El evento benéfico Patita Amiga reunió música, adopción de gatos y actividades recreativas para apoyar a Mi Primer Maullido, Junior Cats e Iztapagatos en la CDMX.
Por Andrea Nolasco / @AndreaNol1224
Viernes 17 de Abril del 2026.- Comida, arena para gatos, tatuajes temporales y hasta bodas con michianillos: el viernes 17 de abril de 2026, el exterior del Centro Cultural José Martí, en la alcaldía Gustavo A. Madero, se convirtió en punto de encuentro para quienes buscan apoyar a las mascotas callejeras sin esperar que el Estado lo haga. El concierto benéfico “Patita Amiga” reunió a tres organizaciones civiles —Mi Primer Maullido A.C., Junior Cats e Iztapagatos— con un objetivo claro: todo lo recaudado va directamente a ellas.
El evento, realizado a partir de las 17 horas, funcionó como feria cultural y punto de adopción simultáneamente. Las organizaciones participantes pusieron a disposición del público gatos en condiciones de adopción: esterilizados, vacunados y capaces de alimentarse de forma autónoma. A quienes mostraron interés se les orientó sobre las condiciones necesarias para recibir a un animal en casa.
La programación musical incluyó a las bandas Todos Tus Ex y Raider Negro. Only Jass, que figuraba en el cartel original, no pudo presentarse. Entre las actividades disponibles estuvieron una galería fotográfica con imágenes de animales callejeros, en adopción y con temática de Día de Muertos; decoración de galletas con forma de gato a $20 pesos; tatuajes temporales con diseños felinos a partir de $30 pesos de donativo; y un registro civil simbólico donde las parejas que “se casaban” recibían michianillos de compromiso, fotografía y acta.
Los stands de comida, los tatuajes y la decoración de galletas —donde los asistentes recreaban a sus propios gatos— mantuvieron filas constantes durante la tarde. Las bandas reforzaron el mensaje entre canción y canción: los donativos, tanto en especie como monetarios, son el sostén de organizaciones que operan sin financiamiento institucional.
“Ese está bien lindo”, “yo quiero este, a mí ponme este”: los comentarios que se escuchaban al salir resumían una tarde en la que la causa animal encontró forma de volverse colectiva, accesible y, por momentos, festiva.


