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Altepelmecalli: la construcción de la resistencia

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En la región Cholulteca se han vivido diversos episodios de la lucha contra el despojo del agua y el territorio. No obstante, uno de ellos fue la clausura de la empresa Bonafont y el nacimiento del Altepelmecalli, Casa de los Pueblos; un pedazo de autonomía y resistencia que sigue en construcción.  

Por Johana Utrera / @UtreraJo25

“Casa de los Pueblos, así se llama. Así le pusimos en la lata, ahora ya la quitaron; ya no le puso de vuelta el dueño que Bonafont, nomás lo pintó para que ya no dijera que es la Casa de los Pueblos, pero esa es la Casa de los Pueblos porque nosotros triunfamos (…)”

Esas fueron las palabras de una integrante de los Pueblos Unidos de la Región Cholulteca y de los volcanes, mientras el atardecer pintaba de naranja el cielo y el Popocatépetl era testigo del trabajo comunitario que se llevaba a cabo el segundo domingo de enero para el acondicionamiento del Altepelmecalli, Casa de los Pueblos. 

Popocatépetl

Y es que, el Altepelmecalli cambió de inmueble, aunque su construcción siempre ha sido permanente; al igual que su propósito de aprender la autonomía y rebeldía a través de proyectos culturales, educación, salud y comunicación. Probablemente muchos tuvieron la oportunidad de asistir a alguna actividad en este lugar, pero algunos no saben lo que es y qué significa; por eso es pertinente hacerse una pregunta:

¿Qué es el Altepelmecalli, Casa de los Pueblos?

La compañera de los Pueblos Unidos dice: “Significa que por esto de la defensa de la tierra y el agua; empezamos por el agua, que nos unimos y defendimos el agua del extranjero francés”.

En cuanto a la defensa del agua se inicia desde la década de los noventa, cuando en el municipio de Juan C. Bonilla, Puebla, se instaló la Embotelladora Arco Iris. Esta embotelladora da paso a la ocupación de la trasnacional Bonafont, perteneciente al Grupo Danone

Esta empresa fue la encargada de extraer por día 1 millón 600 mil litros de agua, la cual proviene de los volcanes Popocatépetl, Iztaccíhuatl, Matlalcueye y Citlaltépetl. Esto hasta marzo de 2021, cuando los pueblos originarios integrantes de los Pueblos Unidos de la Región Cholulteca y de los volcanes, clausuraron la planta y en agosto del mismo año decidieron “construir” el Altepelmecalli. 

En la Casa de los Pueblos, recordaba un compañero, que otro tipo de actividades que se realizaba era el cuidado de animales como gallinas y el cuidado de un huerto. Esto lo menciona cuando los compañeros descansaban y disfrutaban de un plato de pozole con hongos z, como los que se cultivaban en el Altepelmecalli y dónde relata el compañero había un mural de los Pitufos.

Uno de los tantos murales que quedaron abandonados un 15 de febrero de 2022 en la madrugada, cuando la Guardia Nacional, la policía estatal y la policía municipal desalojaron a los pueblos originarios del Altepelmecalli. Esta acción se llevó a cabo por una orden emitida por un juez de competencia penal, el cual falló a favor de la empresa para la restitución de la planta. Orden que dio a conocer Miguel Barbosa, gobernador en ese entonces. 

Ese episodio también lo recuerdan los compañeros, mientras se preparan para seguir trabajando en uno de los techos que formarán parte de la Casa de los Pueblos.

La construcción permanente de la autonomía

“Vendemos como ahorita los boletos, no los traje ahorita; pero, tenemos boletos para vender y hacer rifas para obtener un centavito o vendemos cosas. Como los demás compañeros, venden ropa de uso para tener dinerito para ir invirtiendo (…)” 

Tal y como la compañera lo explica en este fragmento de entrevista, los demás compañeros también explican que el proceso de construcción lleva meses y que se realizan diversas actividades para obtener dinero y poder comprar materiales. 

En tanto a la mano de obra, la compañera sigue platicando “Pues, nos ponemos de acuerdo como ahorita, ¡Cómo organización que somos! Y ya sea venimos nosotros a colaborar con trabajo; con venir a hacerlo, la comida, lo que fuera.”

Dinámica que se aplicó aquel domingo; llegar temprano, organizarse, acomodar el material, limpiar la teja, ayudar a la posibilidad, preparar la comida, más trabajo y descanso, hacer comunidad mediante la palabra y; claro, también despedirse simbólicamente de los compañeros, del Popocatépetl humeante y del Altepelmecalli, Casa de los Pueblos: “porque nosotros triunfamos (…)”

 

Continuará…

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