Del desprestigio al espectáculo

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Por Max González Reyes

Desde hace algunos años en el ambiente social existe un desprestigio de la política en todos sus niveles. La percepción es que para quienes se dedican a esa actividad lo hacen para obtener un beneficio no sólo político sino básicamente económico, lo que ha llevado a tener esa apreciación de todo el que se dedica a la actividad pública.

No es menor esa idea, pues en la segunda mitad del siglo XX actores que en un principio no tenían gran presencia se fueron convirtiendo en protagonistas del régimen y con ello amasaron enormes fortunas. Es de recordar que en los tiempos del régimen de partido hegemónico hubo una frase adjudicada a un dirigente del PRI que sintetizó esta imagen: un político pobre es un pobre político. La frase hacía referencia a que sólo teniendo poder económico se podría tener poder político. Aunado a ello, para escalar posiciones en la burocracia había que “no ser pobre”, para así ser tomado en cuenta por los grandes electores, es decir el dirigente del partido, del sector, del secretario, etc.

De manera paralela, la acumulación de bienes iba acompañada de una enorme corrupción con la compra de plazas y/o puestos con los que se podría lucrar. Así fue, durante la década de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado se popularizó la frase que se convirtió en dogma para la burocracia en la época dorada del priismo: “vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error”. Fue por ello que durante el régimen del PRI se consolidaron los apellidos de familias que con el solo hecho de presentarse ya merecían respeto dentro de la clase política.

Con el paso de los años esta imagen de los políticos se fue arraigando y con ello la percepción de que la clase política sólo servía para robar. Fue por ello, que poco a poco los partidos políticos fueron cambiando sus focos de atención y empezaron a buscar candidatos que no estuvieran dentro del ambiente político. En un principio encontraron refugio en personajes que estaban ligados al ambiente artístico. Actores y artistas del ámbito del espectáculo empezaron a aparecer como candidatos de distintos partidos, ello con la idea de darle una imagen renovada y fresca a la vieja clase política desgastada por los años en distintos cargos.

Poco a poco vimos cómo artistas de telenovelas o que en su momento fueron aplaudidos en el escenario brincaron al ámbito de la política, sin tener conocimiento de procesos electorales o funcionamiento del poder legislativo; simple imagen para ganar una elección.

Si aunado a lo anterior le sumamos que los partidos de reciente creación lo que buscan es alcanzar la votación mínima para lograr el umbral mantener el registro, esas organizaciones se enfocan en postular a candidatos que tengan cierta simpatía con la gente. Entran a la política, pero se presentan como no políticos.

Por ello, el partido Redes Sociales Progresistas (RSP) dio a conocer la llamada ‘Selección Galáctica’, la cual está conformada por empresarios, actores, luchadores sociales y deportistas que buscan una candidatura en las próximas elecciones. Dentro de los integrantes de la «selección» para la Ciudad de México, se encuentra el actor Alfredo Adame, quien busca ser candidato a diputado federal por Tlalpan; la actriz Malillany Marín, precandidata a la alcaldía Miguel Hidalgo; el luchador profesional conocido como ‘Tinieblas’, precandidato a la alcaldía Venustiano Carranza; el luchador profesional ‘Carístico’, antes ‘Místico’, precandidato a la alcaldía Cuauhtémoc; el luchador ‘Blue Demon’, precandidato a la alcaldía Gustavo A. Madero; el exvocalista de los Ángeles Azules, Héctor Hernández, precandidato a la alcaldía Iztapalapa.

De la misma manera, por Morena suenan algunos precandidatos como la actriz Gabriela Goldsmith quien pretende contender por una diputación federal; el youtuber Paul Ernesto Velázquez, asistente frecuente a las conferencias del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien se registró como precandidato a diputado plurinominal; José Luis Sánchez Sola, el ‘Chelis’, exdirector técnico del Puebla, quien pretende a ocupar una diputación en Puebla.

En el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) se ha mencionado el nombre de la actriz y conductora Sugey Abrego, como posible candidata a alcaldesa de Benito Juárez; y en Movimiento Ciudadano (MC), el exportero del Club América, Adolfo Ríos, se registró como precandidato a la presidencia municipal de Querétaro. Asimismo, este partido postulará a Francisca Viveros Barradas, conocida como ‘Paquita la del Barrio’, para diputada local por el distrito de Misantla, en Veracruz.

Por su parte, el Partido Encuentro Solidario, de reciente creación, ha perfilado al exfutbolista del club Guadalajara, Adolfo ‘el Bofo’ Bautista, como candidato a diputado federal por Jalisco. El clavadista olímpico, Rommel Pacheco se registró como precandidato a diputado federal del PAN. También se ha informado de Carlos Villagrán, conocido por su personaje ‘Kiko’ en programa «El chavo del ocho», como precandidato a la gubernatura y alcaldía de Querétaro por el partido local Querétaro Independiente. A su vez, el PRI en Nuevo León, registró a Patricio ‘el Pato’ Zambrano a una diputación local por el distrito tres en Nuevo León, luego de haber sido candidato del Partido del Trabajo a la alcaldía de Monterrey; y el excampeón mundial de box, Jorge ‘el Travieso’ Arce busca una diputación por Sonora y hace promoción a favor de Ernesto Gándara, quien busca la candidatura a gobernador por la coalición «Va por Sonora», integrada por el PRI, PAN y PRD.

Es probable que muchos de los que buscan ser postulados por sus respectivos partidos, ni siquiera pasen el primer filtro de la precandidatura, pero es un hecho que al ser figuras públicas más de uno llegará al puesto que buscan. Sin embargo, eso no cambia la percepción de la actividad política, más bien demerita ésta pues muchos de ellos no conocen el quehacer legislativo o del orden público.

En los próximos días y meses se verá quiénes alcanzan la postulación y en dado caso si llegan a ganar en las elecciones de junio próximo. Aun es temprano para saberlo, pero no por ello se deja de analizar una posible conformación del desprestigio al espectáculo.

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