La Bohemia 92 en El Cantoral reunió a destacados exponentes del rock para celebrar la canción de autor. El encuentro dejó charlas íntimas, reflexiones sobre el oficio de componer y un recorrido por temas esenciales de la escena independiente.
Por Alan Hernández/ @alandjhm
Ciudad de México 17 de agosto 2026.- El pasado viernes 14 de agosto, el Auditorio Cantoral abandonó la estridencia habitual de los conciertos de rock para abrir paso a la complicidad. La edición 92 de las tradicionales Bohemias de la SACM reunió a tres voces imprescindibles de la escena independiente mexicana: Salvador Moreno (La Castañeda), Pascual Reyes (San Pascualito Rey) y José Manuel Aguilera (La Barranca). Sin el velo de los amplificadores eléctricos, la velada transcurrió entre el sonido desnudo de las guitarras, los matices de los metales y una conversación franca sobre las grietas de donde nacen las canciones.
Lejos de la mística del “chispazo divino”, los tres creadores coincidieron en que la composición es, ante todo, un oficio de picar piedra. “la inspiración normalmente llega a trabajar porque te sientas media hora al día a empezar a esculpir y así se forman las canciones”.
Acompañado por miembros de proyectos como La Barranca, el concierto fluyó con naturalidad, arreglos de guitarras, metales y momentos de complicidad con los asistentes fueron parte de la velada. La noche también dio espacio a la intimidad familiar y al origen más profundo de las letras; los músicos compartieron anécdotas sobre cómo ciertas piezas nacen de vivencias personales, como temas dedicados a sus hermanos y madres, o canciones inspiradas en sus hijos, mencionando momentos cotidianos como ver la luna de vacaciones en Querétaro, entrelazando la paternidad y los recuerdos con el repertorio.
Hubo espacio, para rendir homenaje a la tradición musical de México con una versión muy propia de No volveré, y destacar la labor gremial, recordando con ironía y afecto que gracias a instituciones como la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) los creadores cuentan con prestaciones fundamentales: “Ríanse, cabrones, que uno que es músico… Pero es verdad nos dan seguro social, seguro de gastos médicos mayores” ironizó Aguilera al reconocer la labor de la Sociedad de Autores y Compositores de México frente a las risas del público.
El repertorio combinó cortes de indole introspectivo como Insatisfacción con dedicatorias familiares, cerrando con la reflexión de que las composiciones funcionan como verdaderos mecanismos de relojería emocional. Como se apuntó durante la velada, las obras guardan silencio hasta que alguien las escucha, porque “las canciones únicamente cumplen su destino cuando alguien las escucha, si no, no pasa nada”.












