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Presa Calderón, otra historia de despojo por el agua

Día Internacional de Acción contra las Represas y en Defensa de los Ríos

Texto y fotografías: Mario Marlo / @Mariomarlo

“Es que si le sacaron mucha agua oiga, el temporal no fue, la presa estaba a buen nivel, pero desde que se vino la enfermedad, solo veíamos cómo iba bajando y bajando el nivel”, cuenta don Odilón mientras instala su tumbo en las pocas aguas de la presa Elías González Chávez, mejor conocida como «Presa Calderón» ubicada en el municipio de Zapotlanejo, Jalisco.

Don Odilón, originario de Las Puertas, antes conocida como Plan Calderón es uno de los 40 integrantes de la Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera Las Puertas de Calderón S.C. de R.L.,organización surgida después de que el río Calderón fuera represado en 1991.

“Esta presa iba hacer construida de cerro a cerro, si la hubieran hecho así nadie de nosotros estuviéramos aquí, se hubiera tapado todo. De por sí a muchas familias las sacaron de aquí, yo vivía ahí, ahí tenía mi terreno, me lo pagaron no muy bien, pero sí me lo pagaron”. 

La familia de Don Odilón es una de más de 100 familias que fueron desplazadas de sus tierras a finales de los ochentas, cuando comenzó la construcción de la presa  Elías González, parte del Sistema La Zurda – Calderón, impulsada en 1990 por los gobiernos federal y estatal con el argumento de que con este sistema se aseguraría el abasto de agua para Guadalajara y, así, se lograría preservar el Lago de Chapala. 

Presa Calderón, otra historia de despojo por el agua

En su texto, Las políticas públicas de construcción de presas para el abastecimiento de agua en el área metropolitanala investigadora Anahí Copitzy Gómez explica que la primera etapa del proyecto La Zurda-Calderón contemplaba la construcción de la presa Elías González Chávez, el acueducto Calderón-Guadalajara de 31 kilómetros y la primera fase de la planta potabilizadora San Gaspar, etapa que se terminó en junio de 1991.

En la segunda etapa se tenía planeada la construcción de la presa El Salto, terminada en diciembre de 1993, pero que hasta ahora no ha entrado en operaciones; la presa derivadora y el sistema de bombeo El Purgatorio, así como una segunda fase de la potabilizadora de San Gaspar. La tercera etapa contemplaba la construcción de las presas La Zurda I y II, así como una segunda parte del sistema de bombeo El Purgatorio.

En su texto, la investigadora resalta que, hasta la fecha, las soluciones para el abasto del agua en la Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), propuesta por la CEA y el SIAPA, siempre se han centrado en promover la construcción de obras hidráulicas para traer más agua de cuencas cada vez más lejanas mientras que olvidan acciones que en un Modelo de gestión del agua serían esenciales como: la alta impermeabilización de las superficies públicas y privadas en la ciudad, lo cual impide la infiltración natural; la falta de aprovechamiento de agua de lluvia, ya que el sistema de alcantarillado del AMG capta, conduce y aleja tanto aguas residuales como pluviales y el sistema de distribución que en su mayoría es obsoleto y altamente inoperante.

“Estamos en marzo, faltan tres meses para que llueva, para el 20 de junio es cuando va a comenzar a llover, la naturaleza sabe, ella solita se recupera, pero nosotros también deberíamos de ayudarle” cuenta Don Odilón en el momento exacto en que saca una mojarra del agua. 

Don Martín

“Pues se decía que la cortina iba a ser más grande pero al final decidieron que quedara de 30 metros. Durante el temporal si llovió, la presa se mantuvo a su nivel, pero nada más dejó de llover y el gobierno comenzó a decir que la gente no salía por la enfermedad y comenzó a bajar. De por si la presa nunca ha estado al máximo de su capacidad”. 

Don Martín originario de Plan de Calderón, recuerda cuando las familias bajaban al río Calderón los fines de semana para comer, bañarse o pescar.

“Aquí era una comunidad que vivía uno muy tranquilo tenía una arboleda muy grande, sauces, sabinos ahuehuetes, las familias bajaban al río, y teníamos unos días muy bonitos, un día llegaron unas brigadas hacer estudios pero nosotros no sabíamos ni que. Ya cuando nos dimos cuenta llegó la maquinaria que iba hacer un bordito para llevar agua a Guadalajara fue cuando nos dimos cuenta y no nos quedó de otra, tuvimos que aceptar, hasta muchos trabajamos en la construcción de la presa, ya no teníamos tierras”. 

De los desplazados, Don Martín recuerda que algunos de sus exvecinos prefirieron negociar y construir una casa en las orillas de la presa, otros se fueron a Ciudad Guzmán, otros al Refugio. “Nosotros nos reubicaron del lado de San José de las Flores, se perdió mucho beneficio, los que nos quedamos tuvimos que cambiar de campesinos y ganaderos a pescadores”. 

Para María González, del Instituto Mexicano Para el Desarrollo Comunitario A.C., la historia de la construcción de la presa Calderón, repite los patrones sistemáticos de violación a los derechos de los pueblos de todas las presas construidas en Jalisco y México.

“La verdadera historia e impactos de su construcción están invisibilizados. La Presa Calderón fue impuesta sin el respeto al derecho a la información, participación y consulta de las comunidades del Plan de Calderón en los municipios  de Zapotlanejo y Acatic, Jalisco. Afectaron la vida campesina y ganadera de la gente, tumbaron sus casas, haciendas y les reubicaron y perdieron su relación directa con su río Calderón.” explica en entrevista la investigadora y defensora de derechos humanos. 

Con su rostro desencajado, Don Martín observa los restos de casas que el bajo nivel de agua dejó al descubierto.

“Aquí tumbaron una hacienda que tenía unas plazas de piedra labrada bien bonitas, si caminan hacia allá van a ver el pedregal que ni figura se ve ya, una cosa fea. Se afectó mucho, aquí eran pastizales de ganado de engorda,  de ordeña, cultivo de siembra de maíz, de sorgo, sacate forrajero para el ganado, y si se recorre uno para más abajo , había muchas granjas que daban empleo a uno.”

Pese a que los pobladores de Las Puertas y las comunidades asentadas en la ribera  tienen a unos metros el agua de la presa, ninguno de ellos puede llevar esa agua a sus casas. Por reglamento del SIAPA, las familias solo pueden consumir 35 metros cúbicos de agua por familia cada dos meses. “Si nos pasamos nos cobran el 200% como multa”, explica Don Martín. 

Ante la pregunta de: ¿Qué les recomendaría a la gente que ahora sufre de agua en la AMG? Don Martín responde:

“Ahora no tenemos conciencia de nada, cuando nosotros tomábamos agua del río la cuidábamos mucho porque teníamos que transportarla con nuestros animales o nosotros mismos, ahora ya tenemos un pozo tenemos agua potable en la casa y le abrimos a la llave pero ponemos una charolita, y esa agua la ocupamos para el baño, la reciclamos.”

“Yo les diría que necesitaban ver los sacrificios que ha vivido otra gente para que ellos tengan el agua en sus casas,  la gente necesita saber que es lo que se hace en los pueblos para que ellos tengan ese chorrito de agua en su casa. Hay que tener conciencia del agua porque todas las fuentes se están contaminando y al rato ya no va haber regreso de aguas limpias. Vamos a tener plantas tratadoras y volvernos a bañar con el agua que ensuciamos nosotros.”

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