Desde el zoque y el tsotsil, Mikeas Sánchez y Ruperta Bautista reflexionaron sobre la poesía como memoria, conocimiento y resistencia, así como sobre los desafíos de escribir y publicar desde lenguas originarias.
Por Nubia Rodríguez / @nobatae222
Ciudad de México, 9 de agosto de 2026.- La poesía escrita en lenguas originarias conserva formas particulares de comprender el mundo y puede convertirse en una herramienta de resistencia y preservación del conocimiento, plantearon las escritoras Mikeas Sánchez y Ruperta Bautista durante la conferencia “De eso que llaman poética indígena”, realizada en el Museo de San Ildefonso.
Las autoras, quienes escriben poesía en zoque y tsotsil, respectivamente, conversaron sobre las particularidades de crear desde sus propias lenguas y sobre los desafíos que esto representa dentro del campo editorial.
Durante el encuentro se planteó que la poesía tiene como base la lengua y que cada idioma, al poseer estructuras y recursos propios, desarrolla también formas particulares de construir imágenes, significados y expresiones poéticas.
Mikeas Sánchez explicó que para ella la poesía forma parte de su cultura y puede surgir a partir de acontecimientos cotidianos, como observar la lluvia, que funcionan como detonantes para la escritura.
Ruperta Bautista señaló que cuando escribe no piensa necesariamente en construir una “poética indígena”, sino simplemente en hacer poesía desde una lengua cuya estructura es distinta a la del español.
Para la escritora, la lengua tsotsil es poética por sí misma. Como ejemplo mencionó que una expresión equivalente a “¿Cómo estás?” puede estar relacionada con preguntar por el estado del corazón de una persona.
Bautista explicó que algunas expresiones adquieren un sentido metafórico cuando son trasladadas al español debido a que, dentro de su lengua y su cultura, el sentir y el pensar están relacionados con el corazón y no únicamente con la mente.
Recordó, por ejemplo, expresiones utilizadas por personas mayores de su comunidad, como: “Escucha lo que está escuchando tu corazón”.
Desde esta perspectiva, sostuvo que hablar una lengua originaria permite aproximarse al mundo de una manera distinta. En su obra Telar Luminario, explicó, aborda la construcción del conocimiento a partir de la relación con las constelaciones dentro de la cultura maya.
La escritora recordó también las dificultades que encontró al comenzar a trasladar al español aquello que escuchaba y expresaba en su propia lengua.
“Yo empecé a escribir con lo que yo escuchaba, con lo que yo hablaba, pero no se entendía cuando lo traducía al español”, relató.
Para Bautista, la poesía puede ser además una herramienta de resistencia y una forma de conservar los conocimientos transmitidos entre generaciones. Frente a la muerte de las personas mayores de las comunidades, señaló, el arte permite resguardar parte de esos saberes.
La presencia de las lenguas originarias dentro del campo editorial fue otro de los temas abordados durante la conferencia. Las escritoras señalaron que publicar directamente en estas lenguas cuestiona estructuras establecidas en la producción y circulación de la literatura.
Escribir poesía en una lengua originaria, explicaron, no significa trasladar automáticamente las formas literarias utilizadas en español. Cada lengua posee estructuras propias y, por ello, recursos como la métrica no necesariamente funcionan de la misma manera.
Esta diferencia implica también disputar las formas mediante las cuales históricamente se ha definido qué textos son reconocidos y publicados como poesía dentro del ámbito editorial.
Durante el encuentro fueron mencionadas, entre otras obras, Lutitas Durmientes, de Mikeas Sánchez, y Telar Luminario, de Ruperta Bautista.
Sánchez desarrolla parte de su obra poética en lengua zoque, mientras que Bautista escribe en tsotsil y español.

