Breve historia de la dramaturgia mexicana

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Por Humberto Robles / @H_Robles

La tradición del teatro en México se remonta a la época prehispánica, pasando por la colonia con su máxima exponente Sor Juana Inés de la Cruz, continuando en el siglo XX con el Teatro Ulises -precursor del teatro moderno mexicano-, hasta la actualidad donde hay un auge de dramaturgas y dramaturgos ya sean apoyados por las instituciones o los que trabajan de forma independiente.

Durante el periodo precolombino existió un teatro encaminado a rituales ceremoniales y religiosos, del cual quedan —si acaso— muy pocos registros. En la época colonial, los conquistadores y los sacerdotes católicos, recurrieron al teatro para terminar de someter y evangelizar a los pueblos originarios, empleando para ello autos sacramentales, de donde derivan las pastorelas, tradición que a la fecha perdura y que se representan en fechas decembrinas.

En ese periodo, la Nueva España vio nacer a Juan Ruiz de Alarcón, autor de “La verdad sospechosa”, así como a una de las primeras dramaturgas del mundo, la erudita Sor Juana Inés de la Cruz. Es un hito en la historia, ya que se trata de una mujer y de una súbdita de una colonia, esto en un tiempo donde las féminas estaban destinadas únicamente a casarse y tener hijos. Sor Juana se opone y rebela a ese destino y elige la vida conventual a fin de estudiar y escribir. Para su época, la Décima Musa sobresale en el firmamento de la dramaturgia y la poesía, sin tener parangón alguno en México ni en el resto del orbe. Sus obras de teatro más conocidas son “Los empeños de una casa”, “Amor es más laberinto”, entre otras.

Previo a la independencia y en años posteriores, los gobiernos edifican grandes teatros en las principales ciudades del país, donde se montan obras de autores españoles y zarzuelas; esto se prolongó hasta principios del siglo XX en plena dictadura de Porfirio Díaz. A finales del porfiriato y durante la revolución mexicana florecen las revistas musicales —también llamado “teatro frívolo”— donde se distinguen las tiples y actrices María Conesa, Esperanza Iris, Lupe Vélez y Virginia Fábregas. Algunas de ellas se vuelven empresarias y adquieren o construyen sus propios teatros.

Ya en plena revolución y en años venideros, surge un teatro popular llamado de Carpa. Se trataba de revistas teatrales, divididas por “tandas”, donde figuraban cantantes, bailarines e invariablemente sketches cómicos o fársicos cuya finalidad –casi siempre- era la sátira social y muchas veces una sutil crítica política. De ahí surgieron célebres comediantes como Mario Moreno “Cantinflas” y el más sagaz de todos, Jesús Martínez “Palillo”. Debido a la represión gubernamental, “Palillo” fue enviado varias veces a prisión debido a las referencias o críticas que hacía a conocidos políticos o personalidades de su época.

En el periodo postrevolucionario, en 1928, la mecenas Antonieta Rivas Mercado funda el Teatro Ulises al lado de otros jóvenes artistas que a la postre tendrían grandes repercusiones en el ámbito cultural como los escritores Salvador Novo y Xavier Villaurrutia, el director Celestino Gorostiza y las actrices Clementina Otero e Isabela Corona, entre otros. Con la finalidad de romper con el vetusto teatro que se representaba, a fin de renovar la escena y dar a conocer el teatro moderno de la época, montaron obras de August Strindberg, Eugene O’Neill, Jean Cocteau, Henrik Ibsen, Luigi Pirandello, por mencionar algunos. Fue un experimento breve, pero que dio pie al nacimiento del teatro moderno mexicano. Poco después, Celestino Gorostiza y Julio Bracho, quien sería más conocido como director y productor cinematográfico, fundarían el Teatro Orientación.

En la década de los años 50 inicia la carrera de grandes dramaturgos; encabeza la lista Rodolfo Usigli, autor de obras como “El Gesticulador”, “Corona de sombra”, “Corona de fuego” y “Corona de luz”. Asimismo sobresalen los ya reconocidos Salvador Novo y Xavier Villaurritia, junto a los jóvenes Emilio Carballido, Sergio Magaña, Luisa Josefina Hernández, Elena Garro, Luis G. Basurto y Rafael Solana.

En años posteriores, surgen las plumas de Vicente Leñero y Víctor Hugo Rascón Banda, quienes se adentran en el teatro político y periodístico, así como de crítica y denuncia sociales. Junto a ellos también destacan Jorge Ibargüengoitia, Hugo Argüelles, Héctor Azar, Carlos Olmos, Óscar Liera, Jesús González Dávila, Alejandro Licona, Tomás Urtusástegui y Sabina Berman, quienes escriben un teatro cada vez más actual, vanguardista, abordando temas más arriesgados en fondo y forma.

En la década del 70, el actor, director y escritor Julián Pastor incursiona en el teatro-cabaret dando pie a que, posteriormente, surgiera un movimiento de cabareteros que a la fecha persiste. En los años 90, Jesusa Rodríguez y su esposa Liliana Felipe fundan el teatro-bar El Hábito montando espectáculos de aguda crítica política. A la par, el restaurante La Bodega crea El Bataclán, abriendo sus puertas a espectáculos cabareteros. Suben a diversos escenarios actores como Tito Vasconcelos, los shows de Felipe Nájera y Darío T. Pie (cada uno con su propia caracterización como María Félix), las cantantes Astrid Hadad y Regina Orozco, y grupos como Las Hijas de Safo y Las Reinas Chulas, entre muchos más.

Actualmente, entre los autores más destacados se encuentran Cutberto López, Luis Mario Moncada, Ilya Cazes, Edgar Álvarez Estrada, Enrique Olmos de Ita, Teófilo Guerrero, Jorge Celaya, Rafael Martínez, Jorge Fábregas, Juan Ríos, Daniel Serrano, Gibrán Portela, Sergio Galindo, Alejandro Román, Luis Ayhllón, Luis Artagnan, Ángel Hernández, Juan Carlos Vives, entro otros. Es importante enfatizar que hay un incremento de dramaturgas entre las que sobresalen Berta Hiriart, Gabriela Ynclán, Estela Leñero, Conchi León, Verónica Musalem, Tristana Landeros, Verónica Maldonado, Bea Carmina, Camila Villegas, Leonor Azcárate, Silvia Peláez, Elizabeth Zárate, Amaranta Leyva, Elena Guiochins, entre otras.

Ellas y ellos abordan temáticas, géneros y estilos diversos que van desde el teatro para niños hasta el cabaret, pasando por el teatro documental, teatro histórico, el realismo mágico, el posdrama y la narraturgia. Además algunos se dedican a dar talleres, así como al ensayo y a la crítica teatral, y a la mayoría se le encuentra en la página web de Dramaturgia Mexicana.

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