…mueran los gachupines

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Por Molay Maza Ontiveros / Politica Zombi

¿Qué especie de locura se ha abatido sobre el mundo occidental para que combata como a máximo enemigo lo que es el proyecto cristiano por excelencia?

(Porfirio Miranda, 1981)

¡Viva la virgen de Guadalupe! ¡Mueran los gachupines! Así, reza la famosa arenga atribuida al cura Hidalgo, nuestro primer padrecito guerrillero, nuestro primer teólogo de la liberación. Aquel que, junto a los pueblos originarios desterrados de su propia tierra por las armas españolas y la furia colonial europea, emprendieron la hazaña de señalar la injusticia cometida por el invasor, enfrentarlo, perseguirlo y expulsarlo, para construir lo que hoy llamamos orgullosamente México quienes amamos esta tierra, pero sobre todo a sus pueblos, mujeres, hombres y diversidades identitarias varias que rompen la anquilosada norma binaria patriarcal.

Septiembre ha sido el mes elegido, cargado de aniversarios y simbolismos para los pueblos de Nuestra América, en que la ultraderecha borracha de odio pretende insultar a la Patria. Después de publicar desde su cuenta en twitter el partido Vox de España, reivindicaciones del genocidio mesoamericano a 500 años de la caída de México Tenochtitlan, e insultos en contra de los pueblos originarios de nuestro país, los franquistas trasnochados se han dispuesto abrir una sucursal en México.

Pero no se piense que se toman la molestia de organizar una fracción ridícula, patética y alocada de odiadores profesionales, que bien podría ser el conjunto de tiendas de campaña al cual llaman FRENA algunos conocedores. Los reaccionarios peninsulares han decidido venir a por un partido con registro en el sistema político nacional, con un pasado común al suyo y con la suficiente orfandad ideológica y disposición colonial como para comprar cualquier humo (Gloria Álvarez, Juan Guaidó, Henrique Capriles) como nueva bandera.

Cual conquistador viene un representante de los ricos de allende el mar, Santi le dicen sus lacayos, los lacayos de las oligarquías locales bien dispuestos a obedecer la línea hitleriana, anti derechos humanos y de la diversidad sexual, le gusta organizar pogromos virtuales y callejeros contra las lesbianas, los homosexuales, comunistas y gitanos, nunca pierde la oportunidad de hacer declaraciones incitando al odio y la violencia contra las y los migrantes o cualquiera que no sea blanco, rico y heterosexual, sin importar que se trate de niñas o niños. Sus matones (porque esos no son militantes) son odiadores profundos de los pobres, de las trabajadoras y las feministas. En fin, ese Santi y su grupo de gorilas son campeones de la anti política en España, monárquicos e ignorantes, como debe ser un buen panista.

Si recibir en publico a tal personaje no fuera ya para preocupar a cualquier demócrata medianamente informado, las y los senadores del PAN firmaron un documento que habla a nombre de los pueblos y naciones de lo que llaman “la iberonsfera”, en dicho documento presumen de pretender salvar esa región fantasmal de una supuesta amenaza totalitaria. La llaman comunismo, pero no es otra cosa que gobiernos electos, democrática, legal y popularmente, gobiernos que no se han puesto al servicio de las oligarquías enriquecidas locales y en casos extremos han recuperado con la participación activa y movilizada de sus pueblos la democracia frente al desafío de los golpes de Estado, como ha pasado en Bolivia.

Es decir, el documento firmado por el PAN se declara en contra de la democracia, a la que llama comunismo, retomando el discurso de la United Fruit Company en la Guatemala de 1954, la CIA, y el fascismo histórico. En un leguaje perverso desempolvado de la guerra fría, los panistas se entregan a la ultraderecha española dejando atrás los tiempos en que presumían de ser buenos católicos y aceptando sonrientes incluso que su nuevo programa de partido lleve por nombre el de una ciudad peninsular: Madrid. No es la carta de Guanajuato, Querétaro, o Garza García, la carta de la Del Valle o de Polanco, es la carta de Madrid.

