«Danzatrinas, un ejercicio colectivo que tiene un resultado de impacto por que hay un motón de corazones que lo forman»

Edgar Olguín autor de la serie Danzatrinas ha sido un fotógrafo innovador con el concepto entre la estética, la danza y la cultura del día de muertos que se celebra en México, haciendo intervención en los espacios públicos.

Este realizador, es un fotógrafo mexicano que para la serie de Danzatrinas, por medio de retratos a bailarinas de ballet caracterizadas como catrinas, expresa en sus imágenes un concepto folklórico mexicano que ha logrado trascender a nivel nacional e internacional, llevando así una perspectiva cultural de la tradición de día de muertos en México.

Para esta serie de Danzatrinas 2020, Somos el Medio le realizó una entrevista a Edgar con la intención de conocer más al respecto de esta serie:

–  Me puedes platicar por favor ¿Cómo surge tu serie titulada Danzatrinas y en qué te inspiraste para realizar esta propuesta fotográfica?

Cuando inicia en 2018, estaba haciendo una serie de fotografías en el metro, entonces tenía a varias bailarinas agendadas, en eso llega octubre y se me ocurre caracterizarlas como catrinas y le propuse a unas bailarinas hacer una sesión caracterizadas como catrinas y ellas estaban temerosas de ser ridiculizadas porque nunca habían hecho eso en puntas, a mí me costaba trabajo creer que a nadie se le había ocurrido, entonces afortunadamente una bailarina dijo «¡lo hacemos!» y eso fue en 2018, yo creo que si no hubiera tenido los elementos como Nadia la maquillista y la bailarina que dijo «lo hacemos», nada de esto sería posible, porque al final, todos los elementos se conjuntaron de tal forma que llegamos a un campo de más de cien mil cempasúchiles y entonces, eso fue el paraíso.

–  Entiendo que llevas una secuencia de esta obra, pues este no es el primer año que la realizas, entonces ¿Me puedes platicar por favor en qué consiste el hecho darle esta continuidad al proyecto?

Ha sido una serie muy aceptada ya no solo en México sino también fuera del país, creo que es una época, una fecha que estoy esperando todo el año. De por sí, la danza y el lenguaje corporal del ballet me apasionan demasiado, entonces este ejercicio de la intervención del espacio público con las Danzatrinas es diferente, es más apasionante, claro que es mucho más trabajo el que se invierte, es más tiempo, pero al final el resultado vale la pena. 

–  ¿Qué significado tiene para ti el día de muertos?

Para mí, es la tradición mexicana con la que tengo más arraigo y con la que más me identifico, porque para mí el día de muertos y la ofrenda representa el hecho de que tienes ese día de invitados a tu casa a comer a los difuntos, no es solamente un ejercicio de decoración, sino realmente es un compartir. Yo sé que en otros países es complicado poder entender esa concepción, pero para mí el día de muertos me apasiona, porque las ciudades, los espacios y las casas se transforman a través de colores, olores, sabores y eso para mí es maravilloso, el que alguien te recuerde con amor y te esté buscando ya sea cocinarte lo que a ti te gustaba y ofrendarlo, me parece un acto de amor muy grande y al final es esta metáfora de que mientras no te olviden, seguirás vivo.

  ¿Qué es lo más significativo que te ha sucedido con Danzatrinas?

  Lo que me parece súper emotivo, es con los colaboradores de Danzatrinas. Para empezar, es una serie fotográfica que jamás podría hacerla yo solo y el poder sumar a varios corazones que se conecten con la serie y que les apasione y que por ejemplo, se animen a levantarse a las dos de la mañana para que a las seis la bailarina ya esté lista y decir entre todos «hoy vamos a este lado y mañana vamos a otra locación», eso me parece muy significativo.

  ¿Qué ha pasado mientras realizabas estas fotografías que nunca te imaginaste que pudiera suceder y que te sorprendió?

A mí lo que más me sorprende es el que nos hayamos atrevido a hacerlo, porque cuando las bailarinas me respondieron que eso nunca lo habían hecho y puede ser ridículo y no sé qué, yo entré ahí en un conflicto, de hecho, terminando la primera sesión de Xochimilco, o sea la primera fotografía de la serie, yo no estaba tan seguro sí las iba a publicar o qué hacer. La cosa es que publico la primera y ¡pum exitazo! Y ya de ahí para adelante.

No me esperaba el éxito, a lo mejor, creo también que tiene que ver con que en el ejercicio no buscábamos ese reconocimiento, sencillamente fue una idea que a mí me llegó, me sentí muy emocionado cuando empezamos a armar la idea, entonces esa emoción hizo que el miedo se venciera y creo que si nos hubiéramos quedado con estas tres bailarinas que me dijeron “no, eso es ridículo, yo no”, hubiéramos perdido demasiado.

  ¿En qué lugares has presentado esta obra de Danzatrinas?

Hubo una exhibición de fotos en Moscú y el pasado sábado se inauguró una exposición en el Salvador que va a durar ocho semanas, va a estar en las tres plazas más representativas del Salvador y son 28 fotografías a gran formato, es una invitación del embajador de México en el Salvador. Respecto a exposiciones son esas dos, hay otras invitaciones que estamos buscando que se puedan aterrizar para el siguiente año.

No hay un lugar donde yo haya enviado mi obra para que se exhiba y que la hayan rechazado, más bien he tenido la fortuna de que las invitaciones llegan sin que yo las tenga que buscar, pero también es parte de un ejercicio que hay que hacer para mover el trabajo.

  ¿Qué es lo que te interesa comunicar con este proyecto?

Son varias cosas, al principio es mostrar el resultado del trabajo colectivo, cuando varias personas se conectan en una misma idea a través de la pasión de su trabajo. 

Otra cosa es ejercer este diálogo estético que está en esta metáfora corporal que tiene la danza para vestir de color los espacios que vamos interviniendo, los espacios públicos y hablar justamente de esta representatividad que es el día de muertos- Ahora ya muchas más personas en el mundo tienen una apertura para el día de muertos y es muy lindo como se van conectando a través de esas fotografías, o sea, hay un montón de gente de otros países que me dicen “ya estamos esperando Danzatrinas 2020”. 

Es curioso porque este año es cuando he recibido más mensajes de que ya están esperando Danzatrinas 2020, es como esa expectativa y cada sesión va siendo un reto, porque tenemos sesiones que han impactado mucho y la gente quiere más, entonces siempre es buscar superar lo que ya hicimos y eso se vuelve un reto, porque al final no solamente depende del fotógrafo, sino es la maquillista, la bailarina y al final pienso que toda la responsabilidad cae en el fotógrafo, porque si el fotógrafo no hace buenas fotos, pues no sirvió de nada, aunque a veces hay cosas que no puedes controlar.

  ¿Qué le dirías a todas las personas que te han acompañado y apoyado en tu proceso como fotógrafo desde tu primer trabajo, junto con los que se han sumado a través del tiempo?

Que al final esta serie es una idea de Edgar Olguín, pero es algo que jamás pude haber hecho solo, entonces es un agradecimiento total de que cada año, a veces ni siquiera yo los tengo que buscar, sino que ellos me dicen “bueno, ¿y que vamos este año?”- Entonces para mi es sumamente valioso porque hay algo que no puedes pagar con dinero, que es el talento y el tiempo de las personas y a eso súmale la disposición y la buena vibra. Entonces yo creo que al final Danzatrinas es un ejercicio colectivo que tiene un resultado de impacto porque hay un montón de corazones que lo forman.

 

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