Ayotzinapa, 12 años: “26 de septiembre no se olvida, es de lucha combativa”

Desde hace 12 años, padres y madres gritan una consigna que resiste al olvido de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos.

Por: Andrea Nolasco/ https://x.com/AndreaNol1224 Fotos: Alan Hernández/ alandjhm

Ciudad de México, 26 de septiembre de 2026.- En punto de las 4:00 de la tarde comenzó la acción número 144 por la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Mes con mes, durante 12 años, padres y madres de los estudiantes han salido a marchar para exigir verdad, justicia y conocer el paradero de sus hijos.

No es una tarde ni una acción como las anteriores. Son 12 años de impunidad, 12 años sin conocer la verdad, 12 años sin tener una respuesta definitiva de los gobiernos que han pasado, 12 años de marchas mes con mes, 12 años en los que las familias no han sabido dónde están sus hijos. No es una acción más, es un recordatorio de que, para las familias, las preguntas fundamentales siguen sin respuesta.

Es una tarde calurosa y un poco lluviosa, en donde las madres, los padres y miles de estudiantes normalistas salen nuevamente a las calles para recordar a los 43 estudiantes que son parte de una familia, de un grupo de amigos y de una comunidad que los sigue esperando. La consigna siempre ha sido una exigencia: “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”. Es un grito de esperanza para los padres y las madres, es un grito de lucha de los estudiantes, es un grito que reclama algo que les fue arrebatado.

Las madres gritan por sus hijos, los estudiantes gritan contra una impunidad que persiste después de 12 años. Es una lucha en donde quienes participan no han dejado de resistir ante autoridades que, aseguran, les han dado la espalda más de una vez, alimentando esperanzas de verdad y justicia que siguen sin concretarse.

Isidoro Vicario, abogado y representante de los padres y madres de los 43 estudiantes desaparecidos.
Isidoro Vicario, abogado y representante de los padres y madres de los 43 estudiantes desaparecidos.

Uno de los momentos centrales de la marcha es el pase de lista frente al Antimonumento +43, que se encuentra sobre Paseo de la Reforma. Ahí, los nombres vuelven a escucharse uno por uno. La consigna, gritada a todo pulmón por los estudiantes normalistas, no es una petición, es una exigencia: “¡Presentación con vida!”, porque una noche salieron con vida y nunca más volvieron.

Los estudiantes tienen nombre: Luis Ángel Abarca Carrillo, Adán Abraham de la Cruz, Jorge Álvarez Nava, Felipe Arnulfo Rosas, Benjamín Bautista, José Eduardo Bartolo Tlatempa, Saúl Bruno García, Israel Caballero Sánchez, José Ángel Cantón, Leonel Castro Abarca… Tienen una familia, un grupo de amigos, un espacio educativo que los ha esperado durante años y un hogar que no olvida que no han regresado a casa.

Los 43 estudiantes salieron de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en el contexto de las actividades de organización estudiantil previas a la conmemoración del 2 de octubre. La noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014 fueron atacados y desaparecidos. Irónicamente, estudiantes de una Normal Rural desaparecieron días antes de la conmemoración de una de las matanzas contra estudiantes más recordadas en la historia del país, ocurrida en 1968. Parece irreal que estudiantes que salieron a organizarse y luchar por sus derechos fueran desaparecidos.

Hoy, 12 años después de estos hechos, el caso ha sido reconocido oficialmente como un crimen de Estado. Las investigaciones han documentado la participación de integrantes de Guerreros Unidos y agentes de distintas instituciones del Estado, así como acciones y omisiones de autoridades de diferentes niveles. Los ataques dejaron seis personas asesinadas, decenas de heridas y 43 estudiantes desaparecidos. A pesar de las investigaciones realizadas durante estos años, las familias continúan sin conocer el paradero de sus hijos.

Los estudiantes normalistas mantienen el puño cerrado y apuntando hacia el cielo, mostrando resistencia y su exigencia de justicia. Entre las consignas recuerdan uno de los derechos que todo estudiante tiene: “¡Artículo tercero!”, en referencia al derecho a la educación y a una de las demandas históricas del normalismo rural.

Los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa gritan y los oídos de quienes están presentes retumban. Las filas y filas que marchan mes con mes salen a recordar que 43 personas fueron desaparecidas y que siguen sin regresar a casa. Los estudiantes tienen derecho a protestar, tienen derecho a hacer visibles sus necesidades y las deficiencias que existen en sus escuelas. Todos tienen ese derecho, pero no todos han tenido la oportunidad de volver a ejercerlo.

La tarde se va convirtiendo en noche, una noche de aire frío en donde los padres y las madres recuerdan que hace 12 años sus hijos se subieron a unos autobuses y nunca regresaron. Desde entonces, viven con una serie de preguntas: ¿qué pasó la noche del 26?, ¿quiénes agredieron a los 43 normalistas?, ¿quiénes se los llevaron?, ¿por qué se los llevaron?, ¿dónde están los 43?

Al ir cayendo la noche, los padres recordaron y compartieron su sentir de hace 12 años:

“Fue un 26 como a estas horas cuando no sabíamos que dejaríamos todo por esta lucha”.

No solo cambió la vida de los estudiantes, sino también la de sus familiares y amigos, e incluso la de una parte de la sociedad que durante estos 12 años los ha acompañado. Un grupo de jóvenes que buscaba organizarse y luchar por sus derechos a una educación digna y libre desapareció y, desde entonces, sus familias no han dejado de buscarlos.

Cuando el mitin terminó, instantes antes, Isidoro Vicario, representante y abogado de los padres y madres de los 43 estudiantes, pidió a los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa que entonaran a todo pulmón su himno.

Las voces de los normalistas volvieron a escucharse juntas.

Con ese canto a todo pulmón terminó la marcha. Doce años después, las familias siguen caminando detrás de una exigencia que nunca debió ser necesaria: buscar a 43 estudiantes desaparecidos y exigir saber dónde están.

Estudiantes de la normal rural Isidro Burgos frente al asta bandera de la plancha del zócalo capitalino.

 

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Andrea Nolasco
Andrea Nolasco
Estudiante de la carrera de comunicación y cultura de la UACM con especialización en periodismo, actualmente me encuentro descuidado el periodismo independiente en Somoselmedio, creando contenido digital, fotoperiodismo y notas periodísticas.

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