Una marcha antiderechos, antidemocrática y con un discurso de odio engañoso que pretende, bajo la consigna “vida, familia y libertades”, detener el camino andado de los derechos humanos; esta es la opinión que tienen colectivos feministas, organizaciones de las poblaciones diversas, así como, de los derechos humanos, sexuales y reproductivos en Jalisco, sobre la marcha que organiza el Frente Nacional por la Familia en al menos 47 ciudades del país.

Desde cada una de sus militancias y luchas, las y los especialistas consultados por ZonaDocs, consideran que esta movilización no sólo es impertinente en medio de un contexto de violencia social e institucional recrudecida en contra de las mujeres, de la comunidad LGBTTTIQ+, o, de la sociedad civil con la crisis de desapariciones, homicidios y hallazgos de fosas clandestinas, sino, además, es inadmisible porque lacera los derechos humanos de todas las personas.

Pareciera, entonces, que esta organización conservadora, religiosa y de derecha, que se describe a sí misma como “un movimiento social conformado por millones de personas y miles de instituciones de todo el país” que promueven y defienden lo que consideran, “son los tres pilares fundamentales de una sociedad: la vida, la familia y las libertades”, es incongruente y excluyente, pues, precisa Carlos Becerra de Unión Diversa de Jalisco, “la vida, tiene que ser congruente con los derechos humanos y por lo tanto, ésta debe de ser una vida digna para todas y todos”.

Por Dalia Souza /@DalhiaSouza

Existe una preocupación, sí, la existe; dice Carlos Becerra, Director General de Unión Diversa de Jalisco, organización dedicada a promover y defender los derechos humanos de la comunidad LGBTTTIQ+ en el estado: “porque al final esta marcha lo único que ha demostrado es ser una marcha con un discurso de odio”, lo cual, advierte, atenta contra aquello que dicen defender: la vida y la familia.

“Porque si estuvieran a favor de la vida, estarían a favor de la vida de todas las personas y eso incluye a las poblaciones diversas”, afirma.

El Frente Nacional por la Familia, desde su conformación en el año 2016, ha sumado esfuerzos desde las cópulas de poder religiosas, principalmente católicas, así como, de los grupos políticos de la derecha en el país, para “caminar a favor de ideologías conservadoras” que se constituyen alrededor de lo que este grupo considera, “debe ser”: el matrimonio y la familia natural entre un hombre y una mujer; la educación de los hijos sin una supuesta “ideología de género” y fundada en “la educación al amor”; la vida, dentro o fuera del vientre materno; y, finalmente, en función de las libertades fundamentales, entre las que se encuentran la libertad de conciencia, la libertad religiosa, la libertad de expresión y la libertad de asociación.

En ese sentido, expone Carlos Becerra, marchar bajo estos conceptos, invisibiliza comunidades enteras y problemáticas complejas que laceran la vida de las y los individuos, principalmente, para aquellos que han sido mal llamados “minorías” del país. Además, obstruye y obvia, la consumación de iniciativas y proyectos por los derechos humanos, la libertad, la igualdad y el respeto de las personas:

“Esto lleva incluso a invisibilizar los transfeminicidios o por preferencias sexuales, hablando de gays, lesbianas o bisexuales, o negar que aquí en Jalisco hay familias homoparentales, cuando estamos hablando que hay por lo menos jurídicamente, más de 500 matrimonios confirmados por el Estado”.

Considera, que, fundados alrededor de un discurso de odio, esta marcha y este frente “lo único que han provocado es dividir a las familias”. En ese sentido, Becerra, refiere que como organización han documentado casos de familias que, al no aceptar la preferencia, orientación sexual y/o identidad de género de sus hijos e hijas, han recurrido a las llamadas: “Terapias de Conversión” o “Terapias reparativas”; provocando, el rechazo, la muerte, el abandono o el suicidio de estos jóvenes, en su mayoría adolescentes.

“Nosotros hemos tenido casos de familias que han llevado a terapia reparativas a hijos y lamentablemente los hijos terminan en la calle, en el suicidio, o en otras situaciones que no corresponden a una vida digna”, precisa.

Si bien, no podría emplear un adjetivo calificativo para describir la naturaleza de este movimiento, pues señala todos aquellos sería peyorativos; el concepto que más se ajusta a sus motivaciones es el antidemocrático y/o antiderechos, ya que, señala buscan “atacar a grupos que poco a poco hemos jurídicamente avanzando y pareciera que quieren retroceder todos estos derechos ganados”. Además, refiere, “en un Estado democrático condicionar que la nueva constitución proteja la vida desde la concepción hasta la muerte, que proteja el concepto de familia, ese tipo de conceptos erróneos, es un valor antidemocrático”.

