Desde febrero hasta julio presenta su periodo de floración y fructificación, además, de ser comestible y tener propiedades medicinales localizadas en su hoja, corteza y tallo.
Por Andrés Domínguez
Desde febrero hasta julio, el cuchunuc entra en su periodo de floración y fructificación. Además de ser comestible, este árbol posee propiedades medicinales localizadas en su hoja, corteza y tallo, lo que lo ha convertido durante generaciones en un elemento central de la vida cotidiana del pueblo zoque en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
Conocido científicamente como Gliricidia sepium y perteneciente a la familia Fabaceae, el cuchunuc es una especie emblemática para la cultura zoque. Su presencia se ha mantenido en la alimentación, los saberes curativos, las prácticas rituales y el trabajo comunitario de los tuxtlecos y tuxtlecas.
Este árbol puede alcanzar hasta 20 metros de altura y un diámetro aproximado de 60 centímetros. Su crecimiento puede ser recto o retorcido, característica que ha permitido su uso como cerca viva o divisor natural en ejidos y comunidades rurales de la región.
Las flores del cuchunuc son rosadas y se agrupan en racimos densos de entre 10 y 20 centímetros de largo, que brotan en las axilas de las hojas caídas. Es precisamente la flor la parte más utilizada en la gastronomía local, pues desde hace décadas se emplea para condimentar tamales tradicionales en Tuxtla Gutiérrez.
Usos medicinales y rituales del cuchunuc
Las hojas del cuchunuc también cumplen una función central en prácticas de medicina tradicional. De acuerdo con saberes comunitarios, se utilizan para “ramear” y quitar el espanto: un ritual en el que se golpea suavemente a la persona asustada con ramas del árbol, con el objetivo de aliviar el susto y restablecer el equilibrio emocional.
Sergio de la Cruz Vásquez, maestro ramilletero de la mayordomía zoque de Tuxtla Gutiérrez, explica que aunque el cuchunuc se encuentra en gran parte del territorio mexicano, es en la capital chiapaneca donde la población ha desarrollado y conservado una diversidad de usos culturales.
Uno de los más conocidos es el uso de la hoja y la ramita, aplastadas junto con maíz, como remedio natural para eliminar roedores. De ahí proviene su nombre popular de “mata ratón”.
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Un árbol en riesgo de desaparecer del imaginario colectivo
Para el maestro ramilletero, el cuchunuc no es solo una planta utilitaria, sino un símbolo de identidad, memoria y continuidad cultural. Sin embargo, advierte que con el paso de las generaciones muchas de estas prácticas han comenzado a perderse.
“El cuchunuc ha acompañado a nuestros antepasados durante cientos de años, pero hoy ya no todos conocen sus usos ni su importancia”, señala. La pérdida de estos saberes tradicionales refleja un proceso más amplio de despojo cultural y ruptura intergeneracional que afecta a los pueblos originarios en contextos urbanos.


