El covid ante la cooperación internacional

Por Max González Reyes

Es un hecho que la pandemia provocada por el Covid 19 cambió todos los ámbitos de la vida social. No es exagerado decir que existe un antes y un después del coronavirus pues sus impactos van desde la salud y la economía, y sus efectos son mundiales.

El ámbito político no es la excepción de este fenómeno. La postura de los distintos gobiernos ha sido un hecho digno de analizarse. A más de año y medio de haberse declarado la pandemia, existen algunos estudios que señalan que la propagación del virus pudo haberse evitado, no sólo desde el ámbito de la salud, sino más bien desde la forma como el gobierno de China, país donde se originó el bicho, lo manejó, pues al ser una autocracia controló los medios de información, y no alertó a tiempo sobre esta nueva amenaza a la salud con implicaciones mundiales. Quizá si lo hubiese hecho, los gobiernos de distintos países se abrían percatado de la peligrosidad y tomado previsiones para que su impacto no fuera tan profundo como lo estamos viviendo ahora. Sin embargo, el gobierno chino avisó del covid 19 prácticamente cuando ya estaba extendido por todo el mundo o más bien cuando se presentaron los primeros brotes en otros países.

Aunado a ello, al inicio y los primeros meses de la pandemia hubo Jefes de Estado que aún con las evidencias de la peligrosidad de contagio del coronavirus, no hicieron caso de las medidas de prevención y mantuvieron sus actividades. Presidentes como Jair Bolsonaro, de Brasil; Vladímir Putin, de Rusia; Nicolás Maduro, de Venezuela; Donald Trump, de Estados Unidos, Andrés Manuel López Obrador, de México; Boris Johnson, Primer Ministro del Reino Unido, entre otros, se resistieron a aceptar la gravedad de la situación y con ello provocaron un retraso en la aplicación de políticas para prevenir su propagación. La decisión de estos mandatarios radicó en que la aparición del coronavirus obstaculizaba el desarrollo de sus programas de gobierno.

Por otro lado, no cabe duda que la aparición del Covid 19 puso en evidencia las funciones del Estado-Nación como se tiene conceptualizado. Si bien la globalización que comenzó a aparecer hacia finales del siglo pasado, había matizado las fronteras físicas entre países, la pandemia del coronavirus hizo evidente que si no hay una cooperación internacional no se podrá hacer frente a fenómenos como el que vivimos actualmente.

Cabe recordar que fue la Organización Mundial de la Salud (OMS) la que hizo la declaración formal de la pandemia. A partir de ahí se decidió cerrar los aeropuertos para impedir el traslado de personas y con ello limitar la propagación del virus, así como mantener medidas de distanciamiento social. Si bien, cada nación en lo particular tomó sus propias políticas, la generalidad fue aislarse y suspender toda actividad que implicara reuniones masivas como eventos deportivos, de espectáculos, sociales, etc. Pero el daño ya estaba hecho. Por más que se tomaron medidas, éstas fueron correctivas mas que preventivas.

Ante ello, la función del Estado-Nación se vio superada en su demanda de proteger la salud de sus integrantes. La pandemia vino de afuera, pero las consecuencias que se pagan son internas. Así pues, somos testigos de la implementación de un nuevo orden internacional en la que si los gobiernos de los países no se adhieren podemos perder todos.

Se puede decir que ya existen organismos internacionales en distintas áreas para coordinar la cooperación internacional, el más grande e influyente es la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero a decir verdad ésta es más que otra cosa una instancia de buena voluntad que de efectos prácticos.

La aparición del covid 19 ha puesto en jaque a todo el mundo. Sus implicaciones son mundiales. La recuperación económica global tardará años, donde, como siempre, los países de economías emergentes (o subdesarrollados como se les denominaba anteriormente) van a ser los más afectados.

Antes del coronavirus ya había avisos de esa falta de coordinación internacional. Sólo dos botones de muestra. El fenómeno de la migración hoy en día es un problema que enfrenta todo el mundo. En Europa, la migración africana es un tema que no se termina de resolver; en América, las caravanas de migrantes que se realizan desde países centroamericanos con destino a Estados Unidos cada vez son más. Paralelo a ello, el respeto a los derechos humanos es otro fenómeno que aún no se termina de resolver. Precisamente, muchos migrantes sufren constantemente la violación a sus derechos fundamentales por parte de autoridades migratorias que incluso están marcadas por el racismo radical.

Asimismo, el calentamiento global es otro aspecto que se debe tomar en cuenta en el ámbito internacional. El planeta sufre cada vez más los estragos del deterioro ambiental, y en ello las grandes potencias mundiales deben tomar medidas para proteger la flora y la fauna. Lamentablemente no se ha hecho mucho en este aspecto pese a los llamados de distintas organizaciones ambientalistas.

Con estos antecedentes, estamos en la antesala de una reestructuración de las funciones del Estado nacional como tal, para pasar a un estado supra nacional o extra nacional, en el cual la interacción internacional será de vital importancia para preservar el buen entendimiento entre las naciones. De nada servirá que unas naciones en su soberanía tomen decisiones si su vecino deja de colaborar en determinado ámbito social. La aparición del covid 19 puso al mundo de cabeza. El hecho de que el gobierno de China no previniera a tiempo, provocó el desastre que hoy vivimos, y con ello se hubieran evitado infinidad de muertes. Veremos cómo evoluciona porque es un tema en el que estamos sumergidos, pero de que hay que hacer algo, eso es evidente.

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