Opinión: «Nuestra dignidad no cabe en sus urnas.»

Por Karen Castillo

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Hoy, 10 de abril, se lleva a cabo la supuesta «Revocación de Mandato». Mientras que el país pelea por defender o rechazar la consulta; somos muchas, muchos, muchoas quienes miramos con asombro a un país que se cae a pedazos, pero que se niega a aceptarlo.

Los escuchamos argumentar que participar, o no participar en la consulta es «defender la democracia»,  ¿cuál democracia? .

¿La democracia de las más de 11 mujeres asesinadas al día? ¿La democracia de los más de 80,000 desaparecidos? ¿La democracia de los periodistas y defensores asesinados? ¿La democracia de las comunidades Originarias despojadas y desplazadas? ¿La democracia de los megaproyectos impuestos? ¿La democracia cada vez más militarizada? ¿Cuál democracia?

Para muchos/muchas de nosotras no existe esa democracia. Somos las/los que ya no creemos en  este gobierno, ni en los que fueron, ni en los que están por venir; no creemos en sus partidos políticos, ni es su transformación, ni en su oposición y mucho menos en sus consultas.

Nosotros/nosotras somos las que buscamos inventar nuevas formas de organización. Somos las que soñamos con nuevas formas de existir basadas en la dignidad y el respeto.

Sabemos que suena utópico, pero estamos dispuestas a construir otra realidad y creemos que es posible porque ya nos han demostrado que sí, otros mundos son posibles. 

Mientras el país se cae a pedazos- y el mundo tambien sumergido en una crisis climática que los líderes mundiales prefieren ignorar- hay mujeres y comunidades construyendo sus propios mundos; buscando nuevas formas de organización, tejiendo economías solidarias, tomando espacios, y creando nuevas formas de querer, amar y respetar.

Ahí están las mujeres encapuchadas, las que toman espacios, las de las mercaditas, las que acompañan, las que raya y pintan hartas de la violencia de un país feminicida. 

Ahí están los Pueblos y Comunidades qué defienden el agua, la tierra y la selva. Ahí estan las comunidades luchando contra el Tren Maya, el PIM, el Transístmico, y las mineras de dueños como Carlos Slim, íntimo del que dice defender la democracia. 

Ahí están las madres buscando con sus manos, con picos y palas, encontrando tesoros en todo el país, desenterrando la indiferencia de este país. Haciendo el trabajo de insituciones rebasadas, desmoronadas que sólo saben consumir recursos mientras la pobreza crece, y la salud y educación se desvanecen.

Aquí estamos, somo las/los que avecinamos la tormenta, esa que describe el EZLN. Somos los/las que a nuestras formas y tiempos, nos estamos organizando. 

Nosotros/nosotras le apostamos a la vida, no a una falsa consulta, porque nuestra dignidad no cabe en sus urnas. 

 

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