Renacer desde la indiferencia ante el feminicidio #JusticiaParaFernandita

Memorial humano y exigencia de justicia a un año del feminicidio de Fernanda Cervantes en GAM, CDMX // Por Manuel Amador

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Fotografía: Enrique Cuevas/Somoselmedio.com

Ciudad de México, a 27 de agosto de 2019

A un año del feminicidio de Fernanda Cervantes Fernández, joven de 17 años asesinada en la colonia CTM-Risco, de la alcaldía Gustavo A. Madero, en la Ciudad de México, familiares, amigos y organizaciones de derechos humanos a favor de los derechos de las mujeres, exigieron justicia mediante ceremonia religiosa, caminata ciudadana y un memorial humano en su honor en el lugar donde fue encontrado su cuerpo sin vida.

Fernanda vivía en Ecatepec, el 25 de agosto de 2018 había visitado a su padre en la colonia CTM-Risco; por la tarde salió del domicilio hacia a la tienda y ya no volvió. Sus familiares al percatarse de su ausencia emprendieron la búsqueda; en la madrugada del día 26 su cuerpo desnudo, golpeado y ultrajado fue encontrado a unas calles dentro de la misma colonia; la trasladaron al hospital, pero no alcanzó a llegar con vida, había sido asesinada.

Fotografía: Enrique Cuevas/Somoselmedio.com

Actualmente se encuentra detenido y en proceso el presunto responsable, sin embargo, no se le ha dictado sentencia debido al actuar de la autoridad y a los procedimientos de la impartición de justicia en el país. El proceso se encuentra en la etapa final y la familia de Fernanda espera la fecha en que se llevará a cabo el juicio oral.

A un año su madre y familiares hacen un llamado las autoridades y a la Procuradora General de Justicia de la Ciudad de México, Ernestina Godoy, para que otorgue la asesoría especializada correspondiente que se comprometió a garantizar desde el mes de febrero de este año a la madre de Fernanda.

Fotografía: Clauzzia Gómez/Somoselmedio.com

El acto en memoria de Fernanda transcurrió el pasado domingo 25 de agosto. Una ceremonia religiosa que se llevó acabo frente a la casa de su padre y lugar de donde salió la joven antes de desaparecer, para posteriormente realizar una caminata entre los angostos andadores y calles de la colonia, entre los que se presume recorrió antes de ser asesinada. A petición de la madre de Fernandita, las y los acompañantes vistieron de color blanco con rosas blancas y rojas en las manos como un símbolo de duelo pero sobre todo de memoria y esperanza.

Fue un caminar breve, pues tan solo a doscientos metros de su casa está el lugar de donde fue encontrada cruelmente violentada: ¡ni perdón ni olvido, castigo a los asesinos!; ¡ni una más!, ¡ni una mas!, ¡ni una asesinada mas!; ¡Justicia!, ¡justicia¡; fueron los gritos exclamados ante personas que desde sus ventanas asomaban y grababan con sus celulares la marcha que avanzaba, pero pocos vecinos se sumaron a la misma.

Fotografía: Paco Dorado/Somoselmedio.com

Claudia Fernández, madre de Fernanda, encabezo la caminada de la mano de la Sacrisanta Mosso Rendón, madre de Karen y Erik Alvarado Mosso, asesinados en el municipio de Ecatepec hace tres años cuando tenían 17 y 12 años respectivamente.

Sacrisanta como otras madres de víctimas de feminicidios y de la violencia en México, y que han padecido el dolor ante una sociedad que mira con indiferencia y las autoridades distinguidas por ser indolentes y omisas en su actuación; se ha convertido en activista en su travesía en exigencia de justicia en las calles.

Fotografía: Paco Dorado/Somoselmedio.com

A la marcha la acompañaron también madres de la organización Voces de la Ausencia, integrantes de la Red Denuncia Feminicidios Estado de México y de la colectiva Mujeres de la Periferia para la Periferia, quienes presentaron un performance a la memoria de Fernanda.

La caminata culminó al llegar al lugar donde se encontró el cuerpo de Fernanda, en uno de los andadores, entre paredes y ventanas, en un pequeño espacio donde sus familiares señalaron: “fue ahí”.

