La comunidad purépecha de Arantepakua, vivió uno de los episodios más sangrientos de los últimos años el 5 de abril de 2017 cuando cientos de policías estatales ingresaron a su comunidad asesinando y golpeando a niños, mujeres y hombres, pese a esto, indígenas purépechas organizados corrieron a los partidos políticos para construir un gobierno autónomo basado en usos y costumbres y autoridades ancestrales.

Texto y fotografías: Mario Marlo/@Mariomarlo

Luis Gustavo Hernández Cohenete regresaba del colegio de Bachilleres cuando un francotirador le disparó dos veces en el pecho para después rematarlo de un tiro en la cabeza. El estudiante, al ver el operativo que mantenía la policía del Estado, rodeó la entrada principal a la comunidad para ingresar al pueblo y así llegar a su casa; sin embargo, un francotirador le disparó sin motivo alguno para después darle el tiro de gracia.

La versión oficial del Gobierno del Estado fue que el 5 de abril de 2017, Luis Gustavo murió junto con otros tres comuneros en un supuesto enfrentamiento con la policía estatal de Michoacán cuando realizaban un operativo para recuperar 18 vehículos que mantenían retenidos la comunidad de Aratepakua.

Lugar donde fue asesinado el 5 de abril de 2017 Luis Gustavo Hernández Cohenete de 15 años de edad. Foto: Mario Marlo/@Mariomarlo

No obstante, habitantes de la comunidad, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, organizaciones civiles y periodistas que documentaron los hechos desmienten esta afirmación y califican el ataque como una agresión directa contra los habitantes de Arantepakua.

El espectacular operativo dirigido por Fidel Ortiz Barragán, director de Seguridad Pública del Estado, donde participaron elementos de la Secretaria de Seguridad Pública del estado de Michoacán y el Grupo de Operaciones Especiales (GOES), ingresó a la comunidad sin respetar protocolo alguno, allanando las casas de los habitantes quienes fueron golpeados y heridos por balas de goma, gases lacrimógenos y armas de fuego.

“Cuando empezó la balacera, unos corrieron para el cerro, a Turícuaro, Comachuén, yo no corrí porque yo estaba en mi casa no había hecho nada… vivimos en la primera casa, entonces, nos arrimamos en un rincón cuando vimos que la puerta se abrió; nos sacaron brutalmente, a mi hijo y mi esposo sangrando… me daban patadas y me gritaban: agáchate, agáchate y ahí nos tuvieron en el sol por más de tres horas, esto nunca se nos va a olvidar”, narra Doña Xochitl Madrigal, comunera de Arantepacua, quien fue golpeada junto con su esposo e hijos, el 5 de abril del 2017.

Ese día,  la plaza de Arantepakua se encontraba llena de puestos debido a la actividad comercial que se realiza cada miércoles en la comunidad; hombres, mujeres, ancianos, niños y niñas se encontraban realizando sus actividades habituales cuando policías estatales apoyados con un “rinoceronte” ingresaron a la comunidad.

“Nosotros estábamos ese miércoles en nuestro pueblo tranquilos cuando de pronto entró el rinoceronte disparando sin importarles que hubiera niños en las calles mujeres hombres caminando, era día de plaza.”  Recuerda Doña Xochitl Madrigal.

Como resultado del operativo, fueron asesinados, Luis Gustavo Hernández Cohenete, de 15 años de edad, José Carlos Jiménez Crisóstomo, de 25 años, Francisco Jiménez Alejandre de 65 años y Santiago Crisanto Luna de 39 años de edad, junto con ellos decenas de personas fueron heridas, allanamientos a domicilios y 10 comuneros detenidos. A tres años de los hechos, los asesinatos y las múltiples violaciones a sus derechos humanos siguen impunes.

