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Huelga de hambre por un monumento de paz

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Víctor, también conocido como “El Cartulinas”, es un hombre de 66 años que desde el 25 de febrero inició una huelga de hambre con el fin de lograr la construcción del Monumento por la Paz. De no conseguirlo, llevará su protesta hasta la entrada de las Naciones Unidas.

Por Johana Utrera/@UtreraJo25

En el paisaje de un lunes en el Zócalo de Puebla a las 3:30 p.m., es habitual encontrar a escolares sentados en bancos; algunos disfrutan de sus romances adolescentes, mientras que otros simplemente pasan la tarde en compañía de amigos y helados. Además, en ese mismo entorno es común ver a personas mayores disfrutando de la sombra de algún árbol o a personas que se desplazan, ya que es la hora de la comida.

Sin embargo, el lunes 26 de febrero a esa misma hora no fue un momento común, ya que en la escena se podía observar cartulinas y lonas anunciando que una persona está en huelga de hambre; ese hombre sentado junto al asta bandera es Víctor Márquez, nombre al que responde, o “El Cartulinas”, como afirma que es su nombre de identificación.

Víctor, de edad avanzada, es una persona de cabello cano, con ojos grisáceos por su edad, cejas pobladas y en el rostro se pueden notar múltiples arrugas. Para ese momento, está vestido con una camisa blanca debajo y una camisa azul a cuadros, además de llevar un chaleco gris, pantalón de vestir y zapatos pulidos.

Víctor o “El Cartulinas” es originario de Tehuacán, Puebla; es decir, proviene de un lugar a 134 km de la capital de Puebla y del cual decidió trasladarse para luchar por el Monumento por la Paz.

Este proyecto consiste en un monumento dedicado a las jóvenes víctimas de feminicidios, a aquellas privadas de su libertad y a los jóvenes que murieron en edad escolar víctimas de la violencia, cuyos casos aún siguen impunes.

“En memoria de las jovencitas que son víctimas de feminicidio, por las jovencitas desaparecidas y por los estudiantes”.

Víctor cuenta un poco sobre estos casos; el primero se presenta en 2011 cuando Verardo, un estudiante de secundaria, acompañaba a su novia a regresar a su casa y, en un intento de salvarla de ser atropellada por un conductor drogado, muere al ser arrollado. “Creo que héroes como este muchachito nos dieron a su corta edad un ejemplo de amor y valor, porque dio la vida por otro ser humano”.

Otro caso es el de Pedro García, un profesor que muere tras intentar salvar a una joven de ser asaltada y resulta apuñalado. También está el caso del joven de trece años que muere en un intento de asalto cuando se dirigía a una tienda.

“El Cartulinas” menciona que ha intentado que su proyecto sea aprobado por el gobierno municipal y estatal, pero estos le han dado la negativa.

“Hasta el momento, el presidente municipal Pedro Tepole y el gobernador me han negado el apoyo económico para construir un monumento por la paz. Esto significa que al gobernador de Puebla no le importa la vida ni la seguridad de los jóvenes estudiantes ni de las niñas que son víctimas”.

Víctor, ahora un hombre de 66 años, menciona que en este tiempo de lucha ha sido víctima de hostigamiento y encarcelamiento; esto ha resultado en la pérdida de su empleo y el distanciamiento de su familia por decisión propia, ya que quiere protegerlos: “Me han llegado a hostigar hasta la puerta de mi casa”.

“Son trece años de lucha, trece años de golpes de las autoridades, trece años de lesiones y fracturas y un año de cárcel que no merecí; simplemente por querer construir un monumento a la paz, soy un perseguido político”.

“El Cartulinas” se ha plantado en el Zócalo desde el día 25 de febrero, pero si no gana esta lucha, se trasladará a la Ciudad de México y se plantará frente a la entrada de las Naciones Unidas.

“Los derechos humanos se defienden en la calle, en los hospitales, en las escuelas, etc.”

Este hombre de 66 años, quien tiene un problema en la columna que le dificulta agacharse, únicamente está consumiendo  agua o electrolitos; aunque él menciona que se alimenta de la rabia y de la dignidad.

“Yo le he pedido a Dios que no me lleve con Everardo hasta que construya el monumento y, mírame si sigo aquí es por algo”. 

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