Home Cultura Exposición plástica: Inocencia, ironía y crueldad de un mundo animalesco

Exposición plástica: Inocencia, ironía y crueldad de un mundo animalesco

AUTORA: VERÓNICA SANDOVAL, "FREE DELIVERY", TÉCNICA ÓLEO/LIENZO, 2021.
El sábado 11 de septiembre a las 18 horas se inaugura la exposición “Ninguna bestia nos es ajena” de la artista plástica Verónica Sandoval, en la galería La Resistencia, ubicada en la calle República de Cuba 34, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. La exposición se compone de 17 pequeños cuadros realizado al óleo sobre tela. Se trata de un bestiario, muy singular. Además se contará con intervenciones literarias y poéticas de Merari Fierro, Hugo Plascencia, Gerardo Villanueva y Enrique G. Gallegos. La entrada es libre. A continuación se reproduce el texto de presentación que acompaña a la exposición.

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Por Enrique G. Gallegos

AUTORA VERÓNICA SANDOVAL, “SANA DIVERSIÓN”, TÉCNICA ÓLEO/LIENZO, 2011.

El mundo plástico de Verónica Sandoval siempre ha estado poblado por animales y seres excéntricos. Bastaría recordar una sonada exposición de cabezas de cerdos en 2007 en Guadalajara y la reload del 2018, “De princesas y cerdos desencantados”, en la que los cerdos eran personajes centrales. Pero también están los personajes extraños, seres que van de los “locos” a esos cuerpos desnudos y sin rostro de sus primeras exposiciones. Por ello, su pintura no sólo es descriptiva: es profundamente humana, pero por el lado inverso, perturbador, como si se deslizara de costado o por debajo de nuestra habitualidad.

Consistente con esa visión, en este bestiario nos muestra unos inocentes animalitos, que oscilan entre el humor y lo despiadado. Un escarabajo rodando su estiércol para seducir a la hembra, ¿se imaginan, humanos seduciendo a su amada con un pedazo de estiércol recién depuesto? O una temible leona con el semblante ensangrentado que acaricia tiernamente a su cachorro. O un gato que lleva en su boca un pequeño ratón y nos mira de reojo, juguetón. O el cuervo coleccionando ojos, como en el adagio popular, aunque en la vida real los cuervos no saquen los ojos. O como el murciélago que aparece en su posición invertida y nos mira fijamente como para burlarse: los “vampiros” sí existen, ¡véanme! Pero dentro de esa escenografía de animales y mensajes humorísticos también se oculta algo perturbador. Como espectadores nunca hay que perder de vista que la faz de los fenómenos son dobles o triples. Entre los cuadros —de pequeño formato y realizados al óleo sobre lienzo— emergen otras imágenes que parecen escapar a ese mundo juguetón: un torero herido con la leyenda “me muero, me muero!” y un carnicero matando a un cerdo.

“Ninguna bestia nos es ajena” trata de un mundo de animales profundamente humanizados en varios planos: juguetón e irónico al tiempo que descarnado y cruel. Por supuesto, hay bestias humanas que son bellas, solidarias y nobles, pero uno no puede dejar de preguntarse en medio de la crisis del cambio climático y la depredación de los hábitats naturales que hoy en día nos aqueja ¿quién será más bestia, la bestia humana o la bestia animal? No son animales que hablan y fabulan a la manera de los relatos, sino bestias en las que también proyectamos toda la capacidad depredadora de la sociedad capitalista. Es como si el equilibrio se hubiera roto y en medio de una pausa sostenida en los pinceles de la pintora, estuviéramos al borde de una catástrofe largamente anunciada.

AUTORA: VERÓNICA SANDOVAL, “CRIA CUERVOS Y COLECCIONARÁ OJOS “, TÉCNICA ÓLEO/LIENZO, 2021.

Podemos pensar que la bella expresión del gato, con su ratón en la boca, no es mero juego: encripta el extraño mensaje de una despedida, de un desastre que parece inminente, de un límite cada vez más rebasado. ¿Qué piensa el gato cuando nos mira y observa en lo que hemos convertido este planeta? Cuando nos mira a nosotros, humanos supuestamente racionales y civilizados, que vivimos en un planeta depredado, con miles de seres humanos que migran de una África (o Centroamérica o Guerrero), devastado por la lógica del capital y la avaricia de los grandes potentados, que dificulta cada vez más el ciclo reproductivo vital de las especies animales y humanas. Sartre decía que la rareza era los tiempos de lo antihumano. En la rareza, el humano es depredador de sí y de los otros animales. Pero no hay que olvidar que el tiempo de la rareza es la del capital. Entre el humor y la ironía en los animales de Verónica Sandoval está el mensaje de urgencia que debemos atender.

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