“Hasta el día de hoy, ni la Comisión de Derechos Humanos Estatal ni Nacional han emitido una recomendación sobre lo sucedido el 5 de abril en Arantepakua, después de que entraran las fuerzas del estado, ningún perito acudió a levantar las evidencias o documentar las violaciones a nuestros derechos humanos. Tuvimos que enterrar a nuestros muertos sin que nadie hiciera nada. A tres años no nos han entregado ni actas de defunción de los caídos”, explicó Xochitl Madrigal.

VIVIR SIN PARTIDOS POLÍTICOS

La tragedia y el dolor de la comunidad por los hechos del 5 de abril en lugar de paralizarla la hizo más fuerte y unida, así fue como lograron correr a los partidos políticos de su territorio para instalar a su primer Concejo de Gobierno.

“En Arantepakua seguimos manteniendo nuestros usos y costumbres, por lo que cualquier situación que aqueja a nuestra comunidad pasa por una asamblea y es aquí donde después de la represión del 5 de abril, la comunidad determina unánimemente erradicar a los partidos políticos de la comunidad y es cuando surge la idea de retomar nuestras forma de vida ancestrales, nuestra libre determinación”

Después de 8 meses de organización y trabajo, el 24 de diciembre de 2017, la comunidad nombró su primer Concejo Comunal integrado por ocho concejales y concejalas que iniciaron sus trabajos con el firme objetivo de fortalecer la organización comunitaria de Arantepakua.

A tres años de haber decidido la libre determinación, Arantepakua ha logrado que la Secretaría de Finanzas Estatal les deposite directamente la parte proporcional del presupuesto que les corresponde respecto al número de habitantes que lo conforman.

La seguridad de sus habitantes, es otra de las áreas en que la comunidad tomó el control. Después de la represión del 5 de abril, Aratepakua dejo de confiar en la policía estatal y municipal por lo que crearon a los kuáricha, ronda comunitaria integrada por habitantes de la comunidad que son elegidos por la asamblea .

En la tradición purépecha, los Kuaris (vigilantes) eran los designados por la comunidad para cuidar la milpa, el ganado y el territorio: “ahora somos los que cuidamos la comunidad, la tierra a los niños y niñas, la comunidad nos brinda la confianza y somos de aquí por lo que tenemos un gran compromiso”, explica un Kuári mientras hace su ronda por la plaza.

Son 20 Kuáris los encargados de la seguridad de la comunidad quienes a pesar de no contar con todo el equipamiento necesario, todos los días acuden puntualmente a sus puestos para brindar seguridad a sus vecinos. Actualmente el Concejo Comunal se encuentra gestionando para que las autoridades los reconozcan legal y juridicamente así como se les otorgue el equipamiento y entrenamiento adecuado para brindar un mejor servicio a su comunidad.

El papel de las mujeres es otro de los temas que han sido reconocido a partir de la instalación de las autoridades tradicionales. Ejemplo de esto es que el segundo Concejo Comunal que se encuentra en funciones actualmente esta integrado por siete mujeres y ocho hombres.

Cada una de las mujeres participan en todas las áreas en las que se encuentra dividido el Concejo, Seguridad, asuntos civiles, asuntos sociales, DIF entre otras.

“Cuando fue el enfrentamiento, fuimos más las mujeres las que anduvieron al frente, desde entonces nos toman en cuenta con paridad de género por que dijeron: ¿cómo es posible que las mujeres sean más valientes y anden enfrentándose con el cuerpo policíaco?, por eso desde ahí formamos parte del Concejo porque en Arantepakua, las mujeres siempre hemos sido unas luchadoras sociales.”

Los habitantes de Arantepkua  se mantienen realistas y tienen claro que son muchos los retos a los que se enfrentan las comunidades autónomas de la meseta purépecha, reconoce uno Concejal integrante del segundo Concejo Comunal; sin embargo, destaca que:

“Hemos aprendido mucho estos años, y sabemos que con la organización y unión, vamos a poder seguir defendiendo nuestro territorio del crimen organizado, los partidos políticos y los ataques del estado”.

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