“Lanzamiento de enanos” de la discriminación al trabajo digno

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Angy y su madre, Olivia, saliendo de la escuela, Ciudad de México. | Fotografía Patricia Olivares.

Por: Lidia Patricia Olivares Hernández

Este viernes 26 de marzo se llevó a cabo el Círculo de reflexión “El lanzamiento de enanos» organizado por la Universidad Autónoma del Estado de México, por Facebook Live. Evento que causó gran controversia en redes sociales, por la inadecuada comunicación empleada en el cartel, el uso frecuente de la palabra enano durante la actividad y los comentarios discriminatorios del público hacia las personas con talla baja.

Cartel del círculo de reflexión “El lanzamiento de enanos” publicado en la Fan Page de Facebook de la UAEMéx, el cual fue eliminado posteriormente.

Esta actividad académica corrió a cargo de la Facultad de Derecho, a través del Centro de Investigación en Ciencias Jurídicas, Justicia Penal y Seguridad Pública y del Cuerpo Académico de Estudios Jurídicos de Género, Derechos Humanos y de la Sociedad. La finalidad era “reflexionar sobre los principios de dignidad humana, no discriminación y libertad, como fundamentos de los derechos humanos”.

Mientras el círculo de reflexión se llevaba a cabo por las y los participantes; una ola de comentarios despectivos y discriminatorios, por parte de estudiantes y público en general, se hizo presente durante toda la transmisión en vivo. Y, hasta el momento, se leen mensajes en la Página de Facebook de la Universidad que hacen referencia del “lanzamiento de enanos” como burla. La institución no ha emitido algún comunicado o postura al respecto sobre el comportamiento de sus estudiantes.

Ante lo sucedido, Katy María García Userralde, representante del Estado de México en el Consejo Nacional de Gente Pequeña de México, se comunicó con Itzel Arriaga Hurtado, líder del cuerpo académico quien organizó el evento, para ofrecer información sobre el tema y colaborar con la institución. “No tenemos nada en contra de la escuela, les agradecemos la invitación y el proyecto, lamentablemente salió de control por la falta de ética y respeto por parte de los alumnos. No pedimos que nos victimicen, sólo pedimos respeto”.

¿Enano(a) o talla baja?

Empecemos por conceptos básicos para adentrarnos en el tema. La palabra enano es correcta, según la Real Academia Española (RAE), “dicho de un ser vivo o de una cosa: Diminuto en su clase o especie” y en el ser humano es el adjetivo que se usa para hacer referencia a una persona que tiene enanismo. Sin embargo, socialmente esta palabra tiene una connotación despectiva hacia la persona, por ello, el término correcto para nombrar a este grupo de la población es “persona con talla baja”.

El lenguaje es un constructo social y cultural, por lo que la RAE sólo actualiza y valida una palabra, una vez que su uso se normaliza socialmente. Por tanto, hablar hoy de “talla baja” es parte de un proceso de construcción de identidad y búsqueda de un término que les represente y nombre con respeto. Por eso, este colectivo, organizado desde hace más de 35 años en nuestro país, ha optado por autonombrarse «talla baja», «gente pequeña» y aunque con excepciones; consideran discriminatorio que se les llame «enana/enano».

Por ello, que no nos sorprenda escuchar a personas con esta condición que prefieran la palabra enano. Asimismo, que organizaciones luchen por erradicar esta palabra del vocabulario común o coloquial, con una postura radical, pues ha marcado de forma negativa por generaciones a esta población.

“Mi físico no es un defecto para mí, soy enano pero no vivo como tal” Xavier Estrada. Fotografía de la presentación del cineminuto “Amorquio” en el Día Mundial de las personas con talla baja 2019, Ciudad de México. | Fotografía Mónica Olivares.

Otro ámbito relevante que podría abonar al debate, como el ejercicio que bien tenía la intención de realizar la Universidad, es el legislativo, ya que el movimiento en México ha sido pionero en el reconocimiento de sus derechos, pues se luchó por un Día Mundial de las personas con talla baja -aún no aprobado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero conmemorado desde 2013 por varios países-, Día Nacional de las Personas de Talla Pequeña publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF); reformas a la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación y a la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad; y exhorto al Presidente de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), para incluirles en el censo poblacional, pues hasta la fecha no tenemos estadísticas y datos a nivel nacional de esta población.

