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‘’El arte de la calle aún no muere, resiste y además es una mane-ra de rehabilitar el espacio público”: Pedro Hernández, artista ur-bano

El llamado arte callejero, arte urbano o street art nace en la década de los sesenta como forma de expresión reivindicativa, que además estaba muy unido a los barrios urbanos. Actualmente este tipo de arte se utiliza para plasmar emociones, sentimientos y mensajes de una forma colorida pero entendible en las calles y/o lugares públicos. Los diversos tipos de arte callejero son: pinturas murales, arte en spray, pegatinas, mosaicos, esculturas, land art, hip hop, rap, trap y reggaetón.

Por Marisol Cisneros Navarrete, Jonathan Rosendo Sánchez Contreras, Brandon Guzmán López.

Ciudad de México. 8 de junio de 2023.- El grafiti es una forma de arte urbano dicen los grafiteros, pero otros actores sociales estigmatizan esta manifestación cultural y a quien la practica como actos de vandalismo entre drogadictos, vagos, vándalos e irrespetuosos.

Grafiteros, y en general los artistas urbanos, buscan quitarse esos calificativos pues muchos y muchas creadores ven su arte como una forma de libertad, de felicidad, de plasmar un pensamiento o un mensaje. Este reportaje ha recopilado las voces de muralistas, que cuentan sus experiencias como artistas urbanos, el modo en que se fueron adentrando en éste y los riesgos a los que se exponen por querer intervenir las calles de los vecinos.

Somos el Medio conversa en este reportaje con dos muralistas con más de 20 años haciendo arte urbano, reunidos todos en un estudio de tatuajes, lugar donde uno de los muralistas trabaja y es propietario.

Al llegar al  metro Los Reyes, caminamos en fila entre las calles angostas, ya que en éstas se encontraba un largo tianguis y esa era la única forma de avanzar. Nos rodeaban distintos puestos donde vendían desde ropa nueva y de segunda mano, hasta comida china, por cierto, a un precio bastante accesible. El ruido podía ser un poco aturdidor, y se percibía un olor a comida y a cigarrillo. El calor quemaba hasta la piel y la caminata nos hizo terminar exhaustos. Unas cuantas cuadras más adelante, llegamos al lugar donde sería el encuentro con los muralistas que entrevistaríamos. Nos percatamos de que era un estudio, un lugar pequeño donde se exhiben pipas para fumar, parches para la ropa, stickers y lienzos originales en representación del arte urbano. En la pared del lado izquierdo colgaban algunas playeras, gorras y sudaderas, todos estos elementos hacían lucir al lugar de una manera llamativa. Mientras que del lado derecho se encontraba el material para realizar tatuajes, una mesa de apoyo, una computadora de escritorio y un sillón. En el fondo de la habitación había un pequeño cuarto, una cabina en la que Pedro Hernández, nuestro interlocutor graba sus composiciones musicales.

Pedro Hernández Reyes de 42 años es un artista urbano desde hace veinticinco  años y es residente de la Colonia Valle de Los Reyes, Estado de México. Actualmente trabaja en un estudio llamado RS WEAR, ubicado en el mismo barrio del Edomex hoy Morenista. En su estudio, Hernández realiza tatuajes, perforaciones y vende mercancía que plasma algo de su propio estilo, como playeras, sudaderas, pantalones y gorras. Sus inicios en el arte urbano fue en la delegación Iztapalapa, lugar donde habitaba antes de llegar a Los Reyes.

Fue gracias a la influencia de amigos del mismo lugar que ya eran muralistas y hacían grafitis que comenzó su interés por estas expresiones artísticas, “empecé con las bombas, algo más  ilegal, después mis amigos me invitaron a formar parte de DC CREW DECORANDO CALLES” recuerda Pedro, quien lleva casi tres décadas formando parte de esta comunidad artística que se dedica a transformar y embellecer las calles de toda la ciudad de una forma divertida y artística, reflejando y expresando mensajes e imágenes con la esperanza de que la sociedad pueda comprenderlos, reconocerlos y apoyarlos.

Pedro Hernández en su estudio de tatuajes RS WEAR junto a su mercancía de playeras, sudaderas y gorras.
Fotografía: Marisol Cisneros.

Pero, detrás de cada mural colorido siempre existen diferentes conflictos, ya que, no todas las personas están de acuerdo, ni ven con los mismos ojos, las intervenciones que estos artistas realizan en los espacios públicos. Los vecinos que critican este arte no reconocen el peligro al que se exponen los artistas, que van desde alta exposición al sol, inhalación de sustancias irritantes, hasta la posibilidad de  accidentes graves que podrían arrebatarles la vida.

Pedro concuerda que cuando realizan alguna intervención de la mano  del gobierno de una alcaldía concreta, que son con quienes este crew interviene las calles, éste no siempre aporta las medidas de seguridad adecuadas como andamios, arnés, ropa de protección e incluso extintores, éstos últimos imprescindibles ya que los grafiteros trabajan con productos inflamables como los diluyentes de pintura.

“Nos apoyan y no nos apoyan, en el sentido en que no nos cuidan, saben el riesgo que corremos al estar en las alturas y ni así, pero la necesidad del dinero nos hace tomar ése riesgo, por nuestras familias, para sacar para un taco. No tiene mucho que uno de mis amigos tuvo un accidente, lo hospitalizaron y lamentablemente falleció”, dice Hernández desde su taller en el Edomex.