Los panistas ya habían sacado el cobre junto a sus socios del PRI y el PRD. Mostraron su disposición golpista viajando a la Organización de Estados Americanos (OEA) para solicitar la intervención extranjera en México, para lograr por la fuerza y en contra del pueblo, lo que no pudieron hacer en las urnas. En ese acto de traición se mostraron cual son como oposición. Pero como gobierno ya se les conoce bien. Profundamente corruptos, represores, asesinos, coludidos con el crimen organizado y siempre al servicio de poderes facticos, compulsivos mentirosos y entreguistas del patrimonio nacional.

La firma de la Carta de Madrid (sic), marca oficialmente la voluntaria presentación en público del Partido Fascista mexicano, colonialista, racista, clasista, machista, y abiertamente anticomunista, postura por demás atrasada. El PAN ha firmado un plan de acción internacional subordinado a lo peor de la antipolítica y la antidemocracia europea, declarando su disposición a violar la ley y romper el juego democrático en México. En cualquier democracia madura el PAN sería ilegalizado. A Vox, las fuerzas democráticas de España buscan ilegalizarlo, lo protegen los banqueros y los empresarios dueños de medios de comunicación.

Como es obvio que la autoridad electoral (INE) se hará de la vista gorda con las calenturas fascistas del PAN, pues sirven al mismo amo, los que debemos y podemos hacer algo somos las y los interesados en la democracia verdadera, la del pueblo.

Lo que se debe hacer se hará desde la ciudadanía y los pueblos de México. Debemos exigir a los medios de comunicación por todas las vías posibles evitar el blanqueamiento del fascismo y la antipolítica del PAN como si fuera un comportamiento normal en democracia, debemos sacar a los fascistas de los espacios donde gobiernan aún, es decir, redoblar los esfuerzos por ganar democráticamente en todos los gobiernos locales, municipales, estatales y legislaciones donde anide la serpiente fascista del panismo.

Es momento de vincular la tarea perentoria de la campaña por la ratificación del mandato de nuestro gobierno electo, con la defensa de la democracia y las libertades democráticas, los derechos humanos, la despenalización del aborto, el respeto de la diversidad sexo genérica, la lucha antirracista y por una sociedad sin explotados ni explotadores. Sólo la organización y la lucha activa de nuestro pueblo entorno a su gobierno será el cordón sanitario en contra del peligro azul.

Opongamos la revolución de los cuidados, de la diversidad y la libertad, de la igualdad y la justicia al odio y la intransigencia de los millonarios y sus expresiones putrefactas y retrogradas.

La defensa de la democracia y las libertades es verdadera únicamente cuando es anti fascista, en el México de 2021 se dice antipanista.

* *

Nuestro epígrafe es de Porfirio Miranda, filosofo mexicano, cristiano y comunista, compartimos el párrafo integro para abrir el debate y proponernos quitarle el diccionario, el sentido común y los marcos de referencia a la reacción y el conservadurismo. Así sea.

En un momento en que dos tercios de Latinoamérica están subyugados por atroces dictaduras anticomunistas y el resto casi entero sufre represión anticomunista apenas disimulada, en un momento en que la política internacional de casi todos los países del mundo y el consiguiente armamentismo criminal se norma por la consigna contradictoria “Defender del comunismo a la civilización cristiana”, en un momento así no hay palabras para enfatizar suficientemente esta exclamación: ¡Pero si la iniciativa comunista en la historia de occidente es iniciativa cristiana! ¡Pero si desde el siglo I hasta el siglo XIX nunca dejó de haber grupos cristianos que, aunque reprimidos por los poderes establecidos y por la iglesia, propugnaban comunismo con su Biblia en la mano! ¿Qué especie de locura se ha abatido sobre el mundo occidental para que combata como a máximo enemigo lo que es el proyecto cristiano por excelencia?” (Porfirio Miranda, Comunismo en la Biblia, CEF-Miranda, México, 2015, 17.)

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