Un año de la Cuarta Transformación

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Foto: La Unión de Morelos

Por Max González Reyes

Se cumplió un año de la Presidencia de Andrés Manuel López Obrador. Lapso en el que según el Presidente, pasamos a una nueva etapa que él mismo denominó “Cuarta Transformación”. En este año el Mandatario delineó las políticas que seguirá durante todo su sexenio.

De entrada en este primer año el Presidente modificó la forma de comunicarse con los mexicanos, pues en sus conferencias mañaneras marca la agenda con los medios de comunicación. En ellas, el Jefe del Ejecutivo ha dicho de todo: ha pedido que no lo comparen con los presidentes anteriores, particularmente con Carlos Salinas, pues ha señalado “eso sí calienta”; ha denunciado a la prensa “fifí”; ha revelado actos de corrupción. Ante el embate de los reporteros que le cuestionan algunas estadísticas de su gobierno, ha dicho que tiene otros datos; ha señalado que durante su sexenio trabajará como si fueran dos (es de destacar que de lunes a viernes encabeza actos oficiales en Palacio Nacional, recinto habilitado como nueva casa Presidencial, toda vez que la Residencia Oficial de Los Pinos pasó a ser un complejo cultural, y los fines de semana visita los estados en actividades que más bien parecen actos de campaña); ha defendido a sus colaboradores incluso a los que han sido señalados de actos de corrupción; ha marcado línea a los legisladores de Morena para que aprueben sus iniciativas; ha entregado reconocimientos, y un largo etc.

Por otro lado, el Presidente ha reiterado infinidad de veces que la era neoliberal es pasado. A partir del 1 de diciembre de 2018 empezó la etapa de la Cuarta Transformación. En ésta, no hay corrupción, y cualquier abuso es castigado, todo es distinto y lo que caracteriza a este gobierno es la honestidad, incluso por encima de la capacidad o el conocimiento de un área específica. Por ello mismo, el Presidente introdujo un nuevo léxico en la política mexicana: Austeridad Republicana, la cual implica bajar los salarios a los altos funcionarios, empezando por él mismo, secretarios de Estado, funcionarios de la Administración Pública Federal, e incluso ha buscado que organismos que no forman parte de la estructura del Ejecutivo como los autónomos e incluso el Poder Judicial se incluyan en su propuesta. Inclusive ha invitado al sector empresarial a sumarse a la austeridad.

Esta postura le ha traído varios y diversos enfrentamientos con los organismos afectados por esta medida. El Consejero Presidente del INE ha declarado públicamente su descontento pues en su opinión lo que el Mandatario quiere es controlar el organismo encargado de organizar las elecciones.

Durante este año el Presidente ha manifestado en diversas ocasiones que el país va bien en materia económica. Aunque el INEGI informó el descenso mensual de (-) 0.4 puntos en el Indicador de Confianza del Consumidor, y organismos internacionales han señalado que México no avanza en el rubro económico. Pero para el Presidente se están generando empleos, el salario ha aumentado, no hay problemas de inflación, el peso se ha fortalecido y las remesas han aumentado en 39 mil millones de dólares. Como él mismo lo ha dicho “vamos bien, muy bien”.

Las conferencias mañaneras del Presidente se han convertido en algo parecido a la comunicación oficial del Gobierno Federal. Precisamente en la del 7 de noviembre, el Mandatario reconoció que en su primer año de gobierno ha tenido cinco momentos dolorosos, entre ellos el enfrentamiento en Culiacán, Sinaloa, el asesinato de la familia LeBarón, en los límites de Chihuahua y Sonora, y el asilo político a Evo Morales. Asimismo, aseguró que uno de los sucesos que más lo afectó en lo personal, fue la explosión en un ducto de Pemex en Tlahuelilpan, Hidalgo, donde 137 personas perdieron la vida.

Sin duda que el primer reto que enfrentó el actual gobierno fue la implementación de la estrategia para el combate al huachicol de combustible. Recordemos que los primeros días de enero escaseó el hidrocarburo en las gasolineras provocando un caos en todo el país, en un enfrentamiento con la delincuencia organizada.

Precisamente el tema de la seguridad ha sido el gran pendiente en este primer año del lopezobradorismo, reconocido por el mismo Presidente. La creación de la Guardia Nacional no ha dado los resultados esperados. Recordemos que la creación de este cuerpo de seguridad generó mucha polémica en su discusión en el Congreso. No obstante, la mayoría del partido del Mandatario, se impuso y el nuevo órgano encargado de la seguridad está en funciones.

Según la más reciente encuesta del Diario Reforma, un 41% de los encuestados señaló que López Obrador ha tenido su principal fracaso como gobernante en el área de seguridad; un 68% dijo que el Presidente está fracasando en reducir la violencia y un 25% que está teniendo éxito; mientras que el 68% dijo que está fracasando en combatir la delincuencia y un 24% que está teniendo éxito.

Pese a estos porcentajes, el Presidente sigue teniendo altos índices de aprobación. Según el mismo estudio de Reforma (periódico que ha señalado como uno de sus adversarios por conservador), 68% dijo que aprueba el gobierno de López Obrador; en contraste con el 31% que dijo lo desaprueba. El porcentaje es una aprobación significativa a un año de ejercicio del poder.

El Presidente ha dicho que en un año más se verán los resultados de la aplicación de sus decisiones económicas, políticas y sociales; ha pedido un año más para que en la sociedad se sienta su Austeridad Republicana. Es probable que la sociedad le soporte otro año, particularmente en materia de seguridad. Sin embargo, es una moneda al aire. Puede ser que en el 2020 la gente le dé la espalda y ese bono democrático que aun tiene se le convierta en un efecto bumerang y se le revierta. Eso sólo el 2020, su segundo año, de seis, lo dirá.

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