El comisario ejidal Arnoldo Nicolás Romero, reconocido defensor del territorio en el Istmo de Tehuantepec y opositor al Tren Interoceánico, fue asesinado en Oaxaca; organizaciones indígenas y civiles advierten que el crimen se inscribe en una escalada de violencia contra quienes defienden la tierra y exigen una investigación sin impunidad.
Por Redacción / @Somoselmedio
San Juan Guichicovi, Oaxaca, 29 de diciembre 2025.— El comisario ejidal Arnoldo Nicolás Romero, defensor del territorio y opositor al proyecto del Tren Interoceánico, fue asesinado en la región del Istmo de Tehuantepec. Su cuerpo fue localizado el 21 de enero de 2025 en un rancho ubicado entre la comunidad de Santa Ana y la cabecera municipal de San Juan Guichicovi, luego de haber sido reportado como desaparecido desde el 17 de enero.
De acuerdo con información confirmada por organizaciones locales, el cuerpo de Romero presentaba múltiples impactos de arma de fuego y evidencias de violencia extrema. El hallazgo fue realizado por familiares y habitantes de la zona que participaron en su búsqueda tras varios días sin noticias sobre su paradero.
Arnoldo Nicolás Romero se desempeñaba como comisario ejidal de la comunidad de Buena Vista y era conocido por su postura firme en la defensa de la tierra comunal y los derechos colectivos de los pueblos indígenas del norte del Istmo. Su labor lo colocó en el centro de la resistencia comunitaria contra el Tren Interoceánico, uno de los megaproyectos prioritarios impulsados en el sureste del país.
La Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI) condenó el asesinato y exigió a la Fiscalía General del Estado de Oaxaca una investigación exhaustiva, con perspectiva de derechos humanos, que permita identificar y sancionar a los responsables materiales e intelectuales del crimen. Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre personas detenidas ni sobre avances sustantivos en la indagatoria.
Organizaciones civiles y defensoras de derechos humanos señalaron que el asesinato de Romero no puede analizarse como un hecho aislado. Por el contrario, advirtieron que se inscribe en una escalada de agresiones contra autoridades agrarias, comuneros y activistas que se oponen a proyectos extractivos y de infraestructura en la región.
Diversas voces comunitarias alertaron que la falta de garantías de seguridad y la criminalización de la protesta social han generado un clima de miedo e incertidumbre en el Istmo de Tehuantepec.
El asesinato de Arnoldo Nicolás Romero ocurre en un escenario de alta conflictividad socioambiental en Oaxaca, particularmente en el Istmo de Tehuantepec, donde comunidades indígenas enfrentan la imposición de megaproyectos como el Tren Interoceánico. En los últimos años, organizaciones civiles han documentado que Oaxaca se ha convertido en una de las entidades más peligrosas para las personas defensoras del territorio y del medio ambiente, con decenas de asesinatos, amenazas, detenciones arbitrarias y procesos judiciales contra comuneros.
El Corredor Interoceánico ha sido señalado por pueblos y organizaciones como un proyecto que avanza sin consultas libres, previas e informadas, y que implica riesgos de despojo territorial, afectaciones ambientales y ruptura del tejido comunitario. En este contexto, líderes agrarios y autoridades ejidales como Romero han quedado especialmente expuestos a la violencia, mientras persiste la impunidad y la ausencia de mecanismos efectivos de protección para quienes defienden la tierra y la vida.

