Por Enrique G. Gallegos

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En un conocido pasaje de “El 18 de brumario de Luis Bonaparte”, Marx afirma que la historia se repite dos veces, primero como tragedia y luego como farsa. Lo que no está dicho es que esa repetición, esa persistencia de lo mismo, no está condenada a suceder. Si bien en la historia hay tendencias estructurales, también existe lo aleatorio sobre lo que se puede trabajar para que no suceda o al menos suceda de otra manera.

Esa historia, que ya sucedió en Brasil y en Bolivia y terminó no tanto en farsa, sino en tragedia, con el encarcelamiento de Lula da Silva y la destitución de Dilma Rousseff, en Brasil, y el destierro forzado de Evo Morales, en Bolivia, ahora amenaza con repetirse en México. De ahí que este artículo quiere tener una función preventiva y de aviso de alerta política.

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¿En verdad la libertad de expresión está bajo “asedio” en México?, ¿en verdad está amenazada la democracia, como se sostiene en el desplegado?, ¿qué actos ha realizado el Presidente para ponerla en asedio? Me temo que en el desplegado denominado “En defensa de la libertad de expresión” se hace una extraña operación lógica, que resulta insostenible. Que se le imponga una sanción a Nexos por chapuceros, puede ser una medida desproporcionada pero cuando menos hay razones jurídicas en las que se sostiene. ¿O es porque se acusa falsamente a Krauze de hacer negocios con los regímenes priistas y panistas? pero ¿acaso no es algo documentado en diversos medios? ¿O es porque el Presidente exhibe las primeras planas de Reforma, que cuando menos distorsionan la información? Si a partir de estos casos se hace una operación de asimilación (Nexos + Letras Libres + Reforma = democracia), se comente una falacia al identificar la parte con el todo. Ni Nexos, ni Letras Libres ni Reforma son ejemplo de un periodismo libre y de un grupo de intelectuales “neutros”. Son espacios que defienden un negocio y una ideología (y quizá más el bolsillo que las ideas). Y, por supuesto, es respetable que defiendan su bolsillo y sus ideas, pero otra cosa es identificarlos con la democracia. ¿O es porque el Presidente los critica? El Presidente comete errores estratégicos al hacerlo, pero no se sigue de ello ese asedio a la democracia. Pero más allá de la falacia implícita, que atañe a la forma, no debemos olvidar un segundo nivel del mensaje del desplegado, que en mi opinión es el trasfondo que se debe analizar. Señalar la falacia del desplegado no debe distraernos del aviso de alerta política.

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Por lo anterior, afirmar que “la libertad de expresión está bajo asedio en México” y “está amenazada la democracia” es una hipérbole y una distorsión nada inocente, lo que es tanto como decir que es una verdad a medias, o una suerte de “postverdad”. Está documentado en columnas y artículos que para algunos de los firmantes no parecen importarles los hechos: importan las percepciones, las aversiones, la esquizofrenia y las fobias que AMLO les genera y lo que representa.

Si bien la preocupación de AMLO por los más necesitados y los de abajo es genuina y debe ser defendida e institucionalizada, también es cierto que AMLO se está equivocando en varias temas (el trato a las feministas, algunos megaproyectos, un gabinete pro-empresarial, acusaciones generalizadas, excesos verbales, etc.). Pero de esto a afirmar en bulto que “la libertad de expresión está bajo asedio en México” y que “está amenazada la democracia” es una exageración, que en el contexto actual termina por abrir vías que se siguieron en Bolivia y Brasil para el golpismo. Como bien apunta Julio Hernández en su columna de hoy en “La Jornada”, “delatan un posicionamiento emparentado con otros grupos que desean acelerar el repudio y la eventual deposición del actual ocupante de la silla presidencial”.

