Gobiernos, organismos multilaterales y liderazgos políticos reaccionaron a la presunta detención del presidente venezolano tras una operación militar de Estados Unidos, advirtiendo una grave escalada regional y riesgos para la estabilidad global.
Por Redacción / @Somoselmedio
Ciudad de México, 3 de enero 2026.- La presunta captura del presidente venezolano Nicolás Maduro tras una operación militar de Estados Unidos provocó reacciones inmediatas de gobiernos, organismos multilaterales y liderazgos políticos, que advirtieron sobre una grave escalada regional y posibles violaciones al derecho internacional.
El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, expresó su “profunda alarma” por los hechos ocurridos en Venezuela y señaló su preocupación por la falta de respeto al derecho internacional. En un pronunciamiento oficial, llamó a todas las partes a entablar un diálogo inclusivo, con pleno respeto a los derechos humanos y al Estado de derecho, y exhortó a evitar una mayor escalada del conflicto.
Desde la oposición venezolana, María Corina Machado afirmó que, tras la captura de Maduro, Edmundo González Urrutia debe asumir de inmediato la presidencia del país. “Hoy estamos preparados para hacer valer nuestro mandato y tomar el poder. Permanezcamos vigilantes, activos y organizados hasta que se concrete la Transición Democrática”, declaró, al tiempo que pidió a la población mantenerse atenta a nuevas instrucciones.
En América del Sur, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para analizar las explosiones registradas en territorio venezolano. Petro señaló la necesidad de “establecer la legalidad internacional de la agresión sobre Venezuela”.
Por su parte, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció que la región, declarada como zona de paz, fue “brutalmente asaltada” tras la intervención estadounidense. En un mensaje público, calificó los hechos como “terrorismo de Estado” y los enmarcó como una agresión contra América Latina.
En Europa, el ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, afirmó que la operación militar de Estados Unidos viola el principio de no uso de la fuerza, uno de los pilares del derecho internacional. Subrayó que “ninguna solución política duradera puede imponerse desde el exterior” y advirtió que las reiteradas violaciones a este principio por parte de miembros permanentes del Consejo de Seguridad tendrán graves consecuencias para la seguridad mundial.
La International Human Rights Foundation (IHRF) condenó “en los términos más duros e inequívocos” la agresión militar estadounidense, al considerar que se trata de un ataque no provocado contra la soberanía y la integridad territorial de Venezuela. La organización calificó los hechos como un fracaso catastrófico de la diplomacia, cuestionó las alianzas militares de Estados Unidos y llamó incluso a trasladar la sede de la ONU para garantizar la imparcialidad de la gobernanza internacional.
En México, el gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum condenó y rechazó enérgicamente las acciones militares ejecutadas de manera unilateral por Estados Unidos, al considerar que violentan el artículo 2 de la Carta de la ONU. La Secretaría de Relaciones Exteriores reiteró que América Latina y el Caribe es una zona de paz y advirtió que cualquier acción militar pone en grave riesgo la estabilidad regional. Asimismo, México hizo un llamado urgente a la desescalada, al diálogo y a la mediación internacional, y anunció que su embajada en Venezuela mantendrá comunicación permanente con personas mexicanas residentes en ese país.

