Texto: Karen Castillo/@karencitatacha     Ilustración: Belem Ilustra

Linda ingresó a la Facultad de Economía en la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) con emoción de ingresar a una prestigiosa universidad.

Sin embargo, la ilusión pronto comenzó a convertirse en incredulidad y miedo al sufrir y ser testigo de distintos episodios que denotaban una cultura machista y violenta en todas las estructuras de la institución.

Conductas que, de acuerdo con los diversos testimonios de alumnas y exalumnas, son replicadas por alumnos, profesores y directivos y que la institución encubre a poniendo en riesgo el bienestar emocional y físico de las alumnas.

Linda cuenta un episodio en su primer semestre, cuando compañeros hombres de semestres más avanzados organizaron una bienvenida para las mujeres de primer semestre:

“Nos llevaron al auditorio con la excusa de que habría una ponencia, al llegar los hombres de otros grados nos quitaron nuestros celulares. Ya dentro del auditorio nos dijeron que la ponencia no iba a suceder, apagaron las luces y nos encerraron. De una puerta salieron varios compañeros de la facultad vestidos de mujer pero pretendiendo ser “prostitutas”, usaban vestidos cortos, tenían globos para simular pechos, y bailaban de una manera sexual. Ellos nos dijeron que teníamos que elegir a la más “zorrita” de ellos, claramente pudimos ver que estaban borrachos y otros incluso drogados.”

“A muchas de nuestras compañeras las cargaron y arrastraron para llevarlas al frente del escenario y las obligaron a sentarse en unas sillas…. la mayoría no quería pero aun así ahí las sentaron.  Los compañeros hombres comenzaron a bailares a las mujeres como strippers, se quitaron varias de sus prendas, después de que terminaron su “show” las dejaron regresar a su lugar.”

Linda relata que muchas de sus compañeras se sintieron incómodas durante y después del incidente. Por esta razón algunas de ellas se dirigieron a la dirección de su facultad con el fin de exigir que este episodio no se repitiera. Sin embargo, los directivos de la UANL se negaron a apoyar a las compañeras de Linda:

“Para mi sorpresa, me di cuenta de que lejos de apoyarlas la facultad estaba de acuerdo, es más, sabían y les daban el permiso a los alumnos de hacer esto. Después, mis compañeras se enteraron de que la facultad ya llevaba muchos años con esa “tradición” …. según los hombres era la manera de hacer sentir a las mujeres cómodas ya que somos poquitas en la facultad.”

Esta no fue la única vez en que Linda fue testigo de cómo las autoridades de la UANL se negaron a atender, investigar, y castigar conductas machistas, sexistas, de acoso y violencia en contra de las alumnas.

Linda relata que durante sus estudios en la universidad, al menos una compañera de su carrera denunció a alumno por abusar sexualmente de ella. La agresión, de acuerdo a la amiga de Linda, se cometió en una fiesta organizada por el consejo estudiantil de la universidad.

Cuando varias de las compañeras de Linda expresaron su apoyo a la compañera que realizó la denuncia, la dirección de la facultad respondió amenazando a varias de ellas de no hablar del tema ya que podrían tener repercusiones académicas.

En otra ocasión, dos compañeras de Linda se encontraban en la plancha principal de la facultad cuando un egresado se acercó a ellas y metió su mano dentro del vestido de una de las alumnas.

Al levantar la denuncia en rectoría, los directivos no permitieron que las alumnas tuvieran acceso a la grabación de las cámaras en la plancha.  Las compañeras también presentaron un reporte con Seguridad de Campus con el fin de evitar que el agresor tuviera acceso a las instalaciones de la facultad.

Sin embargo, el mismo director de la facultad de Economía, Mtro. José Raymundo Galán González, aseguró a las alumnas que hablaría con el agresor para llegar a una resolución, el director jamás dio seguimiento al asunto.

“Muchas de mis compañeras intentaron hablar con otro profesor sobre este incidente, la respuesta que él nos dio fue decirnos que así era esta persona (el agresor que había tocado a la compañera) y que eso no iba a cambiar. Me dio mucha impotencia, pero ya sabíamos las consecuencias de apoyar a nuestra compañera”

Por si fuera poco, Linda describe cómo fue que sus laboratoristas les “enseñaban economía”

“Utilizaban un modelo gráfico con dos bienes de consumo: mujeres y botellas. Las curvas de utilidad o satisfacción dependían de cuántas mujeres tuvieran y cuántas cervezas tomara. Así de simple, entre más mujeres consumas y más cervezas, más feliz eres.”

“Muchas de nosotras queríamos estudiar economía con un enfoque de género, pero después de todo lo que viví ni siquiera intenté hacer mis tesis o investigación sobre ese tema porque, ¿Qué maestro iba a querer hablar de este tema? ¿Quién iba a ser mi tutor de tesis si no pueden ni siquiera enfrentar el machismo y la violencia dentro de la institución?»

«Estas cosas me afectaron muchísimo, te desincentiva, yo digo que a mí me afecto a nivel personal, profesional, y académica”

Linda logro graduarse de la carrera, ella dice que la única razón por la que comparte estos testimonios es porque logró salir de ese lugar, muchas de sus compañeras que aún cursan la carrera tienen miedo y temor de compartir sus historias por miedo a ser identificadas ya que la facultad cuenta con muy pocas mujeres.

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