Pandemia y tanatocapitalismo. A 700 días de huelga en NOTIMEX

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"El triunfo de la Muerte (1562), de Pieter Brueghel el Viejo." Imagen tomada de Wikipedia.

Enrique G. Gallegos*

Hay que insistir en el cuadro contradictorio: un gobierno que ha incrementado consistentemente los salarios mínimos (2019, del 16%; 2020 del 20%; 2021 del 15 y 2022 del 22%) y que ha dado diferentes muestras de preocupación por los más necesitados, es también un gobierno que se ha negado a solucionar la huelga en Notimex (la más larga en la historia reciente de México: cumple 700 días y que ha acontecido en medio de la brutal pandemia que asola al mundo con su estela de enfermedad, muerte y precarización laboral). Ciertamente, mientras lo primero pasa por la voluntad política del Presidente, de la huelga es directamente responsable quien detenta el cargo de directora de Notimex, Sanjuana Martínez Montemayor. Pero por más que Notimex sea un “organismo descentralizado de la Administración Pública Federal […] dotado de personalidad jurídica y patrimonio propio”, la unidad del Estado, en tanto entidad soberana, debería orientar al Ejecutivo Federal a resolver este conflicto. Porque si el Presidente se ha propuesto hacerles justicia a los más agraviados por el neoliberalismo, e incluso terminar con éste, ¿acaso no forman parte de ese sector agraviado las clases trabajadoras a las que la matriarca del neoliberalismo, Margaret Thatcher, cuando fue primea ministra de Gran Bretaña (1979-1990), los declaró como los enemigos?

En efecto, si existe una clase que las políticas neoliberales ha golpeado con furia han sido los trabajadores (y por supuesto, en nuestro país, el agravio histórico recae en los indígenas y grupos racializados). Hay que insistir en este punto porque es medular para comprender el meollo del neoliberalismo y su deriva tanatopolítica. Efectivamente, en la medida en que las sociedades capitalistas están articuladas en torno al conflicto entre capital y trabajo, la racionalidad neoliberal se propuso un conjunto de estrategias para combatir las luchas, oposiciones y organización de la clase trabajadora. Entre esas estrategias están el desmantelamiento de los derechos laborales, la neutralización de las organizaciones sindicales, las lógicas corruptoras subjetivizadoras propatronales, los agenciamientos atomizadores de las medidas y evaluaciones meritocráticas y del emprendimiento, la demonización del trabajador sindicalizado, la constitución del trabajador como materia descartable y las estrategias de golpeteo legal cercanas a lo que hoy en día se conoce como el lawfaire. Ciertamente, los empleados al servicio del Estado (sean universitarios, del gobierno o en empresas descentralizadas como NOTIMEX) no laboran en empresas generadoras de plusvalía, pero eso no quita que no formen parte —con sus especificidades— de la clase trabajadora en la medida en que se constelan en el polo antagonizador del trabajo; es decir, son asalariados y tiene una función específica e indirecta en el ciclo de reproducción del capital. Evidentemente en el caso de NOTIMEX hay razones adicionales que pasan por el control de una agencia productora y transmisora de noticias, algo por demás relevante para el control político.

Por estas razones, ningún gobierno que se pretenda progresista o de izquierda debería permitir que las artimañas, la necedad, el capricho y el afán de poder rebobine las lógicas neoliberales y además ataque a las y los trabajadores que hicieron el uso legítimo de sus derechos. Muestra de esto es el intentó de usar ilegítimamente el aparato del Estado para atacar la huelga de SUTNOTIMEX. Esa voluntad se expresa en los oficios dados a conocer por Julio Astilleros (aquí se pueden LEER) y que fueron dirigidos a Rosario Piedra Ibarra de la CNDH, Mauricio Márquez Corona, del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales, Julio Scherer, entonces Consejero Jurídico de la Presidencia, y Armando Casas, director de Canal 22; esos documentos sintetizan un profundo desprecio de la directora de Notimex por el estado de derecho, los derechos laborales, los derechos colectivos a la huelga y la clase trabajadora.

Pero si a eso le agregamos que la huelga ha sido sincrónica con la emergencia de la pandemia, con su carga de enfermedad, crisis económica para la clase trabajadora y muerte (la huelga estalló el 20 de enero del 2020 y el primer caso del covid-19 se detectó el 27 de febrero, además hay que tener en cuenta que hemos transitado por cuatro olas del Covid-19 y tenido 4,434,758 contagios confirmados y 301,789 fallecidos, algunos de los cuales podrían ser familiares, amigos o conocidos de los huelguistas), entonces podemos calibrar que las diferentes acciones que ha realizado la directora de NOTIMEX ya no sólo son de dudosa legitimidad, sino que atentan contra los valores básicos de la misma condición humana, como son aquellos que giran en torno a la protección de la vida. Apenas el día de ayer en una entrevista que le hicieron a Adriana Urrea, secretaria general de SUTNOTIMEX, por parte de Alberto Nájar y Ernesto Ledesma de Rompeviento TV, se anunció que Rodolfo Rivera, de 78 años de edad y con una antigüedad de 23 años en NOTIMEX, obtuvo un laudo favorable contra sus despido, pero infortunadamente falleció, en la miseria y en medio de la pandemia, el 15 de septiembre del 2021. A eso hay que sumar que en fechas recientes más de una docena de trabajadores y trabajadoras huelguista han estado enfermos de Covid-19.

Una de las vertientes del capitalismo, en su fase actual neoliberal, es su capacidad para producir sistemáticamente muerte. Desde Marx sabemos que el capitalismo constituye a las personas en descartables en la medida en que las reduce a fuerza de trabajo, pero con el neoliberalismo ese dispositivo de prescindibilidad de la fuerza de trabajo se ha ido expandiendo al grado de que el mismo capitalismo —que se apoyaba en la biopolítica para gestionar productivamente la vida—, se ha tornado en un régimen administrador de la muerte: lo que se conoce como tantocapitalismo. En ese marco global del capitalismo no podemos no trazar una peligrosa línea, si se quiere discontinua, entre las fosas clandestinas, las miles de asesinados por la guerra del narcotráfico, los muertos por la pandemia, la privatización del sistema de salud pública, el desmantelamiento de los derechos colectivos, la huelga de las y los trabajadores de NOTIMEX y todos aquellos trabajadores que se encentran en condiciones de vulnerabilidad, precarización o que han sido despedidos en medio de esta pandemia. Pero, no se me malinterprete: en sus singularidades éstos son fenómenos nítidamente diferentes, pero en el fondo muestran el desprecio a la vida que subyace como una oscura sombra de horror y de sed de sangre. Por ello, a estas alturas de la huelga y en medio de la pandemia mortífera del Covid-19, podemos afirmar que la dirección de Sanjuana Martínez al frente de NOTIMEX, colinda peligrosamente con una mirada cercana a la gestión tanatopolítica.

*Profesor en la Universidad Autónoma Metropolitana

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