Fotografía: Enrique Cuevas/Somoselmedio.com

A este lugar y ante la llegada de más de cincuenta personas, nadie asomó por las ventanas de donde tal vez escucharon o vieron lo que ahí pasó hace un año. Como si el tiempo se hubiera detenido, iniciaba un acto de memorial que rompía con el rumbo de acto de memoria y luto que se da en las misas católicas y que momentos antes había pasado. Lo que sucedió fue más allá. Fue ir y encontrarnos en el lugar, donde los asistentes llegamos y una sensación de algo giraba hacia otro lugar.

La Colectiva Mujeres de la Periferia para la Periferia iniciaron el memorial, vestidas de blanco y con alas de tela color rojo simulando ser mariposas encarnado la vida y voz de Fernanda. Todos se arremolinan en silencio y sorprendidos para ver, escuchar y ser parte de ese memorial humano para Fernanda Cervantes Fernández, nombrándola desde el performance que titularon “Renaciendo desde la Indiferencia” en alusión a los silencios y la indolencia de los vecinos que tal vez escucharon lo que ahí paso; pues algunas personas comentaron que ese día escucharon gritos, pero no salieron.

Fotografía: Manuel Amador/Somoselmedio.com

El performance inicio con un poema leído por Tamara Soberanes: “En mi espalda se dibujan unas alas que se crecen con el beso de tu voz / Una mañana una mirada las palabras simples que la brisa nos dejó / Tu imagen se ha quedado aquí / el intento que me atrae a ti al descubrir que la distancia se convierte en nada / en tus ojos voy a mi alma, pues te he encontrado / tú, la más bella añoranza / pues te he encontrado, pues te amo”.

El acto continuó con las 4 chicas de la colectiva, como mariposas antes de salir del capullo, surgiendo, desdoblando sus alas rojas se asoman también rosas rojas que prenden su cuerpo simbolizando la sangre caída pero también la esperanza emergiendo en sus cuerpos con el grito al aire: “¡Yo soy Fernanda!”, y asi cada una de las integrantes: “¡yo soy tus ojos que no quiste ver, el cuerpo que no te importo, el grito que no quiste escuchar!”, en un vaivén agitando sus alas rojas de tela.

Fotografía: Manuel Amador/Somoselmedio.com

Ellas han prestado su cuerpo para ser Fernanda encaran y dicen a los asistentes lo que en vida fue: “Yo fui una niña seria y feliz, yo fui una niña que le gustaba estudiar y practicar el taekwondo, yo estudiaba criminalística y era una niña muy feliz”.

Acto seguido dentro de la representación y con la música de fondo de “Diamonds” de la cantante Rihana, una de las canciones favoritas de Fernanda en vida, Carolina Aguilar, de la colectiva, extiende un abrazo entrañable desde su voz y desde Fernanda: “Mama, hermana, estoy aquí renaciendo como mariposa, desde la indiferencia que no quiso escucharme, y no quiso verme. Estoy aquí volando de manera libre para decirles que ustedes no son culpables de mi asesinato; ustedes tienen que aprender a recordarme como lo que soy y como lo que fui. Volare de manera libre mientras ustedes gritaran mi nombre, todas las veces que sea necesario para que no me olviden. Es momento de gritar y exigir justicia”.

Fotografía: Manuel Amador/Somoselmedio.com

El acto era bañado por una atmósfera de emociones, sentimientos y lágrimas derramadas por familiares, participantes y asistentes. Las personas arrojaron las flores que traían al aire y cayeron en un grito de justicia para Fernanda. Y como un abrazo colectivo se les invito a tomarse de la mano y decir algo a Claudia la mamá de Fernanda y a sus familiares.

Fueron sus hermanas, tías y madre de Claudia las que ofrecieron su abrazo y mano para seguir luchando. Palabras y voces bañadas en sentimientos de amor y un decir complicado, pero estaban ahí sus familiares mujeres enfrentando la adversidad en ese lugar. Y entre esas voces destaco una que dijo con la voz quebrada y fuertemente: «¡hija, yo soy tu madre!, ¡yo quise mucho a mi nieta!, ¡ella era una niña muy buena¡…yo no puedo ir a andar contigo porque ya no puedo, ya estoy grande! ¡Pero quiero que sepas que yo estoy contigo!»

