El pasto de la concordia nunca fue igual, perdió el verde brillante que lo caracterizó por años. A un año de la explosión ahora es amarillo, con una palidez que refleja su falta de cuidado, pero también con las cicatrices de que el lugar no volvió a ser igual.
Por Itzel Alanis / @itzelalanis
Doce meses después, familiares y amigos de las personas fallecidas en la explosión de la pipa de gas que transitaba en el puente de La Concordia en Iztapalapa, Ciudad de México se reunieron para conmemorar aquella tarde del 10 de septiembre de 2025.

A las 14:20 horas ocurrió el siniestro, las llamas alcanzaron la altura de los puentes vehiculares más altos de la zona y el calor provocó quemaduras de tercer grado en las personas que transitaban la zona. De acuerdo con cifras oficiales, el saldo fue de 31 personas fallecidas.
El 10 de septiembre de 2026 fueron recordadas en la zona cero con dos misas: una en honor a Alicia Matías Teodoro y otra general para las víctimas.

La primera misa se llevó a cabo debajo de una carpa roja, cerca de la CETRAM del metro Santa Marta. Ahí se encuentra una cripta en honor a Alicia Matias Teodoro, la “superabuela” o “abuela heroína” como fue apodada en redes sociales. La mujer de 49 años de edad protegió a su nieta de dos años, usó su cuerpo como protección para la bebé lo que le provocó quemaduras en gran parte de su cuerpo. Dos días después de la explosión, falleció.




Durante la misa estuvieron presentes algunos de sus familiares, y también Azulet, su nieta. Alicia también estuvo presente en espíritu, sus cenizas se colocaron encima de la mesa, a un lado del cura quien oficializó la misma.
La ceremonia fue una invitación pública para quienes quisieran asistir, en total se reunieron 30 personas aproximadamente quienes compartieron el pésame a los familiares.

Su hazaña quedó en el recuerdo de familiares y de los habitantes de la zona periferia de la alcaldía. A lado del puente peatonal que conecta con los transportes públicos de Santa Marta, se encuentra una pintura en honor a Alicia, hecha por “Snoke” y debajo de ella una fotografía de Gilberto Aarón León con una cruz negra con sus datos, una botella de refresco, una cerveza, una torta y un vaso grande de unicel.

Posteriormente, alrededor de las 16:00 horas inició la segunda misa en la zona cero de la explosión. Distintas familias arribaron al lugar con fotografías de sus seres queridos que fueron víctimas de la explosión. Asimismo, se unieron cuerpos de emergencia como los paramédicos de la alcaldía y el Agrupamiento Deportivo Militarizado Cóndor quienes estuvieron presentes en las labores de rescate de las personas que estuvieron en el lugar en el momento exacto de la explosión.


Algunos familiares se encargaron de colocar cruces con datos de sus familiares para honrarlos. Las flores, coronas y algunas cervezas tampoco faltaron para conmemorarlos.







Una vez terminada la misa, algunos familiares tomaron el micrófono para decir unas palabras. Evelyn, madre de Tiffany, sostuvo una fotografía de su hija mientras narraba lo ocurrido aquel día. Tiffany, Misael, su abuelo, y Santiago, hijo de Tiffany, se encontraban cerca del puente cuando la explosión los alcanzó. Misael cubrió con su cuerpo a Tiffany y falleció calcinado. Tiffany murió un mes después y Santiago fue el único sobreviviente.
Ahora Evelyn se hace cargo de él, aunque Santiago quedó con quemaduras “Verle su carita y manita es algo que siempre va a estar marcando nuestros corazones. No olviden a los familiares y a los sobrevivientes” menciono


En entrevista a Somos el medio, José Erick García Morales asistió a la ceremonia a recordar a su hermano Eduardo Noé, quien fue profesor de preparatoria y secundaria “había terminado de dar clases en una preparatoria en el Estado de México y venía a su segundo trabajo, en la secundaría técnica no. 53 de Iztapalapa. Se quedó parado en medio de una cual cuando a un lado la pipa había explotado. No pudo salir de ahí”, señalo.


Una vez terminada la misa, algunos familiares organizaron una merienda con tortas y aguas de sabor para compartir.

Actualmente no hay personas detenidas por el caso, ya que el conductor de la unidad, Fernando Soto Munguía, falleció días después del accidente debido a la gravedad de sus quemaduras, tras permanecer hospitalizado bajo custodia policial.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México informó que sus peritajes determinaron que el conductor circulaba a exceso de velocidad y perdió el control de la unidad al tomar una curva.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) informó que, según los peritajes realizados, el conductor circulaba a exceso de velocidad y perdió el control de la unidad al tomar una curva.
De acuerdo con el dictamen oficial, la pipa transitaba a 44 kilómetros por hora en un tramo donde el límite permitido era de 40 km/h. Esta diferencia de velocidad provocó que el vehículo impactara contra el muro de contención, ocasionando la fractura del tanque.
Un año después, el escenario sigue ahí: el puente, el pasto seco, las cruces, las fotografías y las flores que las familias depositaron en memoria de quienes ya no están. Permanecen también los relatos de los sobrevivientes y de quienes, como Evelyn, asumen hoy el cuidado de quienes se quedaron. La zona cero dejó de ser únicamente el sitio de la tragedia; para las familias, se convirtió en el punto de encuentro al que vuelven para recordar a los suyos y encarar, una vez más, todo lo que se transformó aquella tarde.


