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Shakespeare: Todo es cierto

Una nimiedad es a Shakespeare, lo que vapores luminosos son al viajero…

Samuel Johnson

Por Humberto Robles/@H_Robles

Todo es cierto” (All Is True) es el título de una película británica filmada en 2019, escrita por el actor, comediante y dramaturgo Ben Elton, actuada y dirigida por Kenneth Branagh. La película aborda y especula sobre los últimos días de William Shakespeare, a sus 49 años, quien luego del incendio del Teatro El Globo, regresa a su pueblo natal, Stratford-upon-Avon, donde se reencuentra con su esposa (Judi Dench) y sus dos hijas.

Al inicio se nos advierte que el nombre de la película fue tomado del título alternativo que Shakespeare había pensado para la obra de teatro “Enrique VIII”. Además de notables actuaciones, la cinta está llena de muchos datos veraces, y de interesantes escenas como el encuentro entre el Cisne de Avon con el dramaturgo Ben Jonson, y otra sobresaliente con Henry Wriothesley (Ian McKellen), a quien el poeta le dedicó sus 154 sonetos, los cuales han sido objeto de muchos estudios debido a las incógnitas y ambigüedades que contienen.

Esta película se suma a una larga lista de materiales que indaga sobre la vida y obra del dramaturgo inglés, quien, así como sus sonetos, está envuelto en muchos misterios, ya que varias etapas de su vida son desconocidas. De Shakespeare se conocen la mayoría de sus textos, pero poco sobre su vida, y abundan curiosidades sobre su arte y su existencia.

Por ejemplo, en el siglo XVIII comenzó un debate sobre la autoría de sus textos y muchos aseveran que él solo los firmó sin haberlos escrito. Esto se debe a que algunos estudiosos dudan que un hombre sin educación académica haya sido capaz de escribir semejantes obras, con un lenguaje tan extenso y una cultura tan amplia. De ahí proviene la “Teoría Marlow”, la cual sugiere que el verdadero autor de las obras fue Christopher Marlow.

Este dramaturgo, cuya vida también es enigmática, tenía estudios universitarios y ya destacaba cuando Shakespeare apenas iniciaba su carrera. Marlow fue acusado de ser ateo, católico, blasfemo, homosexual y se cree que era espía de la reina Elizabeth I. Tras una riña en una taberna, el escritor murió supuestamente. Lo que la Teoría sugiere es que eso solo fue una estratagema para que desapareciera de la vida pública; entonces, oculto bajo el nombre de Shakespeare, se dedicó a escribir las obras adjudicadas a este. Aunque hay muchas similitudes entre ambos autores, esta no es más que una hipótesis y no hay pruebas que la confirmen. Incluso, la Universidad de Oxford afirma que ambos fueron coautores de varias obras, una labor muy común entre los dramaturgos de la época.

Por otro lado, y para conmemorar el 465 aniversario de su natalicio, la televisión británica produjo la serie “Shakespeare al Descubierto”, donde varios actores y eruditos analizan sus obras más destacadas. En uno de los capítulos, la actriz Helen Mirren pondera los personajes femeninos shakespereanos, ya que, en una época donde las mujeres vivían bajo el yugo patriarcal y cuya única finalidad era el matrimonio y la procreación, las mujeres de Shakespeare destacan por su inteligencia e ingenio. No actúan como desvalidas doncellas esperando ser salvadas por un caballero galante; las del Bardo son proactivas, seductoras, empoderadas, brillantes, se travisten para conseguir sus objetivos, incluso son crueles y maquiavélicas, y se enfrentan a los personajes masculinos al mismo nivel.

Otro caso interesante es el de “Otelo”, obra cuyo protagonista es un hombre negro, esto en una época donde ese tipo de personajes solían ser mostrados como villanos y cuando no existían actores de esa raza en Europa. Una de las primeras representaciones registradas fue el 1 de noviembre de 1604, en el palacio londinense de Withehall, durante el reinado de Jacobo I. Por las circunstancias de la época, el personaje protagónico fue interpretado por un actor blanco maquillado, Richard Burbage, una práctica que continuó a lo largo del tiempo. Habrían de pasar más de dos siglos para que el neoyorkino Ira Frederick Aldridge fuera el primer actor negro que encarnara al moro de Venecia en un teatro londinense, en 1826. Aldridge no se libró de los comentarios racistas, pero a pesar de esa barbarie, fue recibido con honores en Rusia, Suiza y Austria, y tuvo un funeral de Estado.

En 1908, el actor negro Rafael Padilla, nacido en Cuba y apodado “Chocolate”, después de trabajar como payaso en el circo, decidió interpretar a “Otelo” en un teatro parisino. El público esperaba ver sus rutinas circenses, donde lo golpeaban y se burlaban de él, por lo que el estreno resultó ser un rotundo fracaso ya que ni siquiera hubo una segunda función.

En el cine, el personaje ha sido interpretado por Orson Welles, Laurence Olivier, por el actor y director soviético Serguei Bondarchuk, inclusive por Plácido Domingo en la versión cinematográfica de la ópera, pero no fue sino hasta 1995 que un actor negro, Laurence Fishburne, interpretara al protagonista. Indudablemente Shakespeare ignoraba que su obra sería un desafío para la discriminación que también existe en las artes y la cultura.

Por último, hay un texto del Bardo intitulado “La historia de Cardenio”, escrito por él y John Fletcher, quienes ya habían colaborado en “Enrique VIII” y “Los dos nobles caballeros”; la obra fue representada en dos ocasiones por la compañía “Los hombres del rey”, en 1613. Lo más sorprendente es que el texto está inspirado en un personaje secundario de “El Quijote de la Mancha”, algo que ha cautivado a muchos al pensar que Shakespeare y Miguel de Cervantes Saavedra pudieran haber tenido conocimiento el uno y el otro. Se ignora si Cervantes supo del más grande escritor británico, lo que es un hecho es que el Bardo sí conoció al más grande escritor en lengua castellana.

Infortunadamente, el manuscrito original de la obra desapareció en un incendio. Sin embargo, en 1727, el escritor británico Lewis Theobald presentó la obra “Doble falsedad o los amantes afligidos”, aseverando que se había basado en el texto de Shakespeare. Hasta hace poco, la obra original se consideraba perdida, pero en 2007, el director asociado de la Royal Shakespeare Company, Gregory Doran, informó que habían encontrado el manuscrito de “Cardenio”, algo que aún no se ha autentificado.

A pesar del paso de los siglos, el Cisne de Avon sigue estremeciendo al mundo, sus obras siguen montándose y adaptándose a la pantalla grande, la televisión y otros medios. No cabe duda de que Shakespeare permanece vigente y está más vivo que nunca.

Se permite su reproducción total o parcial, citando la fuente.

TRAILER DE LA PELÍCULA “TODO ES CIERTO”: https://youtu.be/vt4K5-5_N1s

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