Durante el diálogo de Angela Davis y Gina Dent en la UNAM, manifestantes denunciaron las muertes de seis mujeres bajo custodia en Santa Martha Acatitla y la criminalización de estudiantes.
Por Zazil Nahui / @zazilnahui
Ciudad de México, 26 de agosto 2026.- Los cerca de 700 lugares de la Sala Miguel Covarrubias en el Centro Cultural Universitario de la UNAM se llenaron para escuchar a la activista y escritora Ángela Davis y a la teórica feminista Gina Dent. Sin embargo, al inicio del diálogo magistral, manifestantes subieron al escenario para exigir el esclarecimiento de las muertes de seis mujeres que se encontraban bajo custodia en el Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla.
“Las mujeres privadas de la libertad siguen siendo personas, no tienen su derecho a vivir, a ser cuidadas ni a tener dignidad sólo por estar detrás de los muros” – dijo una de las manifestantes
Rosa, Vanessa, Viridiana, María Elena, Mónica Valeria y Diana Laura murieron entre marzo y junio de 2026 dentro del penal. Estos fallecimientos llevaron a la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) a abrir expedientes de investigación por posibles violaciones a los derechos humanos, pues sus muertes han generado cuestionamientos sobre las condiciones en las que vivían las mujeres y sobre la responsabilidad que tiene el Estado.
La protesta también incluyó denuncias contra la criminalización de estudiantes “La UNAM es una Mierda Criminal, nosotros queremos a Shevek en libertad” exclamó uno de los manifestantes que subió al escenario y exigió una mesa de trabajo para revisar el caso de Arturo Lugo Macías “Shevek”, exalumno de la FES Acatlán detenido en enero de 2026 por cargos relacionados con hechos ocurridos durante una ocupación estudiantil en 2020. Colectivos y familiares han denunciado que su proceso constituye una forma de criminalización de los estudiantes.
La protesta adquirió un significado particular frente a Ángela Davis, cuya trayectoria política está marcada por su propio encarcelamiento. En 1970, la activista fue detenida y estuvo en prisión acusada de asesinato, secuestro y conspiración; en 1972 fue absuelta de todos los cargos. Su experiencia como persona privada de la libertad se convertiría en uno de los antecedentes de su posterior crítica al sistema penitenciario y su defensa del abolicionismo.


