El deporte, reflejo del país

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Por Max González Reyes

El pasado 11 de febrero el club de futbol Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo león (UANL) jugó la final del llamado Mundial de Clubes. Este torneo es una competición internacional organizada por la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), que define anualmente al club campeón mundial. Para llegar a disputar esta competición los equipos ganadores de sus respectivos países tiene que salir, a su vez, campeones de su confederación. Para el caso de los equipos representantes de México lo hacen en la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) que es a la que pertenece.

El Club de futbol Tigres llegó a la final luego de que en su primer partido le ganó 2-1 al Ulsan Hyundai de Corea del Sur, representante de la Confederación Asiática de Fútbol. Posteriormente venció 1-0 al Palmeiras de Brasil, equipo campeón de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol). Como se sabe en Sudamérica la tradición futbolística es fuerte, particularmente en esa nación, por lo que el Palmeiras se consideraba como favorito para disputar la final ante el representante europeo. Al ganarle el equipo mexicano daba la sorpresa del certamen.

Al llegar a la final de ese torneo los Tigres se convirtieron en el primer equipo mexicano en disputar una final de ese nivel. En certámenes anteriores a lo más que habían llegado fue a jugar el partido por el tercero y cuarto lugar.

La final se jugó contra el campeón de Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (UEFA), el equipo alemán Bayern Múnich, considerado el mejor equipo del mundo. En el partido final los Tigres perdieron 1-0 contra la escuadra alemana.

A partir de ese acontecimiento, en redes sociales empezaron a surgir diversas opiniones respecto a si el futbol mexicano estaba por encima de otros como el argentino o el brasileño (más allá de que Tigres le ganó a un equipo de este último); si el representante de México en el mundial de clubes era realmente el representante nacional, e infinidad de interpretaciones en torno a asuntos del futbol mexicano.

El tema del deporte en México no es cosa menor. Si bien es cierto, tenemos una liga de futbol competitiva, donde distintos jugadores sobresalen, e incluso hoy en día hay varios mexicanos jugando en Europa, en realidad el deporte no puede ir separado de lo que vive el país en general.

El desarrollo de una nación debe darse de manera integral, es decir, en todos sus aspectos: económico, social, político, etc. Mal se haría en enfocar esfuerzos para afianzar un solo sector en detrimento de otros temas igual de importantes. Si revisamos los índices de crecimiento del país en organismos como la Organización para la Cooperación y el Crecimiento Económico (OCDE) podemos observar que México se coloca en los últimos lugares prácticamente en todos los sectores. La prueba Pisa, que realiza este organismo refleja el nivel educativo que tenemos internacionalmente.

Pese que el actual gobierno se ha empeñado en combatir la corrupción, los índices de ésta no han bajado; es más, la manera como se ha manejado la pandemia por el coronavirus, covid 19, es un claro reflejo del nivel de desarrollo que hay en el país.

Pensar que el nivel del deporte que tenemos está en la élite mundial y es el reflejo de nuestra nación es reducir la realidad a un solo sector. Aun en el ambiente del futbol, cuando se presenta la copa del mundo, México no ha pasado, desde 1994, de los octavos de final. De ahí el debate que se tiene del famoso quinto partido. Y si a ello le sumamos que para el mundial de Brasil 2014 la selección mexicana estuvo a punto de no ir al mundial, pues jugó un repechaje que casi lo deja fuera de la competición, confirma que aun en el sector falta consolidación.

Ese es el nivel de nuestro deporte, es el cual es un reflejo de la realidad de nuestro país. No somos una potencia deportiva, como tampoco lo somos en otros sectores. De cuando en cuando surgen personajes que destacan en una disciplina, pero al no haber apoyo económico o financiamiento esa continuidad se pierde.

Como lo ha mencionado Jorge Valdano: “el deporte es lo más importante dentro de lo menos importante”, finalmente una actividad lúdica; sin embargo, no por ello deja de ser un espejo en el que se exhibe la realidad de nuestro país. Es de destacar que un equipo mexicano haya llegado a disputar un partido en el que se concentran todos los reflectores a nivel mundial, pero no levantemos más expectativas de los que realmente es.

Todo mundo sabe que el futbol de élite es el europeo, donde juegan las máximas estrellas de ese deporte, incluso jugadores argentinos y brasileños, máximos exponentes latinoamericanos, su objetivo es ser contratado por un club europeo. Para ellos salir de su país ya es ganancia.

Lo ideal sería que el desarrollo y crecimiento de México se viera reflejado en el deporte, y no al revés como se pretende. Lo importante es tener unas buenas bases en el país y que a partir de ahí se refleje en otros sectores en el que el deporte no sea la excepción.

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