Tras diez meses de agua turbia, con sedimentos y olor a drenaje, habitantes de la zona metropolitana marcharon de La Minerva a Casa Jalisco para exigir información verificable, responsables y una solución de fondo al SIAPA y al Gobierno de Jalisco.
Texto y fotografías: Mario Marlo / @Mariomarlo
Guadalajara, Jalisco, 12 de octubre 2026.- La marcha por agua limpia en Guadalajara llevó este domingo 11 de octubre a miles de personas desde la Glorieta de La Minerva hasta Casa Jalisco, residencia oficial del gobernador Pablo Lemus Navarro. Quienes marcharon reclamaron por el agua turbia, con malos olores y sedimentos que llega a sus hogares.
La convocatoria la impulsaron ciudadanos, grupos vecinales, asociaciones civiles, consejos de especialistas y activistas, y circuló en redes sociales. En el contingente caminaron familias con niñas y niños, estudiantes universitarios, personas con discapacidad, vecinos de distintas colonias y colectivos sociales. Hubo vecinos de Guadalajara, Zapopan y Tlaquepaque que compartieron cómo la crisis les ha cambiado la vida cotidiana. También se sumaron colectivos de madres y familias buscadoras de personas desaparecidas en Jalisco, que respaldaron el reclamo por el agua contaminada.
Las consignas fueron “Queremos agua limpia” y “Fuera Lemus”. Detrás de ellas, la demanda es concreta: que el Gobierno estatal y el SIAPA expliquen qué ocurre con el suministro y qué acciones aplicarán para corregirlo, con información verificable sobre la calidad del agua y garantías de que lo que llega a las viviendas es apto para su uso. Las y los manifestantes pidieron además instalar mesas de trabajo urgentes para resolver la contaminación y cárcel para las empresas que no tratan sus aguas y las vierten con contaminantes al sistema. Frente a Casa Jalisco, exigieron la presencia del gobernador, que no salió a recibirlos.
El agua misma fue parte de la protesta. Algunos manifestantes llevaron globos llenos de agua contaminada con lixiviados de la cascada de Huaxtla, el mismo tipo de líquido que, según denuncian, ha corrido por las tuberías de sus casas.
La exigencia se sostiene en lo que las familias viven todos los días. Muchas han tenido que comprar garrafones para complementar o sustituir el agua que reciben, un gasto que se suma a la preocupación por su salud. Días antes de la marcha, durante los bloqueos en el sur de la ciudad, Carlos, vecino de la colonia El Sauz, pidió al gobierno resolver “no con garrafones, no con curitas, queremos una solución de fondo”.
Diez meses de agua sucia y un problema documentado desde hace años
La crisis no empezó este mes. El propio SIAPA reconoció que la calidad del agua que ingresaba al Canal de Las Pintas se deterioró de forma significativa desde diciembre de 2025.
En marzo, en el Día Mundial del Agua, cerca de cien personas protestaron en Paseo Alcalde, junto al reloj de la cuenta regresiva del Mundial, con la consigna “Más agua, menos Mundial”, y exigieron una alerta sanitaria y cambios en la dirección del organismo. Horas después, Lemus anunció la destitución del director del SIAPA, Antonio Juárez Trueba, y designó en su lugar a Ismael Jáuregui Castañeda. El relevo no cambió lo que salía de las llaves.
Ante la falta de datos oficiales, la ciudadanía comenzó a medir por su cuenta. Una red de monitoreo ciudadano, con participación del ITESO, el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC) y la campaña #ElSiapaQueQueremos, capacitó a vecinas y vecinos para analizar el agua de sus propias casas. En agosto, esa red presentó resultados de 184 muestras tomadas en 90 colonias de la zona metropolitana; sus integrantes explicaron que empezaron a monitorear porque el SIAPA no ofrecía información oficial ni transparencia sobre el contenido del agua. Esa misma semana, el titular del SIAPA no se presentó ante el Congreso del Estado, donde vecinos, científicos y trabajadores del organismo exigían respuestas. El 23 de agosto, una primera megamarcha salió del Parque Rojo hacia Plaza Liberación.