Fotografía: Paco Dorado/Somoselmedio.com

Con un dolor profundo pero firme la señora Sacrisanta le expreso a Claudia tomando su mano: “No pierdas la esperanza, la justicia tiene que llegar, es complicado, es tardado, pero lo último es que nosotras nos rindamos. Que nosotras no nos venzamos por este dolor, por este coraje. Recordemos que el amor de ellas nos mantiene de pie, que el coraje que nos ha sembrado y este dolor nos da la fue para seguir luchando y encontrar la justicia. Aquí está mi mano, somos una familia del dolor, una familia que perdimos a nuestros seres queridos pero que nos apoyamos, que compartimos ese dolor y entre más lo compartimos más nos desahogamos y nos da la fuerza para seguir. Sabes que habemos muchas que te tendemos la mano; el dolor que tú tienes lo conozco y lo conocemos y nos ha tocado caminar con el; y el amor hacia nuestros hijos nos da esa dicha, y como dijo el padre en la misa “somos las madres más dichosas por haberlos tenido aunque sea un poco tiempo”; hubiéramos querido verlos más allá formar una familia, cumplir sus sueños pero hubo alguien que le pesaba lo que Fernanda era. Fernanda siempre vivirá en todos los que la estamos conociendo. Sabes que no estás sola, los que pudimos llegar y los que no sabes que también te apoyamos”.

Fotografía: Paco Dorado/Somoselmedio.com

Y la voz de Sacrisanta Mosso señalo enfáticamente otra vez pero dirigiéndose a los vecinos: “También les digo a los vecinos que cada ventana es un ojo, una mirada, que pudieron hacer algo por Fernanda y no lo hicieron, por miedo, por las circunstancias que hayan sido; pero aún están a tiempo de que esos ojos que vieron algo se atrevan a decirlo. Esos oídos que escucharon, no tengan miedo. Apoyémonos. Hoy estamos aquí por Fernanda. Mañana no queremos estar por alguien de los que está dentro de sus casas, de los que nos están escuchando. No queremos que esto siga pasando. No queremos que otra familia tenga este dolor que nosotros tenemos. No queremos que pesen ni que vivan lo que Fernanda vivió ese día. Fernanda no merecía ese trato, Fernanda merecía respirar este aire, escuchar este canto de los pájaros, estar aquí parada con nosotros, disfrutando de este bello sol; pero alguien no la dejo, alguien tan cobarde, tan cobarde como los que no quieren hablar. Tan cobarde como aquellos que se callan por miedo por indiferentes; porque piensa que no les va a tocar, porque piensan que no les va a pasar; pero se equivocan, no sabemos si mañana o pasado el mismo que ataco a Fernanda ataque a uno de sus seres queridos. Por favor, unámonos, no tengamos miedo. Somos más buenos que malos, hagamos que esta lucha no se quede parada, que la justicia llegue. Que Fernanda ha unido a muchos y el asesino o los asesinos merecen pagar”.

El acto termino dando un aplauso a Fernanda y llamando a elaborar un corazón con las rosas en ese lugar donde encontraron su cuerpo mientras otra de las canciones favoritas de Fernanda sonaba de fondo esta vez: “Love on the brain”, una música que otra vez evocaba a presencia y la memoria, el dolor ante una hija, una sobrina, una hermana, una nieta que había sido arrebatada tan joven de esta vida por el machismo criminal.

Fotografía: Enrique Cuevas/Somoselmedio.com

Es difícil pasar y sentir todo esto, pero al escuchar esas canciones uno no deja de pensar en la niña Fernanda de 17 años y en otras niñas de esa edad como nuestras hijas o nuestras sobrinas, otras niñas que a esa edad van apenas asomando a la vida. Es difícil no sentir rabia e indignación en un país en donde diariamente se asesinan entre 9 y 10 mujeres, donde tan solo en los primeros ocho meses del 2019 han sido asesinadas 2 mil mujeres, de acuerdo a cifras oficiales. Con toda esa rabia exigimos Justicia para Fernanda.

Durante el domingo en la CTM-Risco de esta ciudad algo extraordinario paso, como un detener el rumbo rutinario en ese lugar; algo se detuvo y se movió, como un aleteo de mariposa roja que presagia con actos las formas de la esperanza ante la destrucción de la vida de las niñas.

Fotografía: Paco Dorado/Somoselmedio.com

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