Corrupción e impunidad en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México

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Foto: Cuartoscuro

Por Javier Marmolejo/Profesor-Investigador de tiempo completo en la UACM

Autoridades interinas anuncian un ataque al patrimonio de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Son siete las demandas laborales interpuestas por ex funcionarios de la rectoría de Galdino Morán López, quien estuvo a cargo de mayo de 2018 a agosto de 2019.  En un comunicado que proyecta debilidad e impericia de la administración universitaria interina, Aída Patricia Arenas Chiang, autoridad administrativa ante la ausencia de la figura de rector, y la totalidad de las secretarías técnicas del máximo órgano de gobierno de la Universidad, describen cómo siete personas demandan a la UACM por “despido injustificado” y son representadas por Alberto Fernando Zuñiga Chávez, quien era personal de confianza del ex abogado general, Alfredo Domínguez Marrufo.

Se trata de un comunicado a manera de crónica de un juicio perdido, en lugar de explicar “a la comunidad universitaria y a los habitantes de la ciudad de México”, que su cuerpo de abogadas y de abogados se está preparado para defender el patrimonio y las finanzas de esta casa de estudios, Arenas Chiang y los secretarios técnicos del Consejo Universitario simplemente anuncian el diluvio. La administración de transición que gobierna la UACM desde el pasado 14 de agosto, una vez destituido el profesor Galdino Morán López, quien llegara a ocupar de manera ilegal la rectoría de dicha institución con apoyo de ex funcionarios de la administración de Hugo Aboites y sus redes porriles, ha sido omisa ante al caudal de pruebas sobre la corrupción en la que están que involucrados trabajadores de confianza de ambas administraciones: de Aboites Aguilar y de Morán López.

Por ejemplo, tanto la Contraloría General, como la Oficina del Abogado General y el Sexto Consejo Universitario, tienen pruebas documentales de cómo el entonces trabajador administrativo Huitzil Clemente Díaz operó el fraude electoral a favor de Galdino Morán López, a través de pago de favores. Hasta el día de hoy, Clemente Díaz no sólo no ha sido sancionado, sino que ahora se desempeña como profesor-investigador, producto de una dictaminación anómala e irregular. Otro ejemplo es cómo Silvia Paulina Jaime Muguiro, Encargada de Despacho del Abogado General, tiene conocimiento de que Galdino Morán López y quien fuera coordinador del Plantel Centro Histórico, Ricardo Domínguez Pérez, cometieron daño patrimonial en contra de la UACM, y se niega a abrir las respectivas juntas aclaratorias. Inclusive, y con el objeto de seguir ocultando las pruebas de actos de corrupción, Galdino Morán y Ricardo Domínguez impulsaron en septiembre pasado la candidatura de la profesora Denise Martínez Ascención a la coordinación del Plantel Centro Histórico. Otra persona, del mismo perfil corrupto y deshonesto como ellos. Sin embargo, la manipulación de la elección, resultó contraproducente, pues se denunció que la candidata, hoy coordinadora, se ostentó como doctora en psicología sin tener el acta profesional o el título de grado que la avalara; y peor aún, tras una investigación realizada por profesores y estudiantes, se descubrió que su tesis de licenciatura está plagiada en un 60% incluyendo documentos de la propia UACM y, su tesis de maestría presentada en una institución privada, se encuentra en una situación de plagio similar. La Oficina del Abogado General ha hecho caso omiso de la usurpación de profesión y de la conducta plagiaria de Martínez Ascención y, de igual modo, no ha movido ni un solo dedo respecto a los escándalos de corrupción en el manejo irregular de más de 300 millones de pesos realizado por ex funcionarios de la administración del ex rector Hugo Aboites Aguilar desde la Coordinación de Obras y Conservación.

Sin lugar a dudas, las siete demandas laborales de las que refieren y se duelen Arenas Chiang y las secretarías técnicas del Consejo Universitario de la UACM, asoman la cara de una red delictiva de mayor alcance. Y esas autoridades interinas, paradójicamente, al “dejar hacer y dejar pasar”, fomentan un clima violencia y hostigamiento laboral a quienes se atreven a denunciar o a señalar su ineptitud.  Desde una perspectiva ética y de compromiso, no cabe la impunidad en una universidad que recibe recursos públicos federales y locales. Así que, dejar de hacer y dejar pasar los convierte en cómplices de la corrupción y en responsables del desfalco a la UACM. ¿Hasta cuándo van a solapar el binomio: corrupción-impunidad?, ¿hasta cuándo harán bien su trabajo? o si no pueden que renuncien.

1 Comentario

  1. Si este artículo fue publicado ayer, deberían verificar su fuente, el que suscribe ya no es parte de la UACM, renunció el mes pasado, hace declaraciones que afín decuentas, como extrabajador no pueden ser objetivas por las circunstancias en su entorno, además que para muchos dentro de la comunidad universitaria de la UACM! el no es un reflejo de honestidad, respeto y tolerancia, si no todo lo contrario!

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