Atreverse a denunciar una violación sexual, la historia de Andrea

Andrea Medina exige justicia por ella y por todas las mujeres víctimas de violación sexual que no se han atrevido a levantar la voz // por Paco Dorado

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Imagen: Internet

Ciudad de México, a 4 de junio de 2020

Hace unos días, Andrea Medina, una joven de 21 años de edad, de la alcaldía de Coyoacán, en la Ciudad de México, denunció en sus redes sociales la agresión sexual que sufrió el 5 de marzo de este año en manos de Roque, mejor conocido como “Rocky”, un hombre ex convicto quien estuvo en prisión durante 12 años por homicidio y robo, quien actualmente tiene el oficio de bolero y guía de turistas en las inmediaciones del Zócalo de la CDMX.

Rocky es de Tepito, se hizo medianamente famoso en las redes sociales a partir de un video que en 2016 compartió Luis Arturo Villar Sudek, un bloguero y youtuber conocido popularmente como Luisito Comunica; en el video titulado “Un día con un ex convicto”, este explica su forma de operar mientras delinquía desde su niñez, habla de su actual oficio y su forma de ver la vida; además que comparte algunas anécdotas cuando estuvo dentro del penal, donde aprendió inglés, lo que ahora utiliza para ponerse en contacto con turistas y tratar de guiarlas o guiarlos por los sitios de interés en la ciudad, convivir con ellos y ganarse algo de dinero diariamente.

Andrea es una joven estudiante del segundo semestre en Optometría en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), a quien le encanta su carrera. Durante varios años fue atleta de alto rendimiento en canotaje dentro del Club Remo y Canotaje Marina; le apasiona la ciencia y la divulgación científica. Ama la biología, los animales y las plantas. Sueña con tener su clínica óptica y un laboratorio de oftálmica.

La joven refiere en entrevista para Somoselmendio.com que conoció a su agresor en el mes de septiembre el año pasado, ella iba con su pareja sentimental y en ese trayecto tuvieron un disgusto, a lo que Roque comenzó a platicarles de forma amable e incluso se reconciliaron y terminaron tomándose una fotografía.

No lo volvió a ver hasta el pasado 5 de marzo cuando se lo encontró mientras iba por las calles del centro de la CDMX, pues necesitaba hacer unas compras antes de ir a su escuela en el turno vespertino. Andrea refiere que ese día se encontraba triste, pues había terminado su relación sentimental y al contarle al individuo la situación, comenzó a llorar.

Él le comentó que le invitaba un jugo para que pudieran platicar con más tranquilidad, se alejó un poco y le encargó sus instrumentos de bolero. Al regresar le entregó un jugo de mango embotellado que aparentemente estaba cerrado y él tomó otro; comenzaron a hablar mientras caminaban hacia metro.

Durante el camino el hombre le insistió que lo acompañara a Tepito para dejar sus cosas, ella le dijo que no, porque debía ir a la escuela para hacer un examen, pero Andrea comenzó a perder el conocimiento. A partir de ahí, sus recuerdos son borrosos. Recuerda que ambos iban en un taxi mientras el individuo le agarraba las piernas y la toqueteaba; recuerda que él le preguntó qué era lo que quería, pues le podía dar tachas, éxtasis o LSD, drogas sintéticas; ella le contestó que no quería nada de eso y que no tomaba; el individuo le dijo que lo que lo que le hacía falta era una “buena peda”, una borrachera; ella respondió que no, “en ese momento yo no podía hacer más, no me podía mover, casi no podía hablar y ya casi no tengo recuerdos de eso”, asegura.

Lo siguiente que Andrea recuerda es que ambos subían unas escaleras mientras una señora del lugar donde él la había llevado les decía que ella no podía pasar debido al estado en el que se encontraba. Después recuerda el momento momento en el que iba en un camión rumbo a su escuela, donde una joven a la que no conocía la auxilió, quien le preguntó que si se sentía bien y la llevó hasta su escuela y ahí esperó a que llegaran sus amigas quienes se dieron cuenta de que estaba bajo el efecto de alguna droga, además que traía la playera al revés.

Anteriormente, mientras se encontraba siendo abusada sexualmente por aquel hombre en el hotel, Andrea había mandado una foto y un mensaje de alerta a un grupo que tiene con sus amigas en whatsapp, intentaba alertar de lo que le estaba pasando. Eran las 13:34 horas, la foto muestra al agresor dentro de un baño, al parecer se lava las manos; el mensaje dice “Pero creo u nn drogo”, “Rxlbved bin”, “No se”, y manda una ubicación muy cerca del metro Buenavista, de la Línea B. Sus amigas al recibir los mensajes le contestaron preguntándole que si llamaban a la policía, pero ya no contestó.

La llevaron al Servicio Médico de la universidad, donde les confirmaron su estado de intoxicación y por protocolo de actuación la condujeron a una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), pero ahí no hacen ese tipo de estudios y se dirigieron al Ministerio Público (MP) No. 4 de Gustavo A. Madero.

Durante el interrogatorio para levantar la denuncia Andrea se percató que tomó otras fotografías y videos del momento de la violación, mismos que aportó como evidencia a la abogada de la dependencia.