Pedro y otros artistas gráficos hacen de su arte además una conmemoracón de la vida y la muerte de sus “carnales”, los que ya no están, plasmándolo en las paredes, e incluso imaginan y performan piezas musicales  como La vida en las calles- Wazon DC , un disco creado por Hernández junto a otros de sus compañeros,  autoproducido en la cabina que se encuentra en el mismo estudio donde trabaja y crea actualmente.

El disco contiene 14 canciones donde al menos siete son en colaboración con otros artistas. El track número 12 de su disco, titulado Válvula de escape habla del significado del grafiti, de la pintura y del muralismo, la letra de esta pieza propone que el grafitti es más queun pigmento, es un movimiento urbano. Este y otros temas del álbum se pueden encontrar en plataformas como Spotify y Youtube.

Mural de Pedro Hernández en memoria de su amigo Ateo. Fotografía: Pedro Hernández.

El llamado arte urbano o el street art es una forma de expresión y protesta y por lo tanto, la demanda de la comunidad que lo practica es que sea completamente legalizado y legitimizado por la sociedad a la que engalana, el grafitti, opinan estos artistas, necesita ser más apoyado y menos discriminado, pues plasma expresiones de manera clara, refleja mensajes conmovedores que hacen crear conciencia y ha evolucionado de modo que se crean más crew’s y grupos conformados tanto por  hombres como mujeres de cualquier edad, que consideran el arte urbano no como una  forma de vandalismo, sino como en ejecicio de comunidad, de unión y cambio de perspectiva.

Carlos Alberto García Martínez, es el otro artista urbano que aceptó conversar con este medio, hace diez años que pertenece a este movimiento, aunque no puede dedicarse a él de tiempo completo pues además de artista es comerciante. Carlos es amigo de Pedro, llevan de conocerse seis años, en los que han trabajado juntos dentro de este arte, también forma parte del mismo crew, “trabajamos juntos cada que se puede” dice García.

Carlos dejó el arte urbano por las duras críticas, los estigmas, con los que era leído su arte. Él se introdujo al grafitti a los diecinueve años, por un tiempo lo dejó debido a que su familia pensaba que “era perder el tiempo dibujando”, aunque para García, rayar paredes era una forma de refugio, arte. Con el tiempo, nuestro entrevistado se especializó principalmente en el grafittu y poco a poco se fue adentrando en el muralismo, menciona que “antes era una forma de vandalizar, pero con el tiempo vas aprendiendo y lo veo ya de la manera de intervenir un muro y embellecerlos, aunque también hay muchos peligros en el graffiti, pues nunca sabes qué es lo que te puede suceder, enfrentas conflictos con pandillas de otros barrios, también muchos accidentes, pues muchos han muerto por pintar ilegalmente, la misma autoridad aunque tuvieras el permiso del dueño de la casa por escrito para pintar, ya después no lo aceptaban. Aunque la perspectiva de la gente ha cambiado con los años” dice Carlos.

Tanto Carlos como Pedro están de acuerdo con que poco a poco la percepción social sobre el arte urbano ha cambiado y que la sociedad ahora lo valora de otra manera, “antes el pintar lo veían como gente de la calle o para vagos, pero ahora me siento un poco más aceptado, igual mis compañeros pues nos sentimos más a gusto y más tranquilos al poder plasmar nuestro arte” dice García.

Con el paso de los años, los muralistas ven el lado bueno y el lado malo de practicar este arte, pero ellos prefieren contar sus historias a partir de experiencias buenas. “En Tepito me salió un trabajo, en una pared pinté un mural para el cantante Jorge Carmona, el cliente pidió que fuera  al estilo de un videojuego” recuerda el artista. “Yo creo que me llevé unas siete horas pero al final valió la pena, me pagaron lo justo y el trato con las personas ha sido diferente”.

Mural pintado por Alberto García para el cantante Jorge Carmona.
Fotografía: Brandon Guzmán.

Gracias a las voces de estos muralistas y sus experiencias las autoridades y los vecinos han creado conciencia acerca de quiénes son los artistas urbanos, sus intenciones de intervenir las calles y los mensajes que realmente quieren darnos a entender, ya que esta es una estrategia más colorida y divertida de comprender lo que por muchos años han buscado, que su trabajo se considere un lenguaje de los barrios y su vida cotidiana.

El arte urbano ha cobrado más reconocimiento en los últimos años incluso como estrategia de los gobiernos locales que han recurrido progresivamente a estos artists para rehabilitar el espacio urbano. El grafitti, aprendimos en esta cobertura, es una forma de transmitir mensajes que pueden generar conciencia entre la gente sobre diversos temas tales como la vida, el amor, la amistad, el planeta y la aceptación de lo que realmente somos y no somos. Gracias a este tipo de movimientos, muchos jóvenes deciden explorar y mostrar los diversos talentos que tienen, con la esperanza de ser reconocidos y apoyados. Intervenir, embellecer las calles es un arte que todos necesitan comprender y dejarse llevar a través él.

Cuando  uno empieza existen malos comentarios y muchas críticas, te dicen que no eres bueno, a mí me lo dijeron, cuando sentía que iba en buen camino lo abandoné, tenía mucha desconfianza en mí, pero también existe la gente buena que elige tu trabajo, así que simplemente no debes abandonar tus sueños y creer en uno mismo’’.  Dice Alberto García antes de despedirnos.

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Esta pieza fue elaborada en el Taller de Periodismo de la UACM

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