia, transfobia, lesbofobia y bifobia en el Estado de México. La entidad se encuentra entre los cinco estados con más crímenes de odio hacías personas LGBTTI, de acuerdo a investigaciones de la organización de la sociedad civil Letra S; investigación llevada a cabo a partir de notas periodísticas que reportan estos crímenes dentro del país. La periferia urbana de la ciudad de México tiene los principales lugares de violencia y desigualdad social en el país.

Fotografía: Noé Villa/Somoelmedio.com

En la periferia urbana donde está Ecatepec, Estado de México la vida precaria adquiere forma de poca educación, poco salario, ruptura de vínculos, poca comunicación dentro de las familias, poca calidad en las relaciones sociales entre otras carencias; generando poca calidad de vida. El espacio social de impunidad e ilegalidad genera abusos y prácticas de arbitrariedad entre las personas. El machismo y la misoginia en la periferia emergen recrudecidos en hombres excluidos y también precarizados.

Fotografía: Noé Villa/Somoelmedio.com

Ecatepec también es el lugar donde más feminicidios ocurren dentro del Estado de México, que a su vez es el de mayor incidencia de violencia feminicida dentro del país. Ecatepec, un espacio geopolítico donde lo femenino y lo que rompe con los mandatos del género binario y patriarcal es atravesado por el cúmulo de violencias recurrentes por las carencias, la falta de oportunidades y expectativas no resueltas, prometidas por el discurso del progreso. Violencias que van desde los insultos verbales, el aislamiento, la desigualdad y la pobreza; hasta llegar a las violencias físicas, el asesinato y al feminicidio.

Fotografía: Paco Dorado/Somoelmedio.com

En estos espacios la violencia criminal misógina mata mujeres y a las personas lesbianas, gays, transgéneros y bisexuales no solo los mata sino las omite y silencia; es decir que existen crímenes de odio cometidos que no alcanzan los registros en notas periodísticas. Ser LGBTTTI+ en la periferia urbana donde la violencia hacia lo femenino es normalizada por una serie de factores como la impunidad, la precarización de la justicia y el derecho es imaginar el silenciamiento de sus vidas no por que no se atrevan a vivirlo o expresarlo, sino que las condiciones de la vida precaria los pone en circunstancias más complejas de la existencia humana.

Fotografía: Paco Dorado/Somoelmedio.com

En la base de un crimen de odio por homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia está la misoginia. Visibilizar esa realidad de violencia estructural, precariedad y de misoginia criminal en la que vive la comunidad LGBTTT+ en las periferias urbanas es fundamental, pues a esas personas las pone no solo en el margen sino en el no lugar, un lugar que es insostenible, desdibujado, precario y desolado ante prácticas misóginas criminales.

Fotografía: Paco Dorado/Somoelmedio.com

La Alegría del arcoíris en estos lugares no es para todos; la justicia y el derecho a la no discriminación no alcanza a estos cuerpos y estos rostros; es por eso tan importante visibilizar lo que otros padecen, lo que a otras les duele.

Sobre lo anterior en conjunto con la Red Denuncia feminicidios Estado de México y la colectiva Mujeres de la Periferia para la Periferia realizamos una propuesta estética política performática durante la sexta marcha del orgullo. Con máscaras que dan vida, que encarnan esas vida que fueron arrebatadas, asesinadas por ser LGBTTT y desoladas en la precariedad; vidas que no las alcanza el discurso gay del consumo neoliberal.

Fotografía: Paco Dorado/Somoelmedio.com

Máscaras como rostros precarizados y cuerpos pintados de negro como símbolo de esas vidas de la mujer transgénero pobre asesinada, sin acceso a la justicia; de la mujeres lesbianas pobres silenciadas por la violencia machista; de hombres gay con salario precario y con altas jornadas de trabajo; la mujer transgénero de origen indígena sin oportunidades laborales; el hombre gay que no cumple con los estereotipos de belleza blancos; el adolescente gay acosado y violado por ser afeminado; la mujer lesbiana asesinada tumultuariamente; el niño afeminado y acosado; la adolescente lesbiana violentada por la violencia machista; el hombre gay que tiene qué demostrar ser hombre violentando a otros hombres y a las mujeres entre otras tantas formas de rostros desdibujados.

Fue dar visibilidad no solo a los que son excluidos y marginados sino a los que por eso y por la precarización de la vida que promueve el sistema neoliberal patriarcal son vidas silenciadas y omitidas.

En una marcha como la del sábado no todos los LGBT pudieron salir entre otras razones por las condiciones de esa realidad. No más crímenes de odio, no más feminicidios. Nadie es libre hasta que todos seamos libres. Este proyecto performático que se presenta en las imágenes intentó describir esa realidad y atraer la mirada al debate político sobre sus derechos humanos.

Fotografía: Paco Dorado/Somoelmedio.com

Manuel Amador // Maestro en Derechos Humanos y Democracia // Promotor de la pedagogía del performance contra las violencias, el daño y el maltrato

Fotografía: Noé Villa/Somoelmedio.com

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