Las quejas formales también se acumularon. Durante septiembre, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco recibió 145 quejas por suministro o calidad del agua en Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá.
El deterioro tampoco es reciente en su origen. La Comisión Nacional del Agua documentó indicadores de contaminación en dos puntos de monitoreo de la presa Las Pintas en su diagnóstico de 2012 a 2021. El investigador de la Universidad de Guadalajara Arturo Gleason Espíndola ha sostenido que el problema no es un episodio reciente ni una falla aislada del SIAPA, sino un desgaste acumulado de décadas.
La respuesta oficial: menos agua y plazos que cambian
La marcha llegó después de una semana de bloqueos. El lunes 5 de octubre, habitantes de varios municipios cerraron vialidades para exigir solución al agua turbia y con malos olores; vecinos de El Sauz cerraron avenida Colón y habitantes de Las Juntitas protestaron sobre la carretera Guadalajara-Chapala.
Al día siguiente, Lemus reconoció la crisis. Anunció que se dejaría de usar temporalmente el agua de la presa Las Pintas y del sistema antiguo de Chapala, y atribuyó la contaminación a descargas irregulares a lo largo del canal. Advirtió que eso implicaría “menos agua para distribuir entre todos, pero será agua de mucho mejor calidad”.
El SIAPA aplicaría rotaciones del servicio por colonia, de uno a dos días, durante hasta seis meses, mientras concluyen las obras del acueducto de desvío de La Calera y la planta potabilizadora de Miravalle; a largo plazo, el gobierno plantea un acueducto sustituto Chapala-Guadalajara que tardaría alrededor de dos años. La desconexión de Las Pintas representa una reducción del 30 por ciento del caudal disponible. El gobernador aseguró que las medidas no aumentarán las tarifas, no privatizarán el servicio ni generarán deuda pública.
Los plazos se han movido. El 7 de octubre, Lemus estimó que las primeras mejoras se verían en 72 horas; un día después habló de entre dos y tres semanas para un cambio generalizado. La explicación de las causas también cambió: el 9 de octubre, el gobernador atribuyó la contaminación a descargas de aguas residuales de municipios rebasados por las lluvias, aunque los registros de Conagua muestran que la presa ya tenía problemas antes. Antes de la marcha, Lemus aseguró que la calidad del agua había mejorado a tres días de cerrar el flujo de Las Pintas; la movilización se mantuvo.
En el Congreso local, la rendición de cuentas está detenida. La diputada Mariana Casillas, presidenta de la Comisión de Gestión del Agua, señaló que siguen congeladas iniciativas como las auditorías al SIAPA y nuevos requisitos para quien lo dirija; la coordinadora de Futuro, Tonantzin Cárdenas, responsabilizó a las bancadas de MC y del Partido Verde de frenarlas. Movimiento Ciudadano es el partido del gobernador. Tampoco se autorizó que el secretario de Salud, Héctor Raúl Pérez Gómez, explicara los riesgos de usar esa agua para bañarse o lavar trastes.
Gas y chorros de agua frente a Casa Jalisco
Un día antes de la marcha, Lemus dijo en un mensaje que quienes se manifestaran tenían “todo el derecho de expresarse” y reconoció que se trata de un reclamo social que su gobierno está obligado a atender. Al llegar el contingente a Casa Jalisco, algunos participantes derribaron las vallas metálicas y los antimotines respondieron con gas lacrimógeno y chorros de agua a presión; entre las personas expuestas a los gases hubo reporteros.
Los colectivos y organizaciones difundieron una lista preliminar de 52 personas detenidas, calificó las detenciones de arbitrarias y exigió su liberación; la Universidad de Guadalajara reportó la detención de tres de sus estudiantes. En Somoselmedio documentamos las detenciones en esta nota.



