Estuvo en el MP toda la noche mientras esperaba a que le hicieran los estudios toxicológicos; al día siguiente le hicieron estudios ginecológicos. A partir de un dictamen psiquiátrico la refirieron al Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez, donde le dijeron que necesitaba internamiento, pues presentaba estrés agudo postraumático y trastorno disociativo debido al evento. Sin embargo no habían camas disponibles y tuvo qué internarse durante 14 días en el Instituto Nacional de Psiquiatría Dr. Ramón de la Fuente Muñiz.

Al salir del hospital Andrea ha continuado con el proceso de denuncia, en la Policía de Investigación, la Policía Cibernética y en el MP; actualmente se encuentra en espera de que le llamen de la dependencia, como le dijeron que lo harían, le había asignado una abogada, pero por la pandemia del Covid-19 se la cambiaron, actualmente no le han entregado ni los dictámenes toxicológicos, ni las evaluaciones realizadas, ni le han informado el avance en su carpeta de investigación.

Asegura que teme por su vida debido a los antecedentes delictivos del agresor y a que no ha recibido respuesta de las autoridades, pues se han comportado de manera omisa. Individual y personalmente ha seguido algunos protocolos de seguridad y ha tomado terapia con psicoanalistas particulares, pero mientras no haya respuesta a sus exigencias de justicia, seguirá conduciéndose con temor. Apenas hoy recibió una llamada de Atención a Víctimas asegurándole que le darían seguimiento psicológico y le asignarían otro abogado.

También el día de hoy fue cambiado a privado el estatus del video “Un día con un ex convicto” del canal de Luisito Comunica, quien a través de su cuenta de twitter se pronunció ante el caso y se deslindó del agresor, asegurando que no tiene ningún tipo de contacto con él y que además ya borró el video, “pues no deseo que más gente lo conozca por mi canal”; hasta el momento que borró el video tenía 6 millones 797 mil 530 reproducciones.

De igual forma ayer el medio de información electrónico Letra Roja publicó un video donde pretenden darle voz al agresor, donde se aprecian descalificaciones y desacreditaciones hacia Andrea, acusándola de que lo está calumniando. Asegura que él le dio a beber a ella una lata de Four Loco, una bebida con un alto contenido de alcohol y cafeína cuya combinación es tan potente que puede dejar inconsciente a quien la toma, de hecho en Estados Unidos han prohibido su venta desde hace algunos años. Por si no fuera poco en el mismo video dice que también le dió dos whiskys en lata, acepta que tuvieron relaciones sexuales en un hotel y niega haberla obligado.

Andrea asegura que no es su palabra contra la de el individuo, porque ella tiene las pruebas que aportó a la Fiscalía, los peritajes, los mensajes, las fotografías, los videos y los testigos; además que las relaciones sexuales que hace mención no fueron consensuadas pues ella estaba en estado de intoxicación. El individuo la drogó y a partir de ese hecho se aprovechó para violentarla sexualmente.

Además que a partir de que ella hizo pública su denuncia la han contactado a sus redes sociales al menos cinco mujeres jóvenes con testimonios de haber sufrido agresión sexual del mismo sujeto y en situaciones similares, es por eso que a pesar del miedo Andrea está levantando la voz, por ella y por todas esas chicas que no se han atrevido o que no han tenido el valor de exigir justicia.

De acuerdo a la organización Mexico Evalúa quienes, a partir del análisis de los datos recabados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) de 2019, en México cuatro de cada diez mujeres mujeres mayores de 18 años sufrieron algún tipo de violencia sexual entre julio y diciembre del año pasado, además que el 99,7% de ellas no denunciaron.

Para Andrea estas cifras son reales, pues una vez que se tiene el valor de denunciar un abuso y violación sexual, a lo que ella enfatiza que “el trato que recibes tal vez no es el más adecuado, es un proceso bastante traumático, porque no te violan una vez, te violan diez, veinte, treinta veces, todas las veces que tengas qué repetir tu relato a personas que no te creen”.

Andrea ha estado hospitalizada en dos ocasiones debido a las secuelas psicológicas que le ha dejado esta amarga experiencia, la primera ocasión durante 14 días y una semana la segunda vez. En estos momentos espera que las autoridades la escuchen, que Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la CDMX y Ernestina Godoy, Procuradora General de Justicia de la CDMX, hagan su trabajo para que así el agresor pague lo que tiene qué pagar, con forme a la ley.

De igual forma, espera que su testimonio llegue a Luis Arturo Villar Sudek, propietario del canal de YouTube, Luisito Comunica, sin la intención de que baje el video y tampoco intenta desacreditarlo, “sin embargo, es cierto que él como influencer, tiene una gran responsabilidad sobre el contenido que sube, porque gran parte de sus seguidores son adolescentes y es más fácil que ellos caigan en esas trampas”, aseguró.

De verdad espero que se haga justicia tanto por mí y por todas las mujeres que están atrás de mí, que no tienen en estos momentos voz y que sin embargo lo merecen también, yo sé que debemos luchar, que los procesos para lograr el acceso a la justicia son duros, que desafortunadamente debemos luchar, pero si levantamos la voz, podemos hacer un cambio entre todos”, finalizó.

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