Un conversatorio en la Galería La Resistencia recuperó la memoria del sacerdote colombiano Camilo Torres y vinculó la teología de la liberación con las luchas populares y las violencias que persisten en México y Colombia.
Por Zazil Nahui / @ZazilNahu
Ciudad de México, 14 de agosto de 2026.- La memoria de las luchas populares de México y Colombia se encontró en la Galería La Resistencia, donde se llevó a cabo un conversatorio sobre la vigencia de la Iglesia de los Pobres y de la teología de la liberación frente a las problemáticas sociales que persisten en la región.
El encuentro tuvo como figura central al sacerdote y sociólogo colombiano Camilo Torres Restrepo, cuya trayectoria fue recuperada a partir de la reciente localización y entrega de sus restos, que actualmente descansan en la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá.
Para Diana Agudelo, integrante de la Coordinadora Nacional Popular en Colombia, Camilo fue un precursor de la teología de la liberación y una figura que transformó la relación entre la fe y la lucha social.
“Camilo, siendo un hijo de la burguesía y la oligarquía, entendió que ese no era su lugar y optó por los pobres”, señaló.
Formado como sociólogo en la Universidad de Lovaina, en Bélgica, el sacerdote incorporó a su pensamiento elementos del marxismo y de la sociología para cuestionar las condiciones de pobreza y desigualdad en Colombia. Su compromiso político lo llevó a involucrarse directamente con obreros y campesinos.
En 1965 se incorporó al Ejército de Liberación Nacional (ELN). Los participantes del conversatorio señalaron que esta decisión estuvo relacionada con la persecución política que enfrentó y con el cierre de las vías institucionales para impulsar los cambios sociales que defendía. Camilo murió en combate el 15 de febrero de 1966.
Su figura continúa siendo reivindicada como un referente de la organización popular y de una concepción de la fe vinculada con la justicia social. En ese sentido, el padre Arturo Carrasco advirtió sobre el avance de sectores conservadores y del llamado “evangelio de la prosperidad”, al considerar que esta corriente distorsiona el mensaje bíblico para favorecer los intereses de las élites económicas.
La discusión también trasladó la mirada hacia el presente. El conversatorio concluyó con un acto de mística comunitaria y una oración ecuménica dedicada a distintas realidades de violencia en México y Colombia: las más de 135 mil personas desaparecidas en México, las madres y padres buscadores asesinados, las personas migrantes y las comunidades colombianas afectadas por la violencia.
“La apuesta de la Iglesia de los Pobres es construir el cielo en la tierra de manera colectiva, en el servicio y en el pensar en el que está al lado sufriendo”, afirmó Diana Agudelo al cierre del encuentro.