Lo anterior, respecto al anunció que el Gobernador, Enrique Alfaro, ofreció sobre la creación de una nueva Constitución Política para Jalisco y el pliego petitorio que el Frente Nacional por la Familia, pretende entregar a las autoridades de los tres poderes en el Estado fundado en los principios que persiguen.

Al respecto, señalaron en un comunicado conjunto Unión Diversa y Marcha del orgullo GDL: “la nueva constitución en Jalisco no puede basarse en criterios morales pasados, ocurrencias, fundamentalismos religiosos, ni retrocesos de derechos humanos”; por lo que, llamaron a recordar que, el Estado Mexicano ha firmado al menos 55 Tratados Internacionales a favor de los derechos y la dignidad humana.

“Es una marcha contra las libertades y contra la democracia, estaríamos hablando de una tiranía de una supuesta mayoría que no quiere reconocer las diversidades. Tan solo del momento LGBT en Guadalajara estamos retrocediendo más de 30 años y del movimiento feminista ni se hable, más de 70 años”

De esta manera y haciendo referencia al llamado que el Frente Nacional por la Familia ha hecho en contra del matrimonio igualitario y las familias homoparentales o lesbomaternales, las organizaciones, reiteran que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha reconocido que el término “familia” incluye el reconocimiento de todos los modelos de familia, además de los heterosexuales y monoparentales, con hijos propios.

Con ello, afirma, en Jalisco, la lucha que existe desde el año 2016 por legalizar el matrimonio igualitario, no dará ni un paso atrás, así como tampoco lo hará la agenda por los derechos LGBTTTIQ+:

“El matrimonio va a seguir, no vamos a dar ni un paso atrás, vamos a seguir exigiendo que el Congreso del Estado de Jalisco acate la disposición que está desde el 27 de enero del 2016, ya hay una sentencia que obliga al Estado de Jalisco a legislar. El matrimonio está permitido en Jalisco, pero no está legislado. Con esta sentencia y que, además, bajo la perspectiva de los derechos humanos, no permitiremos tener este retroceso. No vamos a dar ni un paso a tras a toda la agenda LGBT que tenemos”.

Finalmente, afirma, que si bien, se manifiestan en contra de estos discursos de odio y vulneración a los derechos humanos, no buscan confrontación alguna, pues, la experiencia les ha enseñado que el caminar en los tribunales, desde la justicia y el derecho, les han dado la razón, no sólo en el país, sino en el mundo.

“La experiencia nos ha enseñado que hemos avanzado mucho desde los tribunales, hemos avanzado mucho… Que los tribunales internacionales nos han dado la razón, que la Suprema Corte de Justicia nos ha dado la razón, entonces, vamos a seguir avanzando, vamos a tratar de salir juntas para seguir haciendo este trabajo. No estamos solos, somos parte de todas las diversidades, somos parte de la interseccionalidad. Vamos a seguir trabajando”.

Una marcha fuera de toda pertinencia y en contrasentido

“Hay una problemática tan grande que no moviliza a estas personas que están a favor de la vida, de la familia, de lo buenito…. Es un contrasentido, que desde esos ámbitos donde se sienten con el derecho a salir a manifestarse en contra de los derechos, es inadmisible e impertinente en este momento”, afirma Guadalupe Ramos, académica especialista en los derechos humanos de las mujeres y feminista, coordinadora del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM) en Jalisco.

Es marcha, dice, que llama a demandar “el retroceso o la no progresividad a los derechos humanos”.

¿Por qué no indignarse de la violencia, los asesinatos, las desapariciones, las fosas clandestinas? Se cuestiona la investigadora; ¿eso no les provoca la más mínima indignación para salir a la calle a manifestarse? Sin embargo:

“lo que sí les provoca indignación es que una mujer ame a otra mujer, que un hombre ame a otro hombre, que una mujer decida sobre su cuerpo y, además, con una serie de argumentos que son totalmente manipuladores porque están sustentados en la ignorancia de lo que plantean”, señala.

Desde su análisis, además de incluir un discurso de odio hacia poblaciones específicas, entre ellas las poblaciones diversas y las mujeres, la movilización está fundamentada en un discurso “manipulador, distorsionado, engañoso y mentiroso”. Reitera, al igual que Carlos Becerra, que “en realidad no es que estén a favor de la vida, tampoco están a favor de las mujeres, tampoco de los niños”.

E insiste, “si de verdad lo estuvieran, estarían preocupados por mejorar las condiciones de vida de quienes ya están aquí y no de quienes ni siquiera existen todavía”.