Cuando queremos abordar al grupo social de personas con talla baja es importante tener referencia del mismo, desde diferentes ámbitos, pues es un fenómeno social complejo; por ejemplo, desde lo médico, científico, social, jurídico, legislativo, político, derechos humanos, académico, medios de comunicación, entre otros.

1er Día Nacional de Personas de Talla Baja en México 2015, instalaciones del INDEPEDI, Ciudad de México. | Fotografía Mónica Olivares.

Derechos laborales y lucha de trabajadores

Pero hay algo muy importante que atender y suele disolverse en el debate del término, y es que urge tener condiciones dignas de trabajo en México. Ahí es en donde las organizaciones de talla baja deben empujar al movimiento, a que el Estado garantice el derecho al trabajo, en condiciones dignas y seguras. En donde exista un contrato laboral, un salario fijo y prestaciones de ley, como la tan importante, seguridad social.

El tema del “lanzamiento de enanos” abre un parteaguas que muestra la gran desigualdad de este grupo social, pues muchas de estas personas se dedican al espectáculo en nuestro país, en donde todo queda en la “buena voluntad” del empleador(a), a menos que sean contratadas por agencias o empresas, que pueden o no garantizar todas las prestaciones laborales. Entre las actividades que desarrollan están: presentaciones en circos, programas de televisión, animadores de eventos, botargas publicitarias, lucha libre o los famosos “enanitos toreros”.

También se dedican al trabajo informal, como los vendedores ambulantes o quienes ofrecen servicios de sus oficios. Y ahora, a causa de la pandemia por COVID-19 se han quedado desempleadas y deben permanecer en sus hogares para prevenir un contagio que, según su condición, puede ser mortal. Además, el no poder trabajar y tener independencia económica, los hace dependientes del cuidado de familiares, pero quienes no tienen familia o amistades ¿quién las cuida o atiende? Lamentablemente están en situación de abandono.

Gracias a todas las iniciativas y acciones de este movimiento, hoy en día vemos a más personas concluyendo estudios superiores, trabajando en diversos espacios públicos o privados, con cargos de representación popular, emprendedores o dueños de sus propios negocios, y desde luego, a familiares y amistades apoyándoles para lograrlo. Pero esto no ha nacido por “buena voluntad” política o del Estado para atender las necesidades de la población; se ha logrado visibilizando la problemática, luchando, exigiendo y demandando por todas las vías posibles: respeto, reconocimiento y garantía de sus derechos.

El problema del “lanzamiento de enanos” no radica en si se debe o no prohibir esta actividad, que si bien, deteriora la condición de las personas que son lanzadas, así como cuando torean una vaquilla y se dejan golpear un poco para que haya espectáculo; sino, en que no hay condiciones laborales dignas o más opciones de empleos, y los escasos que hay son aprovechados para tener un ingreso económico de subsistencia.

Algunas personas con talla baja refieren que estos empleos del espectáculo les significan y les engrandecen, como los reconocidos personajes de la lucha libre o toreros, en donde trabajaron bajo la informalidad y aunque hubiesen querido tener mejores condiciones, aun así, continuaron para lograr su sueño. ¿Acaso no tienen derecho a trabajar en lo que deseen con dignidad?

¿Qué tienen en común el “enanito torero”, la trabajadora del hogar, la trabajadora sexual, la jornalera o jornalero agrícola? Todos estos sectores están organizados, abanderan una causa justa, son discriminados y están en situación de vulnerabilidad; y también, viven la opresión y barbarie del Capitalismo. La lucha que cada grupo social ha tenido es un ejemplo de que podemos mejorar las condiciones de vida ¿Qué no podríamos lograr como sociedad si luchamos todos los sectores?

Mucho por reflexionar, mucho por hacer, mucho por luchar.

Angy y su madre, Olivia, saliendo de la escuela, Ciudad de México. | Fotografía Patricia Olivares.

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