El mensaje implícito del desplegado es continuar con una estrategia que pretende infundir temor y fomentar las aversiones (a los consabidos “AMLO comunista”, “AMLO destructor”, ahora se suman “AMLO destructora de la democracia”, “AMLO sembrador de odio”, etc.). No olvidemos que en Bolivia y Brasil, los medios de comunicación dominantes crearon un ambiente de temor y alentaron el conservadurismo de las clases medias y sus formas de subjetivación para que neoliberales y neoconservadores (políticos, empresarios, periodistas e intelectuales) se unieran de facto para legitimar el golpismo. Los 40 años de constitución del sentido común neoliberal son propicios para hacer germinar ese golpismo protofascista. Ese es en mi opinión el meollo del asunto oculto bajo una supuesta “amenaza a la democracia” que no se ve por ningún lado.

Al neoliberalismo le es inherente como vía de escape el neofascismo y las fórmulas golpistas. Sé que algunos de los firmantes son hombres y mujeres con genuinas trayectorias en la defensa de causas justas, pero cuesta comprender que no se atienda al contexto político de creciente derechización y neoconservadurismo en el que, quieran o no, voluntaria o involuntariamente, están operando, máxime con figuras siniestras como Raúl Padilla López y el empresario Claudio X. González, por mencionar otros además de los Krauze, Aguilar Camín y su grupo. Porque les guste o no les guste, desde hace algunos años gozan de descrédito entre amplios sectores de la población por sus negocios y trato político con los regímenes priista y panistas del pasado. Y esto no es culpa de AMLO: es culpa de sus propias acciones. Recuerdo hace como 15 años que Aguilar Camín acudió a dar una conferencia en el CUSH de la U. de G. y fue increpado por los estudiantes, por lo que literalmente debió salir corriendo.

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Si la organización neoconservadora FRENA y sus casi 200 mil seguidores carecían de un vehículo mediático de sincronización ideológica de facto, ahí lo tiene ya. ¿Será casualidad que el desplegado saliera unas horas antes del llamado de esa organización para la marcha del 19 de septiembre por la “defensa” de la democracia y la libertad?, ¿será casualidad que usen el mismo lenguaje generalizante, similares hipérboles, los mismos recursos para infundir miedo y fomentar las aversiones, que algunos de los firmantes del desplegado?

Curioso síntoma de la libertad que tanto defienden los nuevos liberales: que Aguilar Camín llame “pendejo” al Presidente en una reunión, que Felipe Calderón sugiera la rebelión armada en Venezuela y que uno de los lideres de FRENA, Gilberto Lozano, califique al Presidente de “reptil” y “malnacido”, puede ser mera casualidad de esa libertad que pregonan los neoliberales y sus medios de comunicación hegemónicos, pero también son síntomas de una vía que se está construyendo para el golpismo de derecha en México.

En ese escenario tampoco le ayudan al Presidente sus seguidores, que se mueven en un nivel igualmente emotivo. Y no es que las emociones no jueguen en política, sino que deben ser acompañadas y tensionadas con los argumentos. A la derecha, a los neoliberales y neoconservadores hay que combatirlos en las ideas y los argumentos. Si ganan sus ideas, ganan sus emociones y si estás vencen, se impondrán sus hipérboles. Y este debate es el que no están haciendo los seguidores de AMLO (salvo algunas excepciones).

E insistamos: en un campo de disputa, como el que se está gestado en México, el sentido común de las personas ha sido educado durante 40 años en la racionalidad neoliberal y en tanto no se construya una contrahegemonía (que tampoco se ve que la 4T esté desplegando), la derecha y el neoconservadurismo pueden desarrollarse como mayor facilidad y alinear incluso a los elementos liberales y moderados del espectro político. En un contexto como ese, si un liberal no se pone alerta, puede constituirse en un protofascista o ser fagocitado por la “bestia del neofascismo”. De ese tamaño es el riesgo.

Curiosamente con el desplegado estamos ante la construcción de una suerte de “postverdad”, en la que se propone una “realidad” alterna. Lo siguiente es hacer que coincida lo real con la ficción de la destrucción del país por parte de AMLO. Con ese suelo ficcional y si no logran revocarle el mandato en 2021, los FRENA y sus involuntarios aliados tendrán su plan B.Y sabremos lo que eso podría significar.

Mientras tanto, ¿qué podemos hacer desde la izquierda? Espero en un siguiente texto trazar algunas hipótesis para confrontar ese futuro incierto y radicalizar nuestras apuestas por un mundo mejor.

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