En ese sentido, explica que, estos discursos pretenden manipular a la población, asustarla e infligir miedo, distorsionando los conceptos que existen alrededor de los derechos humanos, las garantías individuales y los logros que, en ese sentido, los movimientos feministas y LGBTTTIQ+ han consumado durante las últimas décadas.

“Hay un discurso totalmente manipulador que además lo disfrazan con este manto protector en favor de las mujeres cuando en realidad no es así. Dicen que están a favor de las libertades cuando en realidad lo que hace es cuartar las libertades. Además, generan discursos de odio que deben ser sancionados”

En ese sentido, argumenta que, si bien, todos los grupos tienen el derecho a ejercer su libertad de expresión, ésta tiene sus límites y, por lo tanto, no debería permitirse que, como sucede en este caso, se pregonen discursos de odio, sentencia, “que pueden generar violencia contra las personas”.

“Ya hay un despertar que no tiene marcha atrás”

Considera Yazmín Cano, feminista e integrante de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en Jalisco.

La activista y defensora del derecho humano de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y su vida, explica que, luego de años de intentar “hacer entender” a este tipo de grupos conservadores, han decidido enfocar sus esfuerzos a concientizar a quienes, están siendo vulneradas por estas prácticas e ideologías machistas, patriarcales y retrogradas.

“Hemos constatado que lo más importante es dirigir estos esfuerzos y energía a no luchar contra estos frentes o movimientos, sino más bien, a centrar nuestra energía y elegir nuestro público a quien va dirigido para hablarle de nuestros derechos. Nuestras familias, con las mujeres en las escuelas, ir compartiendo lo que significa realmente nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas”.

Por otro lado, considera que este tipo de marchas y movimientos no fundan sus motivaciones alrededor de criterios científicos o laicos, por el contrario, argumenta “queda claro, que el tipo de información que se maneja para fortalecer este tipo de movimientos es información que no es laica, no es científica y tiene una carga moral muy fuerte”.

Que se siga convocando a estas marchas y que se haga desde el frente de la familia, me queda muy claro que el tipo de información que se maneja para fortalecer este tipo de movimientos es información que no es laica, que no es científica y que tiene una carga moral muy fuerte”.

Manifiesta, que estos movimientos lo que buscan “es un control de nuestros cuerpos” a través de “discursos que van en contra del ejercicio de nuestros derechos”. En el caso exclusivo de las mujeres, señala, hay una gran carga negativa y de repudio a decidir sobre su cuerpo y vida, la cual se esconde bajo la consiga:

“No a la despenalización del aborto, sí a la vida… Aunque se proclamen pro vida o que se asuman como a favor de los derechos de las mujeres, la realidad dista mucho de eso”.

Con ello, la difusión de una idea romantizada de la maternidad y la gestación, con la que estos grupos han decidido acompañar su movimiento, fractura e invisibiliza el real contexto de violencia social, estructural, política e institucional que existe en contra de las mujeres; más aún cuando éstas han sido víctimas de un delito como la violación.

Mensajes o imágenes con leyendas como:

“Yo soy resultado de una violación” o “decidieron traerme al mundo aun y cuando fui resultado de una violación”, evidencia un mensaje de tolerancia a la violencia feminicida y en contra de las mujeres (…) Cuando yo veo esa imagen, puedo pensar otra vez esta idea romantizada alrededor de la vida y a costa de quién sea; ya sea si es a costa de su integridad, de su salud, de su existencia. A primera vista podría parecer genial… Lo que se vende es una felicidad irreal y engañosa. No son ahora pro derechos o pro vida, con este tipo de mensajes es pro violación. El mensaje es: las violaciones pueden continuar y no pasa nada, finalmente terminamos siendo felices, nos violaron a nosotras o violaron a nuestras madres”.

Y es que precisa, en este caso “más que una ideología, es una realidad”. De aquí, la importancia de entender que la lucha por la despenalización del aborto social y judicial, así como, por los derechos de las mujeres a decir sobre su vida y sus cuerpos, se constituyen no como una mera forma de pensar, juzgar o creer, sino como una reacción a la realidad cotidiana de violencia que experimentamos por la ausencia de condiciones que garanticen lo contrario:

“Tratamos de hacer énfasis, de hablar de la situación que pasan las mujeres cuando no tenemos todavía el derecho a decidir. Hay cifras, realidades que están pasando, hay vidas que se están acabando por continuar sin el derecho a decidir, hay embarazos que se están llevando a cabo por no tener esta posibilidad de elegir, que se traduce en situaciones nada dignas en nuestro tejido social”.

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