Contradicciones en torno al fracking: una amenaza latente para el medio ambiente

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Pese a que el presidente de México, ha sido enfático sobre que en el país no se utiliza el fracking para la extracción de gas natural y petróleo, una investigación de la Alianza Mexicana Contra el Fracking, muestra lo contrario.

Por Rodrigo Piña

Desde 2013, cuando fue aprobada la llamada “reforma energética”, surgió como contrapeso la Alianza Mexicana Contra el Fracking, compuesta por más de 40 colectivos, y la cual, hasta el día de hoy, no ha desistido en demandar y exigir al gobierno la prohibición definitiva de la fractura hidráulica; también conocida con fracking.

La fracturación hidráulica, o fracking en inglés, es un método no convencional que se utiliza para extraer hidrocarburos del subsuelo. Consiste en la perforación vertical de entre 1,000 a 5,000 metros del suelo y subsuelo, para después girar el taladro 90 grados, y continuar perforando horizontalmente de 1,000 a 3,000 metros de longitud.

Después de la perforación, enseguida se vierten millones de litros de agua combinada con arena y sustancias químicas para fracturar las rocas de lutitas (donde se guarda el gas y petróleo). Así se liberan al exterior los hidrocarburos, pero no sin antes contaminar el suelo y mantos acuíferos.

Aparte de contribuir al calentamiento global, resulta alarmante el desperdicio de agua, ya que no puede ser reutilizada para riego, ni mucho menos para consumo humano, debido a que se contamina por los cientos de agentes químicos vertidos en ella, donde algunos resultan ser cancerígenos.

Por lo anterior, la alianza contra el fracking desde hace años sigue su lucha. En marzo de este año, hicieron llegar una carta al presidente, donde le reiteraron el apoyo a su discurso anti-fracking, sin embargo resaltan que algunas de las acciones de su administración son contradictorias a lo que él dice.

Así pues, mientras que en 2018 el presidente se comprometía a atender y cumplir 100 puntos en su gobierno, el número 75 correspondía a prohibir la extracción de materias primas con métodos que afecten la naturaleza y que agoten el agua. Sin embargo, una investigación, realizada en mayo del 2020 por dicha alianza, resulta grave encontrar datos en donde se siguen aprobando presupuestos millonarios para el desarrollo de proyectos que utilizan el fracking.

Del 2010 hasta enero del 2019, se tiene un registro de 27 perforaciones de pozos no convencionales por parte de PEMEX y, aunque el gobierno argumente que el presupuesto asignado en 2019, “pueda ser inercial y que respondía más a las prioridades de la administración anterior”; en 2020, segundo año de AMLO como presidente, el presupuesto siguió creciendo y dejó en claro que la explotación no convencional sigue en la agenda pública.
En el discurso, el presidente enérgicamente ha dicho que el fracking no se lleva a cabo en México. Inclusive, recién se puso en marcha su gobierno, canceló la ronda 3.3, cuyo objetivo era entregar contratos para la extracción de gas no convencional en el estado de Tamaulipas, empero, esta actividad sigue avanzando en el país.

Hasta la fecha, se continúan asignando recursos públicos y permisos a empresas para realizar el fracking. El 8 de septiembre, el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF), presentado por el Ejecutivo Federal, el gobierno de México pretende asignar más de 15 mil millones de pesos a dos proyectos de extracción no convencional, es decir, de fractura hidráulica.

Antes del próximo 15 de noviembre, la Cámara de Diputados deberá aprobar o rechazar dicho presupuesto, pero si este se aprueba, estaríamos hablando del mayor presupuesto entregado en los últimos 7 años.

Mientras el Presidente, se reúne con John Kerry, enviado especial de los Estados Unidos para el clima, y asegura que el fracking no se realiza en el país, la Alianza Mexicana Contra el Fracking exige de manera urgente que la fractura hidráulica sea prohibida legalmente y así evitar su paulatino avance.

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