MEMORIAS DE NADIE: COVID 19, la muerte y la plusvalía

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Por Don Nadie
El día de ayer se promulgó la emergencia nacional en materia de Salud derivada por la expansión del Coronavirus en México. Si bien la cantidad de infectados en el país todavía no supera los mil casos, estamos en dirección segura hacia la Fase 3. El panorama que se avecina es terrible, horrendo, desgarrador.

Los hospitales van a saturarse, no habrá medicamentos ni personal suficiente para atender a tantos enfermos (la mayoría de la tercera edad) que se convertirán en muertos, por lo que seguramente veremos cuerpos tirados en lugares donde no deberían estar: las morgues y las calles llenas de bultos sin vida.

Los médicos en la primera fila de guerra sufrirán como nunca, verán situaciones que los cambiarán para siempre, los creyentes se preguntarán por qué Dios les ha enviado tal catástrofe.

Los comerciantes y empresarios van perdiendo también la esperanza. Los sueños de miles de emprendedores acaban de estrellarse contra una realidad inesperada que supera cualquier pronóstico de inversión. Años de esfuerzo tirados a la basura en un parpadeo. Ahora, a la mala, saben lo que sintió aquel hombre sirio, iraquí o vietnamita que trabajó más de 30 años para construir una casa que explotó en un segundo cuando Estados Unidos le arrojó una bomba. Pero bueno, ¿quién necesita subsidios estatales? ¿Por qué no dejar que el mercado se controle “por sí solo”? ¿Intervención del Estado en la economía? ¡Por Dios, eso es comunismo! 

Eso sí, los renteros no van a dejar de cobrar; al contrario, están pensando que van a sacar buena plusvalía de todo esto, porque por más por pandemias que haya, la tarifa nunca baja, sólo sube.

Cuarentena – Edgardo Rodríguez

Recordemos que no todos salen perdiendo en el escenario actual. Como de costumbre, tenemos a los grandes ganadores de siempre, quienes en realidad controlan las reglas del juego desde hace décadas: La Banca y el Crimen Organizado, dueños de gobiernos, multinacionales y millones de trabajadores que aún siguen yendo a las fábricas porque ni de broma les van a garantizar el salario por más de 30 días.

El Fondo Monetario Internacional ya se comprometió a hacer préstamos billonarios a los países para sacarlos del apuro económico que “ha provocado el Coronavirus” (que no la inestabilidad del libre mercado); el Crimen Organizado ya está preparando una estrategia de violencia y saqueos para desestabilizar gobiernos y sembrar el caos donde más les convenga a los patrones. El primer objetivo, Venezuela, pues a pesar de que cada 17 minutos muere una persona por Coronavirus en Estados Unidos, el país que ejerce el terrorismo más despiadado a nivel global ha decidido desplegar una fuerza naval cerca del territorio venezolano para «combatir el narcotráfico»… ahí las prioridades del gobierno de Trump.

Adivina quién viene a cenar – Antonio Rodríguez García

Es sabido que nos encontramos en momentos de paranoia y ansiedad colectiva. Ya nadie sale ni se abraza, el distanciamiento social es la norma, al igual que el toque de queda. Es un aislamiento que por suerte podemos sobrellevar gracias al Internet. La mayoría ha optado por entregarse al abismo de los contenidos infinitos que nos proporciona Netflix, YouTube y demás; otros navegan durante horas por el muro eterno de Facebook e Instagram; hay quienes tratan de hacer algo práctico, y otros que tratan de disfrutar el tiempo con la familia.

Lo triste es que para la mayoría el encierro va consumiendo poco a poco la voluntad: que nadie se atreva a mover un dedo fuera de casa ni mucho menos fuera de la cama. Se necesita parálisis, impotencia, pereza, y claro, un tedio y hartazgo que sea fácil de manipular con las bombas desinformativas para direccionarte hacia quien convenga atacar. La mayor resistencia en estos momentos es mantenerse despierto, activo, reflexivo, crítico.

Lo que probablemente se avecina en las próximas semanas es el caos. En México hay 48 millones de pobres que sobreviven del comercial informal, de lo que se gana día con día. Si se detiene esta actividad económica, se mueren de hambre, y cuando la gente tiene hambre, busca la manera de hacerse de alimento. Ya está pasando en el sur de Italia (se dicen que incentivados por las mafias italianas), primer país occidental en sufrir el golpe mortal del Coronavirus, y en nuestro país el crimen organizado ya está organizando grupos de WhatsApp con este propósito; mientras tanto, China comienza a retirar las restricciones de movilidad de Wuhan, donde se diera el brote inicial del Coronavirus, ¿un triunfo del autoritarismo socialista y la extrema vigilancia digital comunista?

Los saqueos no tienen por qué ocurrir, pero es lo que quiere la Derecha, es lo que las trasnacionales votan cuando despiden a sus empleados y se niegan a cubrir 30 días de salario. No solo quieren que muera gente, quieren que la gente que sobrevive caiga en la locura, que se vea la incapacidad del gobierno para controlar la situación y, sobre todo, a la población: quieren que vuelva el PAN y reciban de nuevo esos billones de pesos a través de la corrupción.

Claro que tiendas como Costco, Walmart o Sams Club no van a irse a la quiebra por un par de saqueos. Quizás los CEOs de estas empresas sí se vean en la necesidad de reducir sus estimaciones de crecimiento para este año y tengan que cancelar uno que otro viaje al Caribe, o posponer la compra de ese yate… pero oye, todo sea por el amor al prójimo, ¿no?

“Sacrificaré un mínimo porcentaje de la plusvalía con tal de que mis trabajadores tengan mayor solvencia para sus gastos y se hagan de alimento”, sí, ese es el pensamiento de los patrones, amos y dueños del dinero, que siempre han puesto como prioridad el bienestar de sus trabajadores. La mala noticia es que, si inician los saqueos, lo más probable es que estos se hagan de forma indiscriminada contra negocios trasnacionales como locales.

¿Estamos viviendo un apocalipsis sin aviso? Más bien presenciando la chispa que ha hecho explotar estructuras inútiles y mortales bañadas en gasolina y sangre desde hace décadas. La desigualdad, el verdadero virus, nos va a cobrar duro la factura. Después de esto nada volverá a ser igual. Pero, como siempre, el cambio que está por venir depende de nosotros: lo que decidamos en los próximos meses como individuos, mexicanos y terrícolas marcará para siempre el futuro de las sociedades que habitamos. Escojamos con responsabilidad, pero sobretodo, con solidaridad. 

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En otras noticias, Constellation Brands ha aceptado que se retira de Mexicali, ello tras llegar a un acuerdo con el Presidente y verse derrotados por los resultados de la consulta popular realizada el pasado 21 de marzo. Esta decisión es de aplaudirse, luego de casi 4 años de resistencia del pueblo cachanilla, ¡felicidades a todos aquellos ciudadanos, activistas, periodistas y defensores de derechos humanos que nunca quitaron el pie del renglón! El triunfo de hoy les pertenece.

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