Desde la periferia del sur de la Ciudad de México, mujeres de Milpa Alta, Tláhuac, Xochimilco y Chalco marcharon este 8M para denunciar la violencia de género y la omisión de las autoridades.
Por Ana Medina / @Somoselmedio
El pasado 8 de marzo, mujeres de distintas alcaldías del sur de la Ciudad de México se movilizaron en Milpa Alta para visibilizar la violencia de género y denunciar la omisión de las autoridades frente a agresiones, violaciones y feminicidios. El punto de encuentro fue el monumento a Luz Jiménez, desde donde partió una marcha que recorrió calles de la demarcación hasta llegar a la explanada de la alcaldía.
A la movilización acudieron mujeres provenientes de Milpa Alta, Tláhuac, Xochimilco y Chalco, territorios históricamente marginados dentro de la zona metropolitana. Para muchas de ellas, esta fue una de las primeras marchas feministas organizadas desde el sur de la ciudad. “Marchamos desde aquí porque aquí están los violentadores y queremos que vean que no estamos solas”, expresaron algunas participantes durante el recorrido.
La elección del monumento a Luz Jiménez como punto de partida no fue casual. Jiménez, mujer nahua que posó para artistas y fotógrafos durante el siglo XX, ha sido históricamente estigmatizada por su imagen y reducida al arquetipo de “la mujer mexicana” de los años cincuenta. Al inicio de la marcha, las manifestantes colocaron un pañuelo verde en la escultura como acto simbólico de resignificación, memoria y lucha contra la estigmatización de los cuerpos y las vidas de las mujeres.
Durante la movilización participaron mujeres de todas las edades, aunque predominaron jóvenes. En el primer bloque marcharon mujeres acompañadas de niñas, marcando el carácter intergeneracional de la protesta y la exigencia de un futuro libre de violencia.
El contingente avanzó desde el monumento hasta la explanada de la alcaldía de Milpa Alta. En cada parada se escucharon consignas como: “Soy mala y puedo ser peor”, “Abajo el patriarcado, arriba el feminismo que va a vencer” y “Mujer, hermana, si te pega no te ama”.
Uno de los momentos más significativos ocurrió frente al Ministerio Público de Milpa Alta, donde las manifestantes denunciaron públicamente a servidores públicos por la falta de atención a denuncias de violencia sexual, agresiones físicas e intentos de homicidio. Las consignas señalaron la revictimización y la impunidad como parte estructural de la violencia institucional.
Al finalizar el recorrido, en la explanada de la alcaldía, el colectivo Mujeres de Maíz realizó un pronunciamiento. Diversas mujeres tomaron la palabra para denunciar situaciones de acoso, violencia y violación. También se instaló un tendedero de denuncias, donde se expusieron testimonios anónimos como forma de denuncia colectiva y memoria.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la movilización en Milpa Alta evidenció que la violencia de género no es un problema aislado ni urbano-central, sino una realidad persistente en los territorios periféricos, donde las mujeres continúan organizándose para exigir justicia, verdad y una vida libre de